La Junta de Gobierno del Ayuntamiento de Castrillón ha aprobado este jueves la licencia para realizar trabajos de consolidación en el edificio de las Colonias que la Universidad de Oviedo/Uviéu tiene en Salinas, con un plazo de ejecución de siete meses y un presupuesto de 370.679 euros.
El proyecto plantea la intervención en las cubiertas, en el forjado sanitario de planta baja, en las estructuras, las carpinterías exteriores, los acabados y en los sistemas de ventilación del inmueble. Sobre la cubierta, se contempla la retirada de las placas de fibrocemento actuales y la instalación de una nueva cubierta que se rematará con chapa de zinc.

Esta debería ser la primera fase en la rehabilitación de las colonias, que cuentan desde 2019 con un proyecto del estudio gijonés Z2, ganador en 2019 del concurso de ideas para su renovación.
140 años de historia
En la década de 1880 la Universidad de Oviedo desarrolló una idea pionera en materia de formación infantil, con el propósito de favorecer y cuidar el desarrollo físico y la educación de los niños y niñas, aprovechando un ambiente cercano al mar como eran el concejo de Castrillón y la playa de Salinas.



Las Colonias Escolares Universitarias de Salinas se fundaron en el año 1895 y funcionaron de manera ininterrumpida hasta el verano de la Guerra Civil, en 1936. Muchos de aquellos escolares asturianos a los que la contienda sorprendió lejos de sus hogares, serían posteriormente evacuados a la URSS.
Experiencia pionera en el terreno del turismo social, el edificio fue inaugurado en 1914 por el rector Aniceto Sela Sampi, y se trató de una de las experiencias más ambiciosas del reformismo social ligado al profesorado progresista de la universidad ovetense.

A partir de 1961 el uso del edificio se fue reorientado a la educación obligatoria en un concejo que experimentaba un acelerado crecimiento al calor del desarrollo industrial de la comarca avilesina.
Aproximadamente diez años después del cierre, en 1984, se rehabilitó la nave norte como sede de la cofradía gastronómica «La Buena Mesa del Mar». Sin embargo, el resto de los pabellones quedaron abandonados, lo que produjo su progresiva degradación que ha llegado hasta hoy.



























