Cientos de personas -un millar, según los organizadores- desafiaron este domingo al temporal para manifestarse en Tapia de Casariego contra la apertura de una mina de oro en Salave, un proyecto promovido por promovido por Exploraciones Mineras del Cantábrico (EMC), empresa vinculada a la multinacional canadiense Black Dragon Gold.
La Plataforma Oro No, convocante de la marcha, trasladó su “más profundo agradecimiento” a todos los asistentes porque, a pesar de la lluvia y el mal tiempo con su presencia, “han demostrado su compromiso con la defensa del medio ambiente y el modelo económico sostenible de la comarca”.
Los convocantes destacaron la presencia de representantes de los sectores de la pesca, la ganadería, el turismo y otras asociaciones y colectivos de la comarca, “cuya implicación refuerza la unidad en esta causa común”, así como la de varios alcaldes y alcaldesas de la zona.

Durante la protesta se leyó un comunicado de repulsa al proyecto de explotación minera y de que éste pueda ser considerado proyecto estratégico por parte del Gobierno asturiano. También reclamaron que el entorno de los lagos de Salave, ubicado a escasa distancia de la costa, y en los que estuvo la histórica explotación mina romana, se convierta en un espacio natural protegido.
Según la Plataforma Oro No, creada hace dos décadas, todos juntos van a seguir “trabajando para que esta historia tenga un final feliz” y para exigir al Principado de Asturias “que actúe con responsabilidad, cumpliendo con la legalidad y el sentido común”.
Esta plataforma pretende que se deniegue el estatus de proyecto de interés estratégico que han solicitado al Principado los promotores del proyecto minero de Salave tras el portazo del gobierno local de Tapia, antes del PSOE y ahora del PP, y después de que el trámite administrativo ambiental habitual para este proyecto ya ha sido rechazado por gobierno regional.
Para este colectivo, es preciso evitar que “la industria más contaminante del mundo” destruya el presente y el futuro de la comarca, en la que apuestan por el mantenimiento de los puestos de empleo en ganadería, pesca y turismo, sectores que consideran saldrían mal parados de hacerse la mina.



























