Se llamó Cinturón Verde, supuso unas pérdidas municipales de 67 millones de euros, y fue una de las operaciones más ruinosas de la historia del urbanismo ovetense. Una historia jalonada de grandes fracasos para lo público, pero siempre pingües beneficios para el sector privado. El Ayuntamiento construyó 6.800 plazas de aparcamiento, y apenas vendió la mitad. De hecho, para disimular el fiasco tuvo que recomprarse buena parte de ellas. 30 años después de esta megaoperación realizada en tiempos de Gabino de Lorenzo en los antiguos espacios ocupados por las vías de tren, Oviedo/Uviéu mantiene todavía 2.611 plazas repartidas en 11 parkings. La intención del equipo de Gobierno de Alfredo Canteli es deshacerse ahora lo más rápido posible de ellas, vendiendo en lote las plazas disponibles en cada aparcamiento. El parking de Ferreros, en Ciudad Naranco, en las inmediaciones de la antigua cárcel, con 421 plazas municipales, será el primero que saldrá a licitación a un precio de 2,8 millones de euros.
Todos los grupos de la oposición, PSOE, IU y Vox, han coincido en criticar la operación, pensada para que los grandes inversores alquilen o vendan luego a los vecinos las plazas municipales. El socialista Carlos Fernández Llaneza, ha manifestado que el PP utiliza recursos públicos para “favorecer a intereses privados” y que prioriza “el interés de unos pocos” por encima de los intereses generales.
También Gaspar Llamazares ha denunciado que la decisión de privatizar los aparcamientos públicos es “escandalosa y contraria al interés del público”, al entender que venderlos “por lotes” es algo que “imposibilita” que las personas adquieran plazas. El portavoz de IU-Convocatoria por Oviedo/Uviéu ha sugerido que esas plazas podrían utilizarse como una red de aparcamientos que “aliviara el tráfico” tanto el tráfico en el centro como la “situación de carencia” en los barrios.

El anuncio llega en plena polémica por los proyectos, alentados por el Ayuntamiento, para ampliar hasta las 700 plazas el aparcamiento de La Escandalera, así como para construir uno nuevo de 360 en El Campillín, este último con una fuerte oposición vecinal.
Carlos Llaneza ha criticado la contradicción que supone que el Ayuntamiento “justifique la construcción de estacionamientos” en el centro de la ciudad mientras dispone de 2.600 plazas que, en lugar de ponerlas a disposición de los vecinos, entrega a un inversor privado para que “haga negocio con el patrimonio de los ovetenses”.
Tanto los proyectos de La Escandalera como de El Campillín han sido denunciados por Ecoloxistes n´Aición, ya que a juicio de la organización ecologista contradicen la Ley de Cambio Climático sobre Zonas de Bajas Emisiones, al ser infraestructuras que funcionarían como elementos tractores de más coches al centro. Desde la entidad ambientalista no dudan en que de fracasar estos proyectos privados los aparcamientos serían rescatados por el Ayuntamiento, algo que viene siendo un clásico desde hace décadas en la gobernanza de la capital asturiana.



























