En defensa del Oviedo bucólico

Mientras los vecinos de Ventanielles y La Tenderina se movilizan por un gran parque del Este, Nacho Cuesta confirma un signo de los tiempos: "El malismo está de moda".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

“Que nadie espere una ciudad bucólica llena de bicicletas y vacas”. Las palabras del concejal Nacho Cuesta en un reciente pleno del Ayuntamiento de Oviedo son la confirmación de eso que hace poco comentaba en NORTES el historietista Mauro Entrialgo: “El malismo está de moda”. Presumir de ser un impresentable se ha convertido en algo cool y atractivo.

Mientras Cuesta proclama su querencia por “llenar la ciudad de grúas”, un grupo de esforzados vecinos y vecinas pelean en defensa de ese Oviedo bucólico que tanto espanta al edil de Urbanismo. Son los activistas de Oviedo Este, el colectivo que desde 2023 lleva movilizándose por un gran parque en la loma del Rayo Mercadín, un espacio que reclaman ambicioso. Nada de un poco de césped y unos bancos, sino algo comparable a los grandes parques de la capital asturiana. Al menos 90.000 metros cuadrados en un espacio privilegiado, con vistas al Aramo, el Naranco y la torre de la Catedral.

Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foto: Kike Gallart
Foyo: Kike Gallart

Los de Oviedo Este son soñadores con los pies en la tierra. Gente curranta de Ventanielles, El Palais, Cerdeño, La Tenderina y Fozaneldi. Están cansados de ser los vecinos con más contaminación y menos acceso al verde, y hablan un lenguaje que no es el de la especulación y el pelotazo, sino el del urbanismo contemporáneo: ciudades saludables, regeneración medioambiental de zonas degradadas, espacios públicos de calidad, sendas fluviales, camino peatonales y ciclistas…

Al contrario que a Cuesta, no les molestan las vacas, ni las huertas, ni el aroma rural que se respira en cuanto uno sube unos pocos metros por la calle del Rayo. Sí les estorba en cambio aquello de lo que el Ayuntamiento debería ocuparse, y en cambio pasa desde hace años: la basura, las casas en ruinas y el abandono que sufre una zona que forma parte de ese Oviedo de segunda, acostumbrado a recibir muy poco por sus impuestos, mientras nunca faltan las partidas para rescatar Calatravas y Villa Magdalenas, ampliar el aparcamiento de los Masaveu en La Escandalera o bulevarizar la Avenida de Galicia al gusto de los colegas.

Esta semana han perdido de manera inesperada y repentina a uno de los fundadores de la plataforma, Paulino Álvarez. Por eso, los más veteranos del colectivo son conscientes de que el tiempo apremia: “Nuestra generación quiere ver este parque”. El sábado 22 esperan una manifestación contundente, que acompañen no solo vecinos de la zona, sino también muchos otros muchos ovetenses que ven como un beneficio para la ciudad la creación de un nuevo parque periurbano en el que pasear, practicar deporte o sencillamente sentarse a no hacer nada. ¿Ovetenses bucólicos? Tal vez.

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