Fundado en 1985 por dos exejecutivos de Lehman Brothers, Blackstone es hoy día uno de los fondos de inversión más grandes del mundo, que en España aterrizó hace una década, en plena crisis económica, ganando a pulso una merecida fama de “fondo buitre” por su participación en operaciones de muy dudosa ética, sobre todo en el mercado del alquiler.
Caso muy conocido de la compañía fue su desembarco en 2013 en la vivienda pública de Madrid tras la polémica venta de varios bloques al fondo norteamericano por parte del Ayuntamiento del PP. Una vez en su poder, el fondo impuso unas subidas abusivas de los alquileres. Como reacción se desató una batalla legal y social de los inquilinos por seguir viviendo en sus casas.
Blackstone podría haber sido el responsable del 12% de los desahucios de Barcelona entre 2021 y 2022
En busca de altas rentabilidades Blackstone lleva años fijándose en el mercado inmobiliario español, donde tiene unos 20.000 inquilinos alquilados a través de diferentes filiales. Según un estudio de la PAH, Blackstone podría haber sido el responsable del 12% de los desahucios de Barcelona entre 2021 y 2022. En la capital catalana tiene más de 5.000 viviendas, si bien la declaración de zonas tensionadas y los límites a los alquileres podrían estar motivando su salida de un mercado que ya no le resulta tan atractivo a una compañía que busca beneficios altos y muy rápidos.
En las ciudades asturianas Blackstone también está presente, aunque de manera mucho más discreta, a través de Testa Residencial, una enorme inmobiliaria con pisos a la venta en Xixón y en Uviéu.
Está por ver cómo las nuevas medidas anunciadas por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, impactan en Testa y otras SOCIMI (Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión Inmobiliaria), que podría experimentar una subida de impuestos. En la actualidad no pagan impuesto de sociedades.
Blackstone y Minersa
El otro sector en el que Blackstone tiene intereses es el de la minería. El fondo de inversión es el dueño de Lombard International Assurance SA, principal accionista de la empresa Minersa, que en estos momentos plantea ampliar su mina asturiana de fluorita, ubicada entre Xixón y Siero.
El proyecto cuenta con una notable oposición vecinal y política. Recientemente estallaba la polémica por los vínculos familiares de la consejera de Transición Ecológica e Industria, Nieves Roqueñí, con la empresa. Tanto su marido como su hermana trabajan en ella. Roqueñí ha alegado que siempre informó de este conflicto de intereses, y que en las decisiones referentes a Minersa se abstiene.



























