Modultec fue una de las empresas que más fuertemente apostó a principios del siglo XXI por la incorporación de las mujeres a la industria del metal. La mano de obra masculina escaseaba en aquella España poblada de grúas, y muchos hombres tenían mejores ofertas en la construcción o en las empresas del metal dedicadas a los montajes, donde se paga mejor y se requiere mano de obra más cualificada. Gracias a la combinación de escasez y abundancia de subvenciones, Modultec se convirtió en símbolo de la incorporación femenina al trabajo industrial. Sin embargo, con la crisis de 2008-2009 y el cambio de coyuntura económica en el país las cosas empezaron a cambiar. Cobradas las subvenciones, las “compañeras del metal” ya sobraban en Modultec, y la dirección de la empresa hizo todo lo posible por hacérselo saber, empezando por embarazadas y madres, cuya salida se incentivó con buenas indemnizaciones.
Las últimas que resistieron hasta el final de la empresa, cerrada en 2021, batallan ahora por ser recolocadas en Imasa, matriz del grupo empresarial al que pertenecía Modultec. Denuncian que fueron despedidas mediante un ERE fraudulento.
Este jueves se suspendió el que debía ser el primer día del juicio por el que llevan cuatro años batallando.



























