La “penúltima lectio” de Paco Erice

El historiador asturiano, que se jubila este año, pronunció en el Edificio Histórico de la Universidad la conferencia: "¿Para qué sirve la historia?".

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El profesor Francisco Erice se despide de las aulas este curso, y sus amigos y compañeros del área de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo/Uviéu quisieron rendirle este martes homenaje encargándole la apertura solemne del máster de historia y análisis sociocultural.

La “última lectio” del catedrático versó sobre uno de los temas a los que Erice lleva más tiempo dedicado en los últimos tiempos: la defensa apasionada de la historia como disciplina científica, y no como un simple relato o narración subjetivo y parcial. Para Erice las teorías postmodernas que niegan la posibilidad de llegar a ciertas verdades objetivas son “esencialmente reaccionarias”. A debatirlas ya les dedicó en 2020 su libro más ambicioso hasta la fecha, “En defensa de la razón”, editado por Siglo XXI.

Para Erice las teorías postmodernas que niegan la posibilidad de llegar a ciertas verdades objetivas son “esencialmente reaccionarias”

Con toda la prudencia que hoy día puede tener el uso de la palabra “ciencia”, pero también con toda la fuerza y autoridad que esta sigue teniendo, el historiador argumentó en el aula Rector Alas del Edificio Histórico frente al relativismo de algunos de sus colegas. Para Erice la buena historia sí es una ciencia social o humana que puede construir “verdades históricas”, y es que si la historiografía no es igual en el siglo XIX que en el XXI es también porque en estos 200 años se han producido avances incuestionables que se van acumulando y terminan convirtiéndose en consensos científicos de largo recorrido, como en cualquier otra disciplina.

El historiador asturiano advirtió a los estudiantes del máster de algunos de los vicios o peligros de la “historia con moraleja” o de la reducción de la historia a memoria, por importante que esta haya sido en el debate sobre nuestro pasado reciente. Por ese motivo reivindicó al historiador profesional y honesto que contrasta sus hipótesis, con todas las consecuencias, con los documentos, testimonios y evidencias, frente a aficionados guiados a veces por buenas intenciones, pero carentes de oficio: “La historia la hacen los historiadores, igual que la fontanería la hacen los fontaneros”.

Paco Erice: Pablo Lorenzana

Erice, formado en los años de la Transición, y con una trayectoria profesional que arranca en los años 80 con una pionera historia de la burguesía asturiana, se orientó desde finales de los 90 a la historia política y a la reflexión historiográfica, que siempre ha combinado con su compromiso cívico con la izquierda política y social.

En su “penúltima lectio” que llevó el título de “¿Para qué sirve la historia?”, Erice advirtió que aunque se jubile por imperativo legal pretende seguir dando guerra como investigador y divulgador, como siempre solícito a atender las peticiones de todo tipo de organizaciones y colectivos para impartir charlas o talleres. En su despedida formal de la Universidad de Oviedo, a la que lleva vinculado medio siglo, recordó a los estudiantes que la historia sirve tanto para fabricar mitos como para desvelarlos, y puso el ejemplo tanto del relato oficial del sionismo sobre un “un pueblo sin tierra para una tierra sin pueblo”, como de los historiadores israelíes no sionistas, que como Illan Pappe o Sholomo Sond han dedicado décadas de investigación científica a desmontar este relato negacionista de la limpieza étnica en Palestina, pagando a veces por ello un alto coste personal. En esta forma de entender la ciencia histórica ha militado y quiere seguir militando el profesor Erice.

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