Yolanda Díaz: tocada, pero no hundida

La Vicepresidenta recupera oxígeno con la subida del SMI y una gira laborista por las 37,5 horas.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Después de ser “un cadaver político” “estar amortizado” es la expresión más cruel que se puede pronunciar sobre alguien metido en política. La sombra de la amortización, cuando no del cadáver político, llevaba meses planeando sobre Yolanda Díaz tras la caída de Errejón, los batacazos electorales de Galicia y Euskadi, y el pinchazo de unas europeas que fueron un cúmulo de torpezas propias de principiantes.

Esta curva descendente de la que llegó a ser la política mejor valorada de España puede haberse frenado esta semana, una de las mejores del Gobierno desde el inicio de la legislatura. El lunes Carlos Cuerpo, ministro de Economía, levantaba el freno de la reducción de la jornada laboral, y daba a Yolanda Díaz la victoria táctica que llevaba tiempo necesitando para recuperar oxígeno. Si el martes Pedro Sánchez se apuntaba el tanto del decreto ómnibus, el miércoles el triunfo era otra vez de Yolanda Díaz con la subida del salario mínimo.

Los dos triunfos de Díaz, el primero todavía provisional, pendiente de su aprobación en un Congreso difícil, hostil, en el que Junts controla el botón nuclear, confrontan el relato de Podemos, “Todo lo bueno se consiguió en el primer Gobierno de coalición”, y recuerdan que la ministra de Trabajo siempre ha sabido enseñar los dientes al PSOE y a la CEOE.

Yolanda Díaz pues, tocada, pero no hundida, podría ser un resumen de la situación de la Vicepresidenta. Tocada porque los errores acumulados desde la fundación de Sumar han pesado negativamente en la que al término de la pandemia era la figura de moda de la política española, pero no hundida, porque como se ha visto esta semana, sigue siendo la ministra de los grandes avances sociales para la clase trabajadora. La que ha demostrado que a la economía española le han sentado bien las subidas salariales y el aumento de la contratación indefinida. La principal figura de todo lo que hay a la izquierda del PSOE, y no es Podemos.

La Vicepresidenta volvió a hablar en el Coto el lenguaje del laborismo y las palabras que mejor conoce y mejor sabe defender

Díaz arrancó este jueves en Xixón una campaña por las 37,5 horas, y lo hizo volviendo al estilo enérgico del “le voy a dar un dato”, lejos de retóricas almibradas que nunca le sentaron bien. La Vicepresidenta volvió a hablar en la antigua cárcel del Coto el lenguaje del laborismo y las palabras que mejor conoce y mejor sabe defender: trabajo, clase, derechos, industria, impuestos justos, movilización, sindicatos, descanso, cuidados, tiempo propio, reparto de la riqueza, proyecto de país.

La suerte está echada, y del éxito o no de la reducción de la jornada laboral dependerá no sólo el bienestar de millones de trabajadores y trabajadoras, sino también la fuerza o debilidad con la que Yolanda Díaz acudirá a una reunión de todas las tribus guerreras, una reunión en las que las izquierdas desunidas tendrán que sentarse a hablar, y sobre todo a elegir si prefieren venganza o frente popular.

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