“Estos alquileres no son sanos para los inquilinos, pero tampoco para la economía”

Carme Arcarazo i Sempere, portavoz de Sindicato de Inquilinos de Catalunya, estará el jueves en Xixón para apoyar la movilización del 14D.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Carme Arcarazo i Sempere (Barcelona, 1996) es la portavoz del Sindicat de Llogateres i Llogaters, el Sindicato de Inquilinos de Catalunya. Licenciada en Economía y Ciencias políticas por la Universidad de Ámsterdam y Máster en Estudios Urbanos, por la Universitat Autónoma de Barcelona, trabaja en la IDRA, el Instituto de Investigación Urbana de Barcelona.

Este jueves a las 18:30h hablará sobre los objetivos y métodos de lucha del movimiento por la vivienda en un acto organizado por la coordinadora Asturies pa Vivir. Será en la Casa Sindical de Xixón, y forma parte de los actos previos a la movilización del 14D por la bajada de los alquileres.

La vivienda ha sido uno de los temas estrella del Congreso del PSOE

El PSOE lleva haciendo anuncios toda la legislatura, pero todavía no hemos vista nada concretado, y sin las movilizaciones masivas de estos meses ni siquiera estaría hablando de este problema.

¿Cómo valora los anuncios de Pedro Sánchez?

Siguen en el paradigma de construir y construir, pero ya sabemos que el problema de la vivienda en España no es la falta de vivienda. España es uno de los países de la OCDE con más viviendas. El problema no es oferta de vivienda, sino que gran parte de ella está secuestrada vacía o secuestrada por usos antisociales como el alquiler turístico. La solución no pasa por construir más vivienda, sino por intervenir ya el mercado y recuperar para vivienda esos pisos sin usos sociales. Los alquileres tienen que bajar y hay que imponer alquileres indefinidos como en otros países europeos. No podemos estar viviendo cada cinco años en la inseguridad enorme de no saber si nos van a renovar o echar a la calle.

¿Dónde está el origen del problema? ¿En los grandes propietarios o en eso que llaman rentismo popular?

El 50% de las compras en los últimos 15 años han sido de inversores con ocho o más pisos. Casi el 60% de las compras son a tocateja. ¿Quién puede hacer eso? Está claro que hay una tendencia al acaparamiento de inversores que buscan en el sector inmobiliario rendimientos muy altos y muy rápidos. Estos alquileres no son sanos para los inquilinos, pero tampoco para la economía. No podemos estar trabajando cuatro horas al día para mantener a un casero. El dinero que gastas en un alquiler abusivo dejas de gastarlo en la economía productiva, en cambiarte de gafas o comprar un libro.

“El dinero que gastas en un alquiler abusivo dejas de gastarlo en la economía productiva, en cambiarte de gafas o comprar un libro”

¿Cómo se frena eso?

Vivimos en un paraíso fiscal para los fondos buitres y los caseros. Yo pago un 100% de mis impuestos, mientras hay caseros que desgravan más del 60% de los gastos de un piso en alquiler. ¿Cómo es posible esto? Hay que frenar la compra de vivienda para otra cosa que no sea vivir en ella.

¿Toca un impuesto a los pisos vacíos?

Hay que gravar los pisos vacíos, pero el Estado tiene que ir más allá. En Dinamarca si un piso está vacío más de dos años el Estado pasa a gestionarlo, como si fuera una inmobiliaria, busca un inquilino, fija una renta y la ingresa al dueño.

¿Cómo ven la declaración de zonas tensionadas que plantea la Ley de Vivienda?

Es una herramienta fundamental. Aunque no vaya lo lejos que debería ir, permite frenar las subidas de alquileres y que se expulse a la gente de casa. Luego la Ley tiene agujeros porque permite los alquileres de temporada, pero es un avance con respecto a lo que teníamos. En todo caso la situación requiere medidas mucho más fuertes. Esto ya no va sólo de topar los precios y que haya una bajada moderada. Hace falta recuperar el poder adquisitivo perdido. Los alquileres deben acoplarse a los ingresos de la zona, y eso es una medida política que se hace cambiando el índice de alquiler que establece la Ley para las zonas tensionadas.

Carme Arcarazo i Sempere en la manifestación por la vivienda de Barcelona.

La vivienda turística es uno de los factores que encarecen el precio del alquiler, pero a la vez es una forma barata de viajar que permite a muchos inquilinos irse de vacaciones a precios asequibles. ¿Cómo resolvemos esa contradicción?

Hay que dejar de responsabilizarnos a los inquilinos de prácticas que son estructurales, y que son el resultado de años invirtiendo recursos públicos en potenciar el turismo masivo. No se trata de culpar al que no puede pagar un hotel de subir los precios de la vivienda, sino de legislar para que las ciudades no queden en manos del mercado. ¿Cómo pueden estar permitidos todavía los pisos turísticos con la crisis de vivienda que tenemos?

El Sindicato de Inquilinos habla de una huelga de alquileres: ¿es eso realista?

El derecho a la huelga de alquileres no está reconocido en España, pero tampoco estamos prohibido. En Nueva York por ejemplo es legal. Aquí estamos desarrollando estrategias legales para dar la batalla en los juzgados porque sabemos que dejar de pagar total o parcialmente el alquiler implica unos riesgos. La huelga no es dejar de pagar el alquiler y ya está. Implica estar organizado en el Sindicato, convocar acciones y justificar el impago porque el casero no cumple sus obligaciones o ha practicado una subida abusiva. Está claro que puede suponer un desahucio, pero también no hacer nada implica arriesgarse a no poder afrontar el alquiler y tener que marcharse por no poder pagar. Queremos traer a la vivienda las mejores tradiciones del movimiento obrero. Organizarnos por bloques o por inquilinos de un mismo casero y contar con el sindicato para presionar y defendernos.

¿Alguna recomendación al movimiento de vivienda asturiano?

La afiliación es muy importante. Es importante dotarnos de estructuras independientes y robustas, que perduren en el tiempo y aguanten las coyunturas. Los sindicatos de inquilinos no son para un problema puntual. Van a hacer falta siempre. En países como Suecia, Alemania, Austria u Holanda hay una tradición muy fuerte de sindicatos de inquilinos. Los políticos hablan mucho de Viena como referente de vivienda pública, pero es que en los años 30 ya tenía un sindicato de inquilinos con miles de afiliados. Los países que son referente de vivienda es porque también han sido referentes de organización y de lucha.

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