Cuenta la leyenda que el anarquista Buenaventura Durruti se afilió a la CNT en La Felguera durante el breve tiempo en el que vivió y trabajó en la cuenca del Nalón como mecánico. Lo hizo en 1917, en un momento difícil para el movimiento obrero español, tras la brutal represión que siguió a la huelga general convocada aquel verano. Un fallido movimiento de desafío al régimen de Alfonso XIII, bisabuelo del actual Felipe VI, promovido de manera conjunta por socialistas, libertarios y republicanos.
En medio de la persecución que seguiría al fracaso de aquella huelga general revolucionaria, Durruti, leonés, ferroviario, y hasta entonces afiliado a la UGT, se pasaba a la central anarcosindicalista en La Justicia, el ateneo obrero que habían impulsado en 1903 trabajadores anarquistas y republicanos federales de La Felguera.
Lucha, apoyo mutuo y cultura
La Xusticia llegó a contar en sus mejores momentos con más de 4.000 afiliados, sobreviviendo incluso a periodos de represión en los que la CNT estuvo ilegalizada, como durante la dictadura de Primo de Rivera. Fue uno de los ejemplos más destacados y exitosos en Asturies del movimiento cultural ligado a sindicatos y organizaciones obreras. Un auténtico proyecto de ilustración popular desplegado en las primeras décadas del siglo XX por socialistas, libertarios, republicanos y comunistas.


Hasta su cierre y destrucción en 1937, La Xusticia fue un faro político y cultural en la cuenca del Nalón. Biblioteca, teatro, coro, escuela para adultos… Todo ello en tiempos en los que los ayuntamientos no ofrecían ninguno de estos servicios a sus ciudadanos, y en el que muchos obreros apenas habían podido ir a la escuela.
La Xusticia llegó a contar en sus mejores momentos con más de 4.000 afiliados
La derrota antifascista en la Guerra Civil concluye la primera etapa de La Xusticia. Posteriormente, en la Transición democrática, la CNT viviría una segunda etapa de reconstrucción y desarrollo. Es en ese breve periodo de tiempo cuando el sindicato recupera parte del patrimonio incautado por el franquismo al término de la Guerra. Sin embargo, la recuperación de La Xusticia no llegaría en esos efervescentes años, sino que se retrasaría hasta 2016, cuando la CNT de Llangréu logra la cesión de un bajo en el barrio de La Reguera.







El local, perteneciente a la familia del histórico militante de la CNT y del POUM Aquilino Moral, sería el inicio de la nueva Xusticia, que posteriormente se ampliaría a la planta de arriba.
El centro social, con un centenar de cotizantes, es hoy sede de la CNT de Llangréu, asesoría laboral, biblioteca, grupo de montaña, grupo de consumo agroecológico y salón de actos para todo tipo de actividades, tanto propias como de otros colectivos. Este mes el celebran con un programa especial de actividades los nueve años de de su segunda época, o si se prefiere, los 122 de una larga tradición de apoyo mutuo en la cuenca del Nalón.



























