Este sábado 19 de octubre tuvo lugar en la emblemática Casa’l Chino de Cimadevilla en Gijón una charla que abordó un tema crucial para el futuro de la región: “Turismu n’Asturies, oportunidá, retu o amenaza.” Dentro de unas jornadas, organizadas por la Asociación Grana, n’Alcordanza de Yolanda Huergo, que abordaron el fenómeno del turismo en Asturias, esta última mesa redonda reunió a destacadas voces con diferentes perspectivas sobre la cuestión turística en el territorio asturiano.
Participaron la Viceconsejera de Turismo, Lara María Martínez Fernández, el presidente de la Federación de Asociaciones Vecinales de Gijón, Manuel Cañete, y el periodista especializado, Jorge Dioni. Juntos, analizaron los desafíos, beneficios y posibles riesgos que el turismo puede traer a Asturias, explorando si este fenómeno representa una oportunidad para el desarrollo o un reto que podría amenazar el tejido social y ambiental de la región.
“El reto está en saber aprovechar una dosis adecuada del fenómeno turístico, pero sin llegar a crear una dependencia de él.”
Oportunidades y amenazas
La Viceconsejera quiso mostrarse desde el principio optimista porque, según ella, “el turismo se ha gestionado en Asturias desde hace cuarenta años con rigor, sin querer competir con el sol y playa por el que apostaron otras comunidades autónomas.” Para ella el mérito ha sido de “los gobiernos progresistas” que “establecieron límites” y “apostaron por sostenibilidad”. “Aquí en Asturias la sostenibilidad siempre formó parte de las políticas turísticas”, afirmó en varias ocasiones. Reconoció, eso sí, que “desde la pandemia muy especialmente” ha habido “una explosión de crecimiento turístico” por lo que hay que seguir manteniendo una estrategia que, asegura, está contemplada desde el gobierno asturiano.

Jorge Dioni, autor de los libros La España de las piscinas, donde analiza las políticas urbanísticas de los último años en España; y El malestar de las ciudades, donde disecciona los problemas de gentrificación, especulación o privatización en la ciudad contemporánea, afirmó que el avance del turismo y sus consecuencias negativas “es algo global, no local. Está en todas partes. De hecho, muchos sitios en Europa están superados por el número de visitantes e incluso han realizado campañas para que dejen de ir turistas.” Para el periodista “el reto está en saber aprovechar una dosis adecuada del fenómeno turístico, pero sin llegar a crear una dependencia de él.”

Manuel Cañete incidió en que “lo que ocurre en Gijón, está ocurriendo en todas partes”. Según él, “hay una inflación de macroeventos en todas partes, en todas las ciudades, y todo el mundo parece estar contento con eso”. Pero, “al final la ciudad estancia se acaba convirtiendo en una ciudad negocio”. Para Cañete existe la oportunidad de hacer las cosas con sostenibilidad, pero también “existe la amenaza de expulsar a los vecinos de las ciudades.”

¿Cuál debe ser el peso del turismo?
La Viceconsejera Lara María Martínez afirmó que “los datos indican que el número de empleos en el sector turístico ha aumentado”, pero subrayó la importancia de que “lo importante ha de ser la calidad del empleo, no el número de empleos.” Por eso volvió a insistir en la idea de que “el turismo es una oportunidad si se hace bien, de forma sostenible y con unas condiciones laborales adecuadas y no precarias.” Por otro lado, estuvo de acuerdo con Dioni en que el turismo es una oportunidad, pero “no puede convertirse en la única fuente de riqueza de Asturias”.
“Es posible que suene demasiado descarnado, pero en nuestro modelo la función del Estado es crear mercado y proteger la propiedad privada. Lo demás es secundario.”
Jorge Dioni recordó que las ciudades cambian por culpa del turismo, “se acaban moldeando en torno a las demandas y necesidades del turismo.” Y remarcó que los empleos se modifican “por culpa del turismo.” Según el periodista “el ejemplo de la estructura laboral del sector turístico es el hotel. Las ganancias de un hotel se va fuera de la región e incluso del país porque suelen pertenecer a algún grupo empresarial que está diversificado. “Sí, hay una dirección local que puede tener algunos buenos sueldos, pero el resto de la estructura laboral son trabajos con mucho curro y poco sueldo, en muy malas condiciones laborales en no pocas ocasiones. “¿Es esa la oportunidad turística de la que hablamos y con la que se justifica todo?”, se preguntó. Más tarde ironizó: “Tener a cuatro personas arriba con mucho dinero y cuarenta personas abajo en precario pendientes de las cuatro de arriba es algo que ya se inventó hace tiempo y ya se sabe cómo puede terminar.” Y advirtió: “El lujo tiene un límite, así que un modelo basado en la oferta del lujo para unos pocos también lo tiene.”
Manuel Cañete subrayó varias veces la importancia de que las administraciones legislen pero lamentó que “en no pocas ocasiones el Estado solo apuesta por el mercado y debería apostar más por defender a los ciudadanos de los excesos del mercado.”

