Se cumple una semana desde que las redacciones de El Comercio y La Voz de Avilés, ambas cabeceras propiedad del grupo Vocento, acordasen iniciar una huelga de firmas indefinida. El detonante inmediato fue el despido a finales de diciembre de dos fotoperiodistas y dos comerciales del equipo de publicidad, pero las plantillas de ambos medios llevan tiempo sufriendo recortes en sus salarios y derechos. En un sector poco dado a la movilización sindical, fuentes sindicales indican que “nuestra sorpresa ha sido el respaldo casi unánime y que la gente se lo esté tomando con seriedad”.
Tal vez se deba a que “la plantilla está harta y cansada de llevar sobre sus hombres lo que, a nuestro juicio, es una mala gestión. Ahora ha reventado todo”. La cosa en El Comercio viene de atrás: en el año 2023 hubo cuatro prejubilaciones y otras dos en 2024, además de los citados despidos, que llegaron mientras se estaba negociando el nuevo convenio e incumpliendo una de las cláusulas del convenio anterior para compensar los recortes en las pagas: la garantía de empleo. “Y de la noche a la mañana, en mitad de la negociación, sin comunicárselo al comité de empresa, llegan estos despidos”.

Las perspectivas que ofrece la empresa, que además está despidiendo en otras cabeceras del grupo, no es halagüeña. “Nos proponen seguir con los recortes de pagas, aunque menos de las que había hasta ahora, y seguir sin revalorizar los salarios hasta 2027”, señalan las fuentes sindicales. La posición de la asamblea, reunida por última vez el jueves, ha sido la de mantener la huelga, exigir medidas que compensen la pérdida salarial y pedir la readmisión de los dos fotógrafos despedidos.
Hasta ahora, los trabajadores están manteniendo la unidad para ejercer más presión sobre Vocento, que tiene subdividido su negocio en distintas compañías: “El Comercio, La Voz de Avilés y la parte audiovisual son convenios diferentes con responsables y negociaciones distintas, pero hemos decidido hacer la huelga de manera conjunta”. Aunque el ambiente en la redacción ha sido siempre de compañerismo y apoyo entre los compañeros, estas fuentes dentro de la empresa reconocen que “tal vez no hayamos siendo especialmente combativos, y en la última década apenas ha habido movilización, más allá de alguna acción puntual”.
“En general”, constata, “los periodistas somos un sector que contamos conflictos ajenos, pero hablamos poco de los propios. Tal vez no fue así en otras épocas, y en el periódico hay veteranos que llevan toda la vida peleando y que son los que dicen que ni un paso atrás ante los derechos consolidados que costó mucho conseguir, como los relacionados con las libranzas y las horas extras”.
¿Se puede sindicar un periodista?
Tan veterano que ya está jubilado es el periodista Vicente Bernaldo de Quirós, quien no cree en esa era dorada del sindicalismo en las redacciones: “En los medios la sindicación siempre fue bastante escasa. Tal vez porque está inculcada esa idea de que si el periodista se sindica está perdiendo la objetividad, o por eso que plantean las empresas de que el periodismo es una profesión vocacional y hay que estar disponible las 24 horas. Pero el periodista es además trabajador, y tiene que comer y tener unas relaciones laborales dignas”.
El propio Bernaldo de Quirós participó en el que tal vez haya sido el más relevante conflicto laboral en la historia de la prensa asturiana: la huelga en La Voz de Asturias que se prolongó entre diciembre del 85 y mayo del 86. Una huelga indefinida, convocada por CC.OO y UGT.
“Ese conflicto sí marcó una inflexión”, reconoce el periodista jubilado, “y triunfó porque los sindicatos apoyaron mucho. Eran frecuentes las movilizaciones a la puerta de la redacción, que entonces estaba en la calle General Elorza”. Desde entonces, apenas han vuelto a verse pancartas en las redacciones asturianas.



























