El 22 de noviembre de 2024 Carmen Moriyón y su concejal de Urbanismo Jesús Martínez Salvador presentaban a los medios de comunicación el Plan Llave, la respuesta del Ayuntamiento gijonés a los problemas de vivienda en la ciudad asturiana que más afectada está por la subida de precios. El objetivo, lograr la construcción de 500 nuevos pisos en parcelas municipales, sobre todo para la venta, a través de constructoras privadas que tendrían suelo gratis para construir vivienda protegida destinada a públicos con cierto poder adquisitivo.
La presentación del plan, sin pactar con el Gobierno asturiano, abriría una brecha entre ambas administraciones que no ha dejado de ensancharse hasta ahora. Mientras Ovidio Zapico anunciaba inmediatamente su rechazo a financiar con dinero público un proyecto destinado a vivienda en régimen de propiedad, Foro retiraba su apoyo a la declaración de zonas tensionadas en Xixón, una de las principales apuestas de la consejería de IU para esta legislatura.
Este miércoles se hacía público que la licitación de las 120 primeras viviendas quedaba desierta
Anunciado durante meses como el proyecto estrella del Gobierno Foro-PP, este miércoles se hacía público que la licitación de las 120 primeras viviendas ha quedado desierta debido a la ausencia de ofertas por parte de los constructores, que después de haber aplaudido el plan consideran ahora que no les salen los números.
La situación deja mal parada al gobierno local en uno de los buques insignia de su mandato. ¿Cómo salvar la situación? Desde la patronal de la construcción, muy conectada a los dos partidos del gobierno gijonés, presionan al Principado para que revise los precios de la vivienda protegida de forma más favorable a sus intereses. Es decir, para poder vender más caro el metro cuadrado y así ganar más en cada piso construido. Fuentes consultadas por NORTES apuntan que con la cesión de suelo municipal la operación era rentable, pero que los constructores quieren más: “estamos hablando de gente insaciable, acostumbrada a ganar mucho en cada promoción”.

Desde la Dirección General de Vivienda consideran que esta revisión no está en el orden del día de la Consejería, y que no puede hacerse como un traje a medida de los promotores para así salvar el Plan Llave. “Nuestro objetivo es facilitar el acceso de los trabajadores a una vivienda digna y asequible, no que le salgan los números a constructores y promotores” ha señalado Daniel Sánchez, para el que cualquier revisión en el precio de la vivienda protegida “debe abordarse con argumentos sólidos y en el marco de una negociación leal entre Gobierno y patronal”.
El modelo sevillano: vivienda protegida para clases medias-altas
Tanto desde el Gobierno asturiano como desde IU Xixón han señalado que el Plan Llave se inspira en el modelo sevillano del PP andaluz: subvencionar desde lo público viviendas que no van destinadas a las clases trabajadoras. “Quien puede comprar una vivienda que supera los 200.000 euros no necesita que se la subvencionen las administraciones públicas, puede adquirirla en el mercado libre” explica Javier Suárez Llana, portavoz de IU Xixón.
Se trataría por lo tanto de una situación similar a la de los conciertos educativos de ciertos colegios privados de elite: abaratar desde lo público servicios no aptos para todos los bolsillos. En el caso de Sevilla las críticas al Ayuntamiento y la Junta han arreciado al conocerse que viviendas subvencionadas costarán finalmente entre 216.000 y 265.000 euros. En el caso de Xixón las primeras estimaciones sobre el precio de las viviendas hablaban de 190.000 euros. Con la revisión a los topes de la vivienda protegida que pide la patronal, el precio final de los pisos pasaría de 200.000 euros. Desde la Consejería consideran que los recursos son finitos y la prioridad del suelo y la inversión pública debe ser la promoción de vivienda de alquiler asequible.



























