“Jamás ha habido una inversión de esta naturaleza”, asegura Cristóbal Puente, de UGT, al valorar los casi 70 millones comprometidos tras la huelga docente de junio. La frase refleja el tono con el que arranca el curso en la enseñanza pública asturiana: ilusión por lo conseguido y, al mismo tiempo, desconfianza hacia lo que queda por cumplir.
La huelga marcó un antes y un después. Durante semanas, el profesorado se movilizó frente a la Consejería de Educación y logró arrancar un acuerdo con 38 medidas. Lo firmaron UGT, CCOO, SUATEA y ANPE, la mayoría sindical en el sector. Ese pacto levantó la protesta, pero no rebajó la vigilancia. “Un sindicalista nunca puede decir que todo está bien, pero somos moderadamente optimistas”, matiza Puente.
En CCOO también hablan de un punto de partida: “Para nosotros la huelga no era un fin en sí mismo, y el acuerdo tampoco lo es”, subraya Borja Llorente. “Si se cumple, estaremos satisfechos; si no, habrá que replantearse la situación.”

SUATEA es más contundente en su cautela. “Hasta que no lo veamos, no nos fiaremos del todo. Y si no se cumple lo firmado, habrá movilizaciones inmediatas”, advierte Miguel Laria. Y recuerda que no todo se resuelve con el pacto: “El proceso de estabilización fue una chapuza. Uno de cada cuatro profesores sigue siendo interino.”
Avances visibles y carencias persistentes
Algunos compromisos ya empiezan a notarse. “Se había pactado que se incorporasen 10 auxiliares técnicos educadores, y en septiembre se incorporan 14”, celebra Llorente. La mayoría de medias jornadas en lengua asturiana han pasado a completas y se ha puesto en marcha una aplicación para reducir trámites burocráticos. También se ha adelantado la llegada de 120 nuevos docentes de Pedagogía Terapéutica: estaban previstos para abril de 2026 y se incorporarán en febrero.
Para UGT, estas medidas confirman que “los plazos pactados van bien”. Pero advierten de que no basta con sumar cifras: “Mantener un veinte y tantos por ciento de interinidad es injusto e inmoral”, insiste Puente, que reclama también ratios más bajas y menos carga lectiva.
SUATEA pone el foco en lo que sigue fallando: “El IES Margarita Salas se vende como un edificio del futuro, pero funciona gracias al voluntarismo de la plantilla”, denuncia Laria. Y añade otro ejemplo: “El colegio Rey Pelayo, tres años después del derrumbe del techo en Infantil, sigue con obras y con profesorado cargando muebles y limpiando aulas. Eso es un problema de salud laboral además de un déficit estructural.”
ANPE, por su parte, recalca que el pacto solo tendrá sentido si se cumple con rigor y que la comisión de seguimiento, constituida esta semana, debe ser la garantía de que las medidas llegan a los centros en tiempo y forma.
“Este lunes se reincorporaron a sus centros más de 9.600 docentes en Asturias.”
Por ahora, los sindicatos firmantes coinciden en que el acuerdo se está cumpliendo. “Incluso adelantando en algunas cosas”, resume Puente (UGT). Llorente (CCOO) lo confirma: “Algunas medidas se están adelantando”, como los auxiliares técnicos educadores o los PT previstos para 2026. Y Laria (SUATEA) coincide en que la primera reunión de la comisión de seguimiento fue clara: “Se nos dio respuesta a todos los puntos y se calendarizaron las medidas. La promesa de la consejera parece que va por buen camino.”
Una voz al margen
El único sindicato que no firmó el acuerdo fue CSIF, que considera que no resuelve los problemas de fondo. Denuncian “plantillas incompletas, obras sin terminar y un colapso administrativo estructural”, así como dificultades de los interinos para acceder a herramientas digitales básicas.

El contexto: cifras y calendario
Este lunes se reincorporaron a sus centros más de 9.600 docentes en Asturias. La cifra superará los 13.000 a lo largo del curso con la entrada progresiva de interinos. El alumnado regresará a las aulas el 9 de septiembre.
Entre las medidas pactadas, destacan la incorporación de 300 refuerzos en Pedagogía Terapéutica y Audición y Lenguaje —120 de ellos a partir de febrero de 2026—, la conversión de medias jornadas en plazas completas y la reducción de la burocracia con nuevas aplicaciones digitales.
En el plano retributivo, el pacto incluye una subida salarial: a partir de enero de 2026, los docentes recibirán 100 euros brutos mensuales más, la primera fase de un incremento acordado para dignificar la profesión.
El curso comienza así bajo la lupa sindical. Como resume Laria: “Esto no es el final de nada, sino el inicio de un proceso de dignificación de la escuela pública”.



























