La insostenible presencia del equipo de Israel en La Vuelta 

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Laura Tuero
Laura Tuero
Campeona del mundo de duatlón de larga distancia 2005, ex concejala, asesora política y miembro de la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional (AMDP)

La Vuelta a España 2025 no va a ser recordada por la —muy probable— victoria del danés Jonas Vingegaard. La Vuelta 2025 será, ya está siendo, la carrera de la protesta contra Israel.

Como cualquier aficionado o aficionada —e incluso el Consejo Superior de Deportes o la Federación Española de Ciclismo— podría prever meses antes de que arrancara la gran cita del ciclismo en España, la presencia del equipo Israel en La Vuelta la convertirá en un recorrido por la demostración de la profunda indignación pública de la ciudadanía española con el genocidio del pueblo palestino que está perpetrando el Gobierno que esa escuadra ciclista pretende blanquear con su patrocinio.

Ha pasado en Figueres y va a suceder en otras etapas a su paso por Euskadi y Navarra y, desde luego, en Asturias. Y así durante tres semanas de movilización ciudadana, televisada para todo el mundo, contra el amparo de la propaganda del exterminio de un pueblo.

Imagen: Icon0.com / CC0

La imagen del pueblo español manifestándose contra la presencia insostenible e indefendible del equipo blanqueador de las políticas de exterminio de Benjamin Netanyahu está siendo aplaudida por la opinión pública más allá de España.

El deterioro de la imagen del deporte español y el descontrol que van a generar las manifestaciones en el desarrollo de la tercera gran prueba ciclista por etapas será lamentable. Por un lado, cada manifestación en cada etapa será reprimida, como ya hemos visto en Figueres. El arresto del guionista escocés Paul Laverty es un síntoma determinante de la persecución, castigo y censura a la que Pedro Sánchez no quiere vincularse y que le está reportando grandes beneficios como defensor de la dignidad y los derechos humanos.

Por otro lado, la imagen del deporte interrumpido, impedido y condicionado en la carrera ciclista española desacredita la gestión del CSD, que ha sido incapaz de anticiparse para evitar una situación insostenible (también para los ciclistas del equipo blanqueador).

“¿Para qué tenemos una Ley del Deporte que habla de igualdad, de valores que se han de fomentar, de luchar a través de él contra el racismo o la xenofobia si no se hace cumplir?”

Cada día que pasa las redes sociales se llenan de más y más mensajes que llaman a que las calles sean ocupadas de voces y banderas para decir alto y claro que el deporte no puede servir para blanquear crímenes de guerra. Las redes sociales de La Vuelta también están repletas de mensajes contra la participación del Israel-Premier Tech, equipo creado por dos magnates para blanquear la imagen de un estado que asesina impunemente a decenas de miles de palestinos y palestinas.

Habrá «640.000 personas en Gaza en riesgo de hambruna para finales de año», acaba de señalar la ONU. El Gobierno español debería ser consciente de que cada día, en cada etapa, la respuesta de la ciudadanía va a ser notoria. Y no puede ser que quienes están pidiendo al mundo del deporte y al Gobierno coherencia, justicia y protección de los derechos humanos encuentren por respuesta medidas coercitivas o represivas.

Vista aérea de la destrucción en Rafah tras la retirada de las fuerzas israelíes y el inicio del alto el fuego, 21 de enero de 2025. Foto: Ashraf Amra / UNRWA, CC BY-SA 3.0 IGO

Tanto Unipublic, organizadora de La Vuelta, como el Gobierno están tolerando que en este caso el deporte se convierta en todo lo contrario a lo que ha de ser.

¿Para qué tenemos una Ley del Deporte que habla de igualdad, de valores que se han de fomentar, de luchar a través de él contra el racismo o la xenofobia si no se hace cumplir? ¿Para qué un Consejo Superior de Deportes que parece que está en perpetuas vacaciones y que reacciona tarde, cuando ya no puede permanecer invisible por la presión, y mal, cuando hay conflictos como el vivido en el mundo del fútbol con las futbolistas de la selección o ahora?

La gestión del Ejecutivo está siendo incomprensiblemente desigual en el caso de La Vuelta y en el de Eurovisión. En mayo, momentos antes de que se comenzara a emitir el último Festival, La 1 de TVE lanzaba, con letras blancas sobre fondo negro, el siguiente mensaje en español e inglés: «Frente a los derechos humanos, el silencio no es una opción. Paz y justicia para Palestina».

“En estos momentos nuestro país está sirviendo como un gran escaparate para limpiar la imagen del Estado de Israel a través del deporte.”

La Unión Europea de Radiodifusión, organizadora de Eurovisión, advirtió sobre posibles sanciones al ente público. Sin embargo, el presidente de RTVE, José Pablo López, escribió también en redes sociales que «el silencio no es una opción». Y el ministro de Transportes, Óscar Puente, apoyó el mensaje con un «Amén».

Ahora la televisión pública de nuestro país está dando minutos gratis de propaganda al Israel-Premier Tech. La Vuelta es un gran escaparate de nuestro país a nivel internacional. Está cubierta por más de 300 medios de comunicación de todo el mundo. En ella se proyecta la imagen del deporte y de los valores democráticos que este debe defender y transmitir. Pero también proyecta la imagen de España y de nuestra cultura.

En estos momentos nuestro país está sirviendo como un gran escaparate para limpiar la imagen del Estado de Israel a través del deporte y nuestros máximos representantes políticos con responsabilidades al respecto guardan un silencio sospechoso. La imagen del Gobierno impasible mientras la ciudadanía se organiza y se moviliza para denunciar un genocidio y el uso del deporte para legitimarlo es lo que estamos proyectando cada día.

El escaparate se ha comenzado a resquebrajar a pasos agigantados. La imagen de España que está trascendiendo fronteras se está viendo gravemente deteriorada. El equipo de Israel no debería dar ni una pedalada más en la ronda ciclista española.

 

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