Las movilizaciones educativas amenazan con contagiarse a otros servicios públicos asturianos, y no solo en el ERA o en Bienestar Social. La persistencia de parte de los recortes de Rajoy y la crisis de 2008 se encuentran en la base de esta “primavera del descontento” que podría abrirle un nuevo frente en la sanidad al Gobierno de Barbón.
Los sindicatos sanitarios se reunirán este viernes para estudiar la posibilidad de impulsar movilizaciones unitarias, si bien nadie habla por ahora de huelga. La propuesta partió esta semana de la Corriente Sindical d’Izquierda de Sanidad, una organización con presencia testimonial entre los médicos y medicas, pero una notable afiliación en enfermería, auxiliares, técnicos de laboratorio y otras categorías profesionales.
CSI ha tomado nota de la huelga educativa y ha propuesto al fragmentado mundo del sindicalismo sanitario un frente común para impulsar movilizaciones como las de 2023, cuando en vísperas de las elecciones se arrancaron bastantes exigencias al Gobierno de Adrián Barbón. La decisión del Principado de dar incentivos económicos a los médicos por trabajar horas extras y así rebajar las listas de espera, recibió el apoyo entusiasta del Sindicato Médico, si bien otras reivindicaciones se quedaron por el camino.
Hoy la gerente del SESPA durante aquellas grandes movilizaciones, Concepción Saavedra, es la actual responsable de Sanidad, una persona a la que todo el mundo en el ámbito sindical reconoce mucha más pericia y habilidad que a la ex consejera de Educación Lidya Espina a la hora de negociar, detectar y desactivar posibles conflictos. La rapidez con la que se ha respondido a las primeras movilizaciones en el Área Sanitaria VII (Mieres, Lena, Aller) es prueba de ese olfato. También del temor a una extensión del conflicto educativo a un área todavía más sensible para la opinión pública.

Fuentes de CSI apuntan que el frente común se centraría en “aquello que nos une, sobre todo la contratación de más personal, algunas mejoras laborales y la recuperación de derechos perdidos”. Fuera quedarían asuntos controvertidos como la exclusividad médica o la llegada de clínicas privadas a la comunidad, temas que dividen a los sindicatos corporativos y los sindicatos de clase.
“El personal del SESPA nos interpela y nos exige avanzar juntos en la conquista de derechos históricos entre los que destacan la ponderación de las noches, dietas y transporte en atención primaria, mejoras retributivas, el reconocimiento del tiempo de solape, la creación de nuevas categorías y el incremento de las plantillas orgánicas, aunque sin duda, son muchos los derechos y mejoras a alcanzar” señala en un comunicado CSI.
Si bien el “queme” del mundo sanitario no es comparable al del profesorado, también existe malestar entre el personal de enfermería, celadores o médicos de atención primaria, en este caso más por la situación del servicio que por motivos estrictamente laborales o salariales.
Fuentes de otros sindicatos consultadas por NORTES apuntan no obstante que el ambiente que se respira en la Sanidad es totalmente distinto al de la Educación: “No podemos compararnos. Tenemos otra situación y otra relación con la administración”. El viernes se comprobará si este frente sindical tira o no hacia adelante.



























