Javier Arjona, minero jubilado, militante del PCE y CCOO desde los tiempos del antifranquismo, brigadista internacional en la Nicaragua revolucionaria de los años 80, zapatista “a la asturiana”, cofundador de Soldepaz-Pachakuti, bisagra entre los movimientos asturianos y latinoamericanos, pensionista insumiso, activista de Asturies por Palestina, y muchas más cosas, recibió este viernes de manos de Pedro Roldán, presidente de la Sociedad Cultural Gijonesa, el XXXI Premio Juan Ángel Rubio Ballesteros en reconocimiento a su trayectoria social y política.

Arjona llegó a la Escuela de Comercio de Xixón flanqueado de amigos y compañeros, rodeado de banderas y pañuelos palestinos. Su tocayo Javier Orozco, sindicalista colombiano refugiado en Asturies, y compañero de muchas iniciativas solidarias, destacó de él su papel como uno de los impulsores del Programa Asturiano de Atención a Víctimas de la Violencia en Colombia, y destacó del asturextremeño que “salió de las entrañas de la tierra minera al corazón de la lucha social en medio mundo, en el que el imperio se encuentra con resistencias que requieren del acompañamiento solidario, militante, internacionalista”.

En su intervención Arjona agradeció a la Cultural Gijonesa haber producido “una aglomeración de voluntades, una alta concentración de personas defensoras de uno de los valores más potentes de la humanidad, la solidaridad internacional, el internacionalismo solidario”.

Arjona, que señaló como un honor jugar en la liga de Juan Ángel Rubio Ballesteros, y de premiadas y premiados como Anita Sirgo, Maricuela o los trabajadores de la sanidad pública, agradeció a La Cultural “una oleada de abrazos solidarios que no tengo capacidad de retribuir”.
El reconocimiento llega además en un momento marcado por las amenazas al galardonado de parte de extremistas sionistas, así como por la multa impuesta por Delegación de Gobierno por su participación en una concentración solidaria con Palestina “no comunicada en tiempo y forma”.
No faltaron ni el saxo de Miguel San Miguel ni los amigos y compañeros en un día grande para uno de los imprescindibles de los movimientos asturianos.



























