“Estamos indignadas y desprotegidas.” Así se expresaban ayer las madres de los alumnos del Colegio Virgen de las Mareas de Avilés en el primer día de clase tras el reciente anuncio del Principado de Asturias sobre el traslado de 28 alumnos de primaria de este colegio a las instalaciones de la Escuela Infantil Jardín de Cantos. Esta decisión ha generado una ola de protestas llevada a cabo por los padres y sindicatos de la comunidad educativa. La medida, comunicada con apenas un mes de antelación, según el Principado, busca liberar espacio para el Centro Integrado de Formación Profesional (CIF del Deporte), que enfrenta una creciente demanda y que hace unos años fue ubicado en espacios asignados al colegio ahora desplazado.
La reubicación ha sido duramente criticada tanto por las familias del Virgen de las Mareas como por las de la Escuela Infantil Jardín de Cantos. Los primeros lamentan la ruptura en la continuidad educativa y emocional de sus hijos, mientras que los segundos temen que la llegada de estudiantes mayores comprometa el entorno seguro y adaptado para los niños de 0 a 3 años. Ambas comunidades coinciden en que la decisión crea más problemas de los que pretende resolver. No obstante, la Consejería de Educación afirma que el traslado “cumple con holgura los requisitos de espacio fijados en el Real Decreto.”


“Hace unos días tuvimos una reunión con la Consejería”, explica Ana Belén Jiménez, presidenta del AMPA del Colegio Virgen de la Mareas. “Nos vendieron un cuento de hadas. Dijeron que iban a crear aulas equipadas, pero lo que han hecho no cumple con las necesidades. Es un edificio diseñado para niños de cero a tres años.”
Jesús Moreno, del sindicato SUATEA afirma que los espacios son “insuficientes” y “todo está a medio hacer”. El primer día “quedaban un montón de materiales por trasladar del otro edificio a este, por lo que las clases todavía no se pueden dar con normalidad.” Por eso, aseguran que “se van a registrar la deficiencias encontradas y, si es necesario, presentar denuncias.”
Un colegio atrapado en la desigualdad
El Virgen de las Mareas no solo enfrenta problemas de espacio, sino también un contexto de competencia desigual. “Nuestros hijos se sienten marginados. Nuestro colegio era el único público en esta zona, está rodeado por colegios concertados”, se queja Ana Belén Jiménez. Los colegios concertados a los que hace referencia son el Colegio del Santo Ángel, el Colegio Paula Frassinetti (Doroteas) y el Colegio Santo Tomás. Estos centros cuentan con mejores recursos e infraestructuras que ha ido llevando a que las familias lleven a sus hijos a estos colegios, mientras que el Virgen de las Mareas ha ido experimentando una disminución progresiva en el números de matrículas, de 300 a casi 30 en las tres últimas décadas, a pesar de ser un colegio reconocido en otras comunidades autónomas por usar como proyecto educativo la “comunidad de aprendizaje”, implicando a familias, vecinos, entidades y asociaciones en el aprendizaje de los alumnos.
“El sindicalista afirma que el centro se ha ido convirtiendo en un gueto, con una mayoría abrumadora de alumnado gitano que ronda el 99%”
Jesús Moreno incide en algo más: “el racismo estructural”. El sindicalista afirma que el “centro se ha ido convirtiendo en un gueto, con una mayoría abrumadora de alumnado gitano que ronda el 99%”. Así pues Moreno subraya que “la segregación social es evidente” porque no es una zona donde haya una mayoría de población gitana, sin embargo, “las familias han ido metiendo a sus alumnos en los concertados y la pública, con mayoría de alumnos gitanos, hay ido quedando desatendida.”
Por eso, cree que “esta situación refleja una desigualdad estructural que pone a los colegios públicos en desventaja frente a los concertados.” Mientras que estos últimos cuentan con recursos adicionales para ofrecer actividades extracurriculares y programas especializados, el Virgen de las Mareas lucha por mantener servicios básicos. La comunidad educativa ha solicitado repetidamente una mayor inversión para mejorar las instalaciones y recursos del colegio, permitiendo competir en igualdad de condiciones. La propia alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, pedía el pasado noviembre una mayor implicación de la colectividad en la lucha contra la segregación en las escuelas en un contexto que parece que “el racismo y la xenofobia está creciendo sociológicamente.”

Sin embargo, las demandas no han recibido respuesta esperada, perpetuando lo que califican como un círculo de desigualdad y falta de oportunidades. “Han destruido el único colegio público de la zona y nos han dejado a las familias con pocas opciones”, remata la presidenta del AMPA.
Situación de ilegalidad durante años
Desde 2020, el Virgen de las Mareas estuvo compartiendo sus instalaciones con el FP de Deporte bajo un contrato que expiraba en noviembre de 2024. Esta convivencia forzada provocaba una situación que afectaba tanto a la seguridad como a la calidad educativa ya que había adultos de la formación profesional compartiendo espacios con alumnos de primaria.
Un informe de inspección confirmó que esta situación infringe normativas de seguridad y adecuación educativa. Este ha sido el desencadenante para que, “de forma improvisada y sin preparación”, tal y como lo describen padres y sindicatos, las autoridades trasladaran a los alumnos a nuevos espacios.
“Tanto los padres del Virgen de las Mareas y de la Escuela Intantil Jardín de Cantos están de acuerdo en que esta no es la solución más adecuada para los niños.”
La propuesta de trasladar a los alumnos del Virgen de las Mareas a la Escuela Infantil Jardín de Cantos ha generado rechazo entre los padres de esta última. Argumentan que las instalaciones, diseñadas para atender a niños de 0 a 3 años, no son adecuadas para estudiantes mayores. Además, la redistribución del espacio implicaría la pérdida de aulas esenciales. Ana Belén afirma que “la Consejería no nos consultó antes de tomar esta decisión. Han jugado con nuestros sentimientos y con los de nuestros hijos.” Y, según ella, “se han priorizado otros intereses, como la escuela de deportes, que genera ingresos, mientras que la educación pública queda en un segundo plano.” Tanto los padres del Virgen de las Mareas y de la Escuela Intantil Jardín de Cantos están de acuerdo en que esta no es la solución más adecuada para los niños.
Frente a esta situación, las familias, docentes y sindicatos han mostrado capacidad de organización y “resistencia”. Las protestas, reuniones públicas y cartas abiertas a los medios locales reflejan el descontento generalizado y desde los sindicatos afirman que no se quedarán de brazos cruzados. Para ellos el colegio Virgen de las Mareas simboliza los retos que enfrenta la educación pública en un contexto de competencia desigual, frente a colegios concertados, “racismo estructural” y decisiones apresuradas. Una batalla que aún no ha concluido, pero donde los niños, de momento, son quienes más se están viendo afectados por este conflicto.



























