¿Y si convertimos El Arco en un supermercado público?

La Intersindical Asturiana propone comprar el grupo para crear una cadena social, una experiencia que ya funciona en Suecia desde 2022.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Supermercados El Arco ha trasladado a la plantilla el cierre de la treintena de establecimientos que mantiene y la puesta en marcha de un expediente de despido colectivo para su centenar de empleados.

El cierre de la cadena llega justo un año después de que Grupo Cuevas cerrara la compra de veintinueve supermercados y de dos plataformas logísticas de Alimentos El Arco. Sin embargo, asfixiada por las deudas, la empresa se ha quedado sin suministros ya que la dirección no ha podido llegar a un acuerdo con los proveedores.

Tras el anuncio del cierre la Intersindical Asturiana ha lanzado una propuesta inesperada: adquirir por parte del Principado los establecimientos de El Arco para “comenzar a crear un supermercado público, que combata la especulación de las grandes cadenas y ofrezca precios asequibles, logrando también que las cadenas privadas se vean obligadas a rebajar los precios para poder competir”.

La iniciativa, que ya fue lanzada por Podemos en los peor de la espiral inflacionista, tiene precedentes, y no solo en la tradición de los economatos ligados a empresas públicas como HUNOSA. En los años 80 DIRSA, una cadena de origen aragonés, con más de 600 establecimientos en toda España, funcionó como una empresa de capital mixto, un 75% público, y un 25% privado. Sin embargo la experiencia duró poco y el Estado vendió a los pocos años su participación.

El modelo sueco

En Suecia existen desde 2022 los Matmissionen, supermercados sociales que venden comida donada por productores y minoristas que de otra forma podría acabar en la basura. El objetivo de estos supermercados, ocho en todo el país, es reducir el desperdicio de comida y vender comida a precios muy bajos.

Un Matmissionen.

Aunque cualquiera puede comprar en uno de estos establecimientos low cost, para acceder a los precios más reducidos las personas tienen que tener un bajo nivel de ingresos en relación al resto de la población sueca.

El número de miembros de Matmissionen, que está impulsada desde el sector cooperativo y cuenta con apoyo público, supera las 20.000 personas en todo el país, si bien la mayoría de sus tiendas y clientes se concentran en Estocolmo.

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