La Consejería de Hacienda, Justicia y Asuntos Europeos y el Ayuntamiento de Pravia han firmado este lunes el convenio para la cesión del ala este del edificio de La Azucarera, que albergará la futura sede judicial, un proyecto que cuenta con una inversión de 2,1 millones y que arrancará el próximo año.
El edificio de La Azucarera, situado en una parcela de 17.240 metros cuadrados propiedad del Ayuntamiento de Pravia, cuenta con un ala este de 1.755 metros cuadrados distribuidos en tres plantas. La administración local se encargará de las obras, que cuentan con un plazo de ejecución de 18 meses, necesarias para la conexión peatonal entre la vía pública y la entrada principal del inmueble, así como de la circulación peatonal desde las plazas de aparcamiento de la parcela. La previsión es que la adjudicación se produzca a finales de este año y que las obras arranquen en 2026.
Un edificio vacío desde hace 124 años
La independencia de Cuba en 1898 obligó a España a buscar nuevas formas de aprovisionarse de azúcar. Fue en ese contexto en el que en todo el país surgió una pujante industria azucarera a partir de la remolacha, cuyas condiciones para el cultivo se daban en España.


La Azucarera de Pravia fue una de esas factorías que surgió al calor de boom del azúcar. Las obras para su construcción se iniciaron en 1899 y se concluyeron en 1901. La fábrica, de grandes dimensiones y preparada para moler 350 toneladas diarias de remolacha, estaría sin embargo activa tan solo dos años. En 1903, tras una enorme inversión, la Sociedad Azucarera de Pravia echaba el cierre incapaz de competir con otras factorías similares que habían ido surgiendo en otras partes de España.
Vacía y abandonada más de un siglo, su restauración no ha sido menos desafortunada y azarosa que su breve existencia como industria azucarera. Un centro cultural, viviendas o un museo del salmón fueron algunos de los destinados pensados para un edificio al que se le cruzó de nuevo la mala suerte en forma de crisis económica de 2008. 2009 era de hecho la fecha que antes de la crisis se barajaba para su apertura.
El convenio firmado este lunes parece resolver parcialmente el uso de un edificio que lleva 122 años esperando para tener una nueva vida.



























