El bombazo este año en Uviéu del 11-S no fue el inicio de las fiestas de San Mateo, sino la despedida laboral que sus amigos tributaron a Toño Barral con un acto y un concierto memorable en Tribeca, a pocos metros de la plaza del Ayuntamiento, donde se leía el pregón a la misma hora.
Una multitud de amigos, músicos, periodistas y creadores de todo tipo de actividades en la cultura asturiana rindieron tributo a una persona esencial en la escena musical de Asturias y de todo el Estado desde los años 80 del pasado siglo.
Toño Barral fundó El Cohete en 1988, pero ya llevaba años siendo uno de los más activos impulsores de la industria musical asturiana. Era uno de los carbayones que frecuentaba Londres en aquellos años y uno de los primeros que introdujo en Asturias los ritmos de grupos como The Cure, Smiths o La Columna Durruti.
Su nombre aparece vinculado desde el nacimiento del grupo a Los Locos, una banda exquisita y elegante que marcó a toda una generación de asturianos en los 80 y los 90, que hicieron de sus canciones la sintonía emocