Reflexiones sobre la privatización del sistema sanitario asturiano

El patrocinio de unas jornadas del RIDEA por empresas sanitarias mimadas por el PP nos da pistas del camino que lleva nuestro sistema público.

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Covadonga Tomé
Covadonga Tomé
Es pediatra, diputada autonómica y portavoz de Somos Asturies.

Nuestra capacidad de sorpresa es inagotable, y por desgracia va de la mano de la indignación creciente, en lo referente a la gestión de la Salud en Asturias. Se van sumando hechos que invitan a la reflexión.

Sorprendente fue, hace ya la friolera de tres años, un titular del entonces consejero de Salud, Pablo Fernández Muñiz, afirmando que “Quirón sería un buen complemento de la sanidad pública». Y también indignante. ¿Cómo una empresa que utiliza la salud como bien de mercado, con el objetivo de mejorar sus propias cuentas, y no de mantener los principios de universalidad, equidad y calidad, puede complementar la apuesta de un gobierno teóricamente progresista por la Sanidad Pública?

Como digo, estas declaraciones tienen tres años. Desde entonces se han producido cambios en el gobierno de Asturias y en la Consejería de Salud, y sin embargo hay noticias que ponen de manifiesto que la línea editorial es la misma. Se dan pasos que conducen al blanqueo de las empresas privadas que mercadean con la salud, haciéndolas partícipes de nuestro sistema, y lanzando el mensaje de que son un buen accesorio  al sistema público. Para eso, hay que obviar, claro, todos los efectos colaterales como el porcentaje de presupuesto público que se dedica a la sanidad privada, en aumento cada año, o la cantidad de profesionales que transitan de la pública a la privada.

La consejera Concepción Saavedra.

Cada vez que tratamos de abrir este debate en la Junta, la respuesta oficial es la misma. En noviembre sin ir más lejos la Consejera afirmaba una vez más, en respuesta a nuestras preguntas, que “el planteamiento del gobierno y del PSOE es proteger y defender el sistema sanitario público, mientras la privada mantiene un papel subsidiario”

Han pasado tres meses escasos desde esa afirmación de la consejera Concepción Saavedra y nos encontramos con que un ente público dependiente del Gobierno asturiano, el RIDEA, encarga el diagnóstico (y por tanto el planteamiento de posibles tratamientos) del sistema sanitario asturiano, a distintas entidades privadas.

¿Y esto que significa? Significa que el Gobierno de Asturias entiende que los privatizadores de la atención a la salud son el actor más indicado para dar solución a los problemas del sistema público sanitario. Es un absoluto escándalo.

RIDEA. Foto: David Aguilar Sánchez

La propuesta lleva por nombre “Por un sistema de salud asturiano de vanguardia”, y en la elaboración del estudio y las jornadas relacionadas intervendrán Quirón (entre otros méritos, uno de sus directivos se vio implicado en un pelotazo indigno, tratando de hacer caja con las mascarillas en plena pandemia), la multinacional MBA, dedicada a la distribución de material sanitario (la industria tiene clara su propuesta para la sanidad, vender más material y a mayor precio) y la Fundación Ribera (motor de la privatización sanitaria de la mano del PP valenciano)

Un ente público, dependiente del gobierno de Asturias, recibe dinero de todos estos actores, a cambio de permitirles participar en el estudio del estado del actual sistema sanitario en la CCAA. Estudio que irá seguido de propuestas para mejorarlo. No hace falta mucho más conocimiento del tema para asegurar , sin temor a equivocarse, que las propuestas pasarán por aplaudir la llegada de nuevas entidades privadas, convenir con ellas parte de la atención y continuar aumentando los recursos económicos públicos destinados a favorecer la mercantilización de nuestra salud.

El sistema sanitario público que debería ser defendido, fortalecido y por cierto, repensado

La pregunta es clara: ¿Quién sale ganando? Las empresas privadas que especulan con la atención sanitaria. ¿Quién sale perdiendo? El sistema sanitario público que debería ser defendido, fortalecido y por cierto, repensado, por el Gobierno y la Consejería competente. Y sobre todo, los y las asturianas que verán llegar el día en que la atención a sus problemas de salud dependerá de su capacidad adquisitiva.

Manifestación por la sanidad pública asturiana. Foto: Alisa Guerrero

La atención primaria que todas y todos reclamamos como eje central necesario de las políticas de salud perderá en lugar de ganar. La atención a la salud mental dependerá de cuanto pueda gastarse el usuario. Las listas de espera no mejorarán, más allá de la posible descongestión (mínima) derivada de la salida de quienes pueden pagarse una consulta, una prueba o una intervención ( ya les adelanto que serán muy pocos los que puedan hacerlo).

Un gobierno que se dice progresista y reformista tiene que abandonar estas veleidades. Tiene que utilizar todos los recursos disponibles para potenciar la Sanidad pública universal, equitativa y de calidad y revertir los problemas actuales (que no son pocos) con planteamientos organizativos valientes. Encargar a Quirón o Ribera Salud el análisis de la situación huele irremediablemente a ir dando pasos hacia esa privatización que sería un fracaso rotundo de cualquier buen gobierno progresista y que dejaría en la estacada a muchas y muchos asturianos.

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