Cumbre del movmiento feminsta en Almacenes Industriales, Kuivi, la Ciudad Naranco, Uviéu, Asturies. Anfitriona: AMA Asturies. Público: asturiano y de todo el país, con fuerte presencia de Barcelona, Madrid, Cantabria, Valencia y Zaragoza. Ese sería el “retrato robot” de la VI Escuela de Pensamiento Feminista de AMA Asturies, que este año cambia el escenario bucólico del Muséu del Pueblu d´Asturies y la brisa marina de Xixón por el ladrillo y el acero de una nave industrial “a la berlinesa”, cerca de la antigua Cárcel Modelo de la capital asturiana.
Lo que comenzó como una respuesta irónica, casi gamberra, a las posiciones anti Ley Trans de Amelia Valcárcel y otras feministas cercanas al PSOE, ha ido madurando hasta convertirse en una cita anual de una parte del movimiento feminista, aquella que se define como anticapitalista, pro-derechos, anti-racista y favorable a la colaboración con hombres y personas tans, y que se encuentra muy conectada a las Alianzas Rebeldes que promueven la filósofa Clara Serra y otras agitadoras.
La solidaridad con las sindicalistas de La Suiza fue una constante en las intervenciones de las ponentes de una segunda jornada que giró sobre las alianzas internacionales del movimiento feminista y la lucha por el derecho a la vivienda. También Palestina, que contó con la representación de la abogada y filósofa Nadia Harhash, procedente de Jerusalén, y que relató las dificultades del movimiento feminista palestino en una situación tan compleja como la de la colonización y el apartheid israelí. Viola Carofalo, de Potere al Popolo, explicó las teniones políticas en Italia entre la parte del movimiento feminista que entiende la solidaridad con palestina como “parte de la lucha feminista”, y los sectores “liberales” que se han desentendido de esta.
Laure Vega, diputada de las CUP, llamó a “arrancar a Ayuso la idea de libertad”
Desde Colombia, de manera online, la senadora y precandidata presidencial de la izquierda colombiana, María José Pizarro, analizó la coyuntura del país andino destacando los avances del Gobierno de Gustavo Petro en materia de igualdad y derechos, así como las amenazas que se ciernen sobre la primera experiencia progresista en la historia republicana de una nación marcada por la violencia y el poder de las oligarquías.
“Honren el legado de Clara Campoamor, Victoria Kent y La Pasionaria, que también fueron refugiadas” recordó la jurista guatemalteca Adilia de las Mercedes, que pidió al feminismo europeo no olvidar a las mujeres que huyen de las guerras, los conflictos, el cambio climático y la pobreza: “ustedes pueder ser las próximas”.
Laure Vega, diputada de las CUP, llamó a “arrancar a Ayuso la idea de libertad”, empezando por cerrar los Centros de Internamiento de Extranjeros, que definió como “cárceles de inocentes”.
El sindicalismo inquilino, un movimiento feminista, antirracista y de clase
El movimiento por la vivienda fue el segundo tema de la tarde, con la participación de los sindicatos de inquilinas de Madrid y Barcelona. Las portavoces de ambos movimientos señalaron que la lucha de los sindicatos no sólo va de vivienda, sino también de frenar una turistificación y gentrificación que destruye el pequeño comercio, los bares baratos y el espacio público al convertir la ciudad en un negocio del que extraer el máximo beneficio.
“El movimiento por la vivienda también está defendiendo la democracia” explicó Carme Arcarazo
“El alquiler turístico secuestra pisos que podrían estar destinándose a vivienda” expuso Carme Arcarazo Sempere, portavoz del Sindicat de Llogateres de Cataluña, que explicó la importancia de que Barcelona vaya a acabar con este tipo de alojamientos. “Todos los avances los estamos consiguiendo a través de la lucha social, a pesar de las implicaciones del PSOE con el rentismo” explicó la portavoz del sindicat, para la que la Generalitat de Salvador Illa y el Gobierno de Pedro Sánchez no son conscientes de que la actual crisis de vivienda es una puerta abierta a la entrada de la ultraderecha. “El movimiento por la vivienda también está defendiendo la democracia” explicó Arcarazo, para la que el malestar de unos precios disparados puede ser politizado tanto por los sindicatos de inquilinos como por una ultraderecha dispuesta a culpar a los migrantes de la situación.
Precisamente de ese papel de las mujeres, y en especial de las mujeres migrantes, habló Bea Garcia, militante del Sindicato de Inquilinas de Madrid. Su compañera Sabina Carrau también puso en valor la acción directa y la organización barrial desplegada por el sindicato.
Tras las mesas llegaron las cervezas de confraternización y el concierto de Sofía. El arzobispo Jesús Sanz Montes no acudió a la cita, pese a estar invitado, pero no así la Santina Antifa, que siguió atenta los debates desde un rincón destacado del escenario. La Escuela sigue hasta el domingo en Kuivi con charlas, debates y folixa.
Fotos: David Aguilar Sánchez









































