Central Lechera, Alimerka, “guerra láctea” y visita ministerial: “Esto no es lo que parece”

Jordi Hereu visita las instalaciones de CAPSA en pleno enfrentamiento entre los dos gigantes asturianos de la alimentación.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Las guerras comerciales están de moda, y Asturies tampoco es ajena a ellas. Los dos gigantes asturianos de la alimentación, CAPSA, grupo industrial al que pertenece Central Lechera, y Alimerka, mantienen desde principios de año un enfrentamiento abierto que ha llevado a la cadena de distribución a retirar de las estanterías todos los productos de la central. A día de hoy los únicos productos de Central Lechera que se venden en Alimerka son los procedentes del stock. Una vez vendidos no se reponen.

El conflicto estalló de manera abierta para el consumidor a principios del verano, pero según fuentes consultadas por NORTES los orígenes de la “guerra láctea” se remontan a meses atrás, cuando comenzaron los desencuentros entre ambas compañías, que en mayo rompían su anterior acuerdo comercial.

Hereu en su visita a Central Lechera. Foto: Ministerio de Industria

Según estas mismas fuentes los motivos del divorcio podrían estar en los acuerdos de Central Lechera con Mercadona, una cadena con 1.062 establecimientos en España, que se caracteriza por la agresividad en la firma de contratos con proveedores, y que, señalan, “está jugando muy fuerte en Asturias”. Aunque se encuentra muy lejos de la cuota de de Alimerka, el supermercado valenciano, líder de ventas a nivel nacional, un 26% de cuota de mercado, también está en expansión en el Principado. Cuenta con 24 tiendas y casi 1.200 empleadas y empleados.

Otras fuentes señalan por el contrario que los desacuerdos entre CAPSA y Alimerka no tienen tanto que ver con los acuerdos con Mercadona como con la imposibilidad de la Central para abastecer toda la demanda de la cadena líder de distribución asturiana, con 168 supermercados en seis provincias y más de 6.000 trabajadores y trabajadoras.

La insuficiente producción lechera habría llevado a la Central a fijar unos precios a Alimerka demasiado altos

La insuficiente producción lechera habría llevado a la Central a fijar unos precios a Alimerka demasiado altos: “Las condiciones no eran asumibles”. Sería en este contexto en el que Alimerka habría optado por buscar nuevos aliados en el campo asturiano y lanzar en junio su propia marca, “Casona La Lloraza”. Según estas mismas fuentes Central Lechera lleva años “apretando demasiado” a los ganaderos asturianos, motivo por el que le estarían empezando a surgir competidores que ofrecen mejores precios por el litro de leche.

Presentación de la marca Casona La Lloraza.

El divorcio entre Central y Alimerka se observa con preocupación en los círculos políticos, sindicales y empresariales asturianos: “Es malo para Asturias y puede terminar debilitando a las dos partes”. Su resolución no va a ser fácil. El conflicto parece haber pasado de lo puramente económico al terreno de lo personal, con una relación muy enconada entre los CEO de ambas empresas. Los distintos intentos de mediación han acabado en fracaso. “Los puentes están rotos” informa un buen conocedor del tejido empresarial asturiano.

Mientras tanto ambas compañías se están enviando “recados” a través de los medios y la publicidad, un ambito en el que ambas firmas están muy presentes. “La campaña de Alimerka, Asturias es mucho más que una marca, es una declaración de guerra en toda regla a Central Lechera” comenta una de las personas consultadas para la elaboración de este reportaje.

Es en este tenso contexto en el que este jueves se ha producido la visita del ministro de Industria Jordi Hereu a las instalaciones de Central Lechera en Siero. En su visita el ministro y ex alcalde de Barcelona, que estaba invitado en Oviedo/Uviéu a la Escuela de Verano de la UGT, ha destacado la importancia del sector lácteo como uno de “los puntales” de una industria agroalimentaria que moviliza 13.000 millones de euros y emplea a 60.000 personas en toda la cadena. También ha definido a la Central Lechera Asturiana como “un magnífico proyecto empresarial”. ¿Casualidad, intento de mediación o respaldo a una de las partes? Está por ver quién gana el pulso en esta guerra láctea que acaba de empezar.

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