La escena electrónica asturiana goza de buena salud en sus dos bien diferenciadas caras. De una parte, salas consolidadas y festivales poderosos como el Aquasella y el LEV vienen desde hace años proponiendo un programa rico y variado en cuanto a estilos, nombres propios y una periodicidad que ha situado a Asturies en la punta de lanza de la escena de la música electrónica –ya sea mainstream o de corte experimental- y la cultura de club del norte de la península. Del otro lado, en los últimos años, un pequeño grupo de colectivos integrados por gente muy comprometida, sin ánimo de lucro y con un ideario muy especial, han aparecido para generar un espacio seguro y permanente en el cual el público queer y underground está encontrando su lugar.
Un espacio de encuentro y baile, pero también de seguridad, de enriquecimiento cultural y musical, de salida y residencia de DJs y otres creadores musicales que no tienen hueco en los circuitos y espacios más clásicos. Y sobre todo un lugar donde, desde la filosofía de sostener espacios seguros, diversos y no violentos, se puede vivir la comunión del tekno en fiestas y eventos libres de diversofobia, de actitudes machistas, de peleas y peligros.

El pasado fin de semana, en la sala Gong de Uviéu, TASER y de Sinesteksia unieron sus capacidades para ofrecer la que posiblemente haya sido la fiesta más imponente de la escena electrónica underground asturiana en los últimos años. Un sold out aplastante llenó la Gong para acompañar la propuesta del colectivo TASER de dar mesa de mezclas a DJs emergentes, todas ellas mujeres, uno de los sellos distintivos de TASER.
El evento se hizo en colaboración con otro de los colectivos más interesantes del underground asturiano, Sinesteksia, puente entre la rave y el club, que sonorizó la fiesta con su Bestia: un muro de altavoces de dos metros de altura y cinco de largo que eleva a las Djs hasta niveles de sonido propios de la rave, pero entre las cuatro paredes de un club.


En esta TASER 7ª edición, subtitulada Queens Soundsystem, cuatro reinas impusieron los beats. Cocobongo abrió la noche con un hardbounce y un tekno poderoso y bailable. Un primer plato excelente para calentar el muro de Sinesteksia e ir llenando la sala hasta arriba. Con todo a tope, Cats aplastó los diafragmas y los tímpanos de un público colorido y animadísimo con su hardtech y su gabber. Guanatek, clásica ya en la escena underground asturiana, removió la sala a base de tribecore y jartek para dejar a Diagnosis cerrando a lo hardcore y a toda makina una fiesta inolvidable y que va a ser seguramente referente de lo que está por venir en los próximos años en la electrónica de esta pequeña parte del mundo.
Compromiso frente a la violencia
TASER, Sinesteksia y Excathedra han suscrito un protocolo de actuación frente a situaciones violentas y actitudes indeseables. En el protocolo –que puede verse públicamente en sus redes sociales- afirman que no toleran ningún tipo de actitud violenta ni pensamiento discriminatorio y que cuando organizan una fiesta lo hacen con el objetivo de crear un espacio de conciencia y corresponsabilidad en el cual cada persona sienta una seguridad colectiva.
TASER, Sinesteksia y Excathedra han suscrito un protocolo de actuación frente a situaciones violentas y actitudes indeseables
En este protocolo también expresan la forma de actuar ante dichas situaciones, proporcionando al evento un equipo de personas responsables para atender desde la no-violencia, la asertividad y el respeto las necesidades de quienes puedan ser víctimas de acoso, abuso, discriminación o cualquier otra situación que atentase contra su seguridad o contra su dignidad. Esto resulta diferencial con respecto al resto de la escena musical en Asturies. Va mucho más allá de confiar la seguridad en una empresa privada, o a la propia existente en los clubs. Consiste en generar conciencia, autocuidarse, y demostrar y llevar a cabo un ocio positivo, no violento, seguro, feminista y queer.


Los colectivos quieren cambiar el paradigma y generalizar una idea del ocio desde lo positivo y lo seguro, no desde la violencia y el todo vale. Abandonar la idea de que la noche tiene que estar relacionada con el peligro y de que la juventud no tiene cabeza. Hacer que lo normativo sea que la nocturnidad y la fiesta son para pasarlo bien, disfrutar, tener relaciones agradables y sanas, y que bajo las cambiantes luces tenues de la pista de baile y la potencia de los graves de unos inmensos altavoces solo haya sonrisas, buen rollo, disfrute, alegría de vivir, bailar y compartir. Y también consiste en hacerse responsable por une misme de construir, vivir y mantener estos espacios y esta idea. En que somos nosotres mismes quienes sostenemos y mantenemos estos lugares de encuentro, así como su seguridad. En definitiva, el compromiso con una ética del pensamiento y la acción que invada la vida y sus diversos ámbitos y formas de relacionarse.
Se suele mirar con suspicacia los ámbitos y formas de expresión que están fuera de las instituciones y el mercado. Existe el prejuicio de que lo nuevo, lo desconocido, lo estrafalario y lo fiestero está relacionado con cosas oscuras y tóxicas, descuidadas, vandálicas. La realidad es que hay un lugar y una corriente de pensamiento que está cambiando y que viene cambiando desde hace ya tiempo el ámbito de las free parties y su traslación a los clubs. No es nuevo. El trabajo y el compromiso adquiridos por estos colectivos en Asturies bebe de la experiencia propia pero también de la de otros colectivos de fuera que ya han venido implementando protocolos de actuación, imponiendo límites a las actitudes y las formas de pensamiento intolerantes y que las han extendido y compartido, convirtiendo la escena electrónica underground en otro mundo posible, en playa bajo el asfalto.



























