Creado en 2003, en plena burbuja inmobiliaria aznarista, Bizigune fue un proyecto de Ezker Batua para tratar de movilizar viviendas vacías, aumentar la oferta de alquiler social y asequible y bajar los precios del mercado en la Comunidad Autónoma Vasca. Todo a través de incentivos a los propietarios, a los que se ofrecía seguridad y dinero a cambio de bajar los precios. El objetivo: alquileres que no superasen el 30% de los ingresos de los inquilinos. La IU del País Vasco gobernaba entonces en coalición con el PNV y EA, y desde la Consejería de Vivienda Javier Madrazo desplegó una serie de políticas de corte socialdemócrata, que contrastaban con el fuerte liberalismo imperante entonces en la mayoría de España, donde la vivienda se había dejado en manos del mercado.
Los resultados de Bizigune, dirigido sólo a personas con ingresos bajos, fueron en un principio bastante discretos. Apenas 1.000 pisos en una comunidad que tenía entonces más de 27.000 casas vacías. El programa tuvo inicialmente fuertes críticas del PSE-PSOE, entonces en la oposición, que defendía que el presupuesto de Bizigune se destinara a la construcción de nueva vivienda pública. Cuando Patxi López se convirtió en lehendakari llegó incluso a especularse con su cierre. Hoy son sin embargo son los socialistas los que gestionan Bizigune desde la Consejería de Vivienda que dirige Denis Itxaso. Nadie cuestiona el modelo, que ofrece ventajas tanto a inquilinos como a propietarios. De hecho, una vez en el poder, los socialistas crearon otro programa similar, ASAP, Alquiler Seguro A Precio Razonable, dirigido a inquilinos con mayores ingresos, capaces de afrontar rentas mayores, entre 400 y 750 euros. A cambio la Consejería de Vivienda ofrece a los dueños la seguridad de que cobrarán puntualmente y se les devolverá el piso en perfecto estad.
Un crecimiento constante, pero moderado
Los inicios de Bizigune no fueron deslumbrantes, y en la Consejería de Ovidio Zapico, que acaba de lanzar su propia versión del modelo vasco, “Alquilámoste”, lo saben. “No va a ser algo que funcione de la noche a la mañana. Hay que pensar en el medio plazo y en perseverar” afirmaba recientemente el consejero y coordinador de IU en una entrevista publicada en NORTES.
Aunque nunca de un modo espectacular, Bizigune ha seguido creciendo y gestiona ya una bolsa de 7.400 viviendas, una cantidad considerable, si bien pequeña para las 26.000 viviendas vacías que se calcula existe en Euskadi.
El programa se llevó en 2024 41 millones de euros. Con ese presupuesto se compensa en parte a los propietarios por salirse del mercado libre y renunciar a los precios desorbitados de la vivienda en el País Vasco. Vivienda hasta 675 euros a los dueños, de los cuales una media de 260 euros están aportados por el inquilino.
El otro programa, ASAP, cuenta con un número bastante menor de viviendas, por debajo de las 1.000.
Estas políticas de mediación se han combinado con otras medidas como la construcción de vivienda pública y la imposición de un canon a los pisos vacíos. El Gobierno Vasco también declarará zonas tensionadas las tres capitales vascas y otras ciudades, medida que le permitirá limitar los precio



























