Montañismo sin geles deportivos: una mirada literaria a la cordillera cantábrica

Bruno Santurio homenajea el alpinismo romántico de los siglos XIX y XX en su nuevo libro, "Donde las montañas tocan el cielo".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Bruno Santurio (Xixón, 1972) es técnico superior en Gestión y Organización de los Recursos Naturales y Paisajísticos, y agente forestal del Principado de Asturias. Apasionado de los paisajes y paisanajes de la cordillera cantábrica, este viernes presenta en La Buena Letra de Xixón “Donde las montañas tocan el cielo”, editado por Librucos, y en el que hay tanto de naturaleza como de historia, antropología y etnografía.

Santurio deja claro en la presentación de su obra que no es una guía de montaña ni de rutas, sino un libro de viajes, y sobre todo de viajeros. El libro abarca más de doscientos años de relatos de exploradores, geólogos, naturalistas, montañeros, cazadores, ingenieros y otros muchos que, por una u otra razón, se ocuparon en el pasado de los 480 kilómetros de la cordillera Cantábrica y de sus habitantes, distribuidos en una franja que va desde el País Vasco en el Este hasta Galicia en el Oeste, abarcando también las montañas de León, Palencia y Burgos en el Sur.

Por las páginas de “Donde las montañas tocan el cielo” transitan buscadores de tesoros, cazadores de fieras, pastores temerarios, príncipes ornitólogos y alpinistas de leyenda, a la vez que historias insólitas, como la del hombre que hizo navegar un hórreo, el alpinista inglés que se equivocó de éxito, el botánico francés que daba a oler flores que borraban la memoria o el extravagante matrimonio inglés que vivía en un cottage en uno de los rincones más abruptos de los Picos de Europa.

Dos de los grabados que acompañan la obra.

Lejos de la mirada deportiva y competitiva que en los últimos tiempos acompaña al monte y el montañismo, la obra de Santurio emparenta más con la idea de geografía como escritura de la tierra, y con lo que fue entre los siglos XIX y XX la mirada de los exploradores románticos a las cumbres cantábricas.

En palabras de su autor, se trata de “un homenaje hacia los hombres y mujeres que tuvieron que relacionarse con la montaña de una forma mucho más áspera y descarnada que la actual”.

La presentación gijonesa tendrá a las 19h y el autor estará acompañado del editor Ramón Villegas.

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