Prohibido pegar carteles en las paredes del Campus de Humanidades del Milán

Los estudiantes organizan una asamblea y protestas contra la directriz que deja a las facultades de letras sin su decoración característica.

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Redacción Nortes
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Te contamos lo ocurrido centradas en la periferia.

A pesar de que el activismo estudiantil en Campus de Humanidades del Milán ya no es lo que era, hasta hace pocos días todavía podían verse las columnas interiores de sus edificios repletas de carteles y panfletos anunciando charlas, eventos, seminarios, proyecciones de películas, congresos y todo tipo de eventos artísticos, culturales, académicos o políticos. El colorido de las columnas y la elevada densidad de carteles por centímetro cuadrado le conferían a la Facultad un toque distintivo y la diferenciaban de otros centros universitarios cuyas paredes vacías e impolutas recuerdan cada vez más a edificios de oficinas inertes y desangelados. Recientemente, sin embargo, la jefatura de servicios del campus del Milán dio órdenes al personal de conserjería de retirar todos los carteles que estuviesen colocados fuera de los tablones de anuncios, transformando drásticamente la imagen del interior de los edificios del campus y dejando completamente desnudas sus gigantescas columnas grises.

Aunque en un primer momento parecía que la medida no recibiría contestación por parte del estudiantado, en la mañana del miércoles la Asamblea de la Juventud Trabajadora de Uviéu y el Frente de Estudiantes repartieron octavillas convocando a una concentración en el Aulario A, donde rodeados por varios decenas de participantes desplegaron una gran pancarta y leyeron un comunicado en el que repudiaban la conducta represiva del decanato, por ir “en contra de la libertad de expresión”. En el comunicado denunciaban, además, una serie de situaciones anómalas que se habrían producido en las últimas semanas, como la prohibición de colgar pancartas alertando del avance de las universidades privadas en Asturies o la cancelación de un seminario de temática marxista. También recordaron la participación de la Universidad de Oviedo en proyectos científicos que tienen como objetivo “desarrollar el potencial armamentístico del Estado genocida de Israel” y mostraron su oposición al despido de 12 trabajadoras del servicio de conserjería. 

Un momento de la asamblea.
Cartel en la Universidad.

“Colgad carteles, haced pintadas, expresad vuestra opinión, haced que se oiga vuestra voz”. Estas fueron las interpelaciones de las asociaciones convocantes al conjunto del estudiantado.  Tras leer el comunicado, como modo de continuar con la protesta, iniciaron un reparto de carteles en blanco entre los asistentes, que los personalizaron con distintas proclamas y se dispersaron para pegarlos por todo el campus. En ellos se podían leer lemas contra la censura y a favor de la libertad de expresión. “Si nos prohiben colgar una pancarta, colgaremos cinco; si nos prohiben pegar un cartel, pegaremos cien”, era la consigna.

Desde la jefatura de servicios justifican la prohibición aduciendo razones organizativas y argumentan que no es admisible que cada persona pueda poner un cartel donde quiera. Además, aseguran que los tablones de anuncios están habilitados para informar exclusivamente sobre actos que tengan un carácter académico. Estas nuevas medidas contarían con el visto bueno del decanato. En cualquier caso, aseguran estar dispuestos a reunirse con el estudiantado con el fin de arbitrar una solución que sea satisfactoria para ambas partes.

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