En este sentido, Jorge Dioni volvió a ironizar: “Es posible que suene demasiado descarnado, pero en nuestro modelo la función del Estado es crear mercado y proteger la propiedad privada. Lo demás es secundario.” Recordó que “en España es rarísimo que se hagan estudios de vivienda y los que hay se suelen hacer desde Fotocasa, Idealista, bancos o fondos de inversión.” Por eso, “no hay datos fiables, ni sabemos exactamente la cantidad de pisos vacíos que hay.”
Lara María Martínez recogió el guante de este comentario para recordar que el gobierno asturiano, lo primero que hizo tras la pandemia, en 2021, fue encargar a la universidad un estudio para recabar datos antes de legislar “porque sin datos se legisla a ciegas” y volvió a señalar que en Asturias “las cosas se han hecho mejor que en otras partes” y que “efectivamente “el fenómeno turístico y sus retos se da en todas partes, pero la forma en la que los territorios reaccionan es distinta según el lugar.”
“Aquí se ha expulsado a mucha gente. Hay pastelerías que se ha convertido en tiendas de recuerdos turísticos y centros médicos que se cierran y acaban convertidos en hoteles.”
Manuel Cañete, ante esto, dijo que “no estamos igual que en otros sitios, es cierto, pero podríamos acabar igual que en otros lugares”. Aunque no puso en cuestión las palabras de la Viceconsejera quiso recordar que “precisamente donde estamos, Cimadevilla, el centro de Gijón, es la zona cero de todo esto que hablamos. Aquí se ha expulsado a mucha gente. Hay pastelerías que se ha convertido en tiendas de recuerdos turísticos y centros médicos que se cierran y acaban convertidos en hoteles.”

Los pisos turísticos y la tasa turística
La viceconsejera defendió las modificaciones que se están realizando sobre la Ley de Turismo en relación a los pisos turísticos para que “no se pueda hacer negocio de cualquier forma con esto.” Aunque admitió que “el principal problema es la ilegalidad de la mayoría de los pisos turísticos”. Por eso cree que una de las medidas que se implantarán, “un incremento relevante de las sanciones” , tendrá, según ella, “un impacto importante”. Además, afirmó que el gobierno quiere, mediante estas modificaciones en la ley que, “las comunidades de vecinos tengan la última palabra y que sean parte parte del requisito administrativo para autorizar pisos turísticos en los barrios.”
Desde el público se le preguntó a la Vicenconsejera si la tasa turística que se implementará en Avilés a partir de 2025 servirá de ejemplo para otros municipios “donde irónicamente hay más turismo que en Avilés.” Lara María Martínez no quiso opinar “sobre futuribles”, pero quiso señalar que “desde punto de vista turístico, Asturias es muy, muy heterogénea.” En cualquier caso, afirmó que no cree que la tasa turística sea “un condicionante para viajar”, pero “ya veremos qué pasa con la tasa turística de Avilés, si funciona y si puede servir de ejemplo para otros lugares en Asturias.”



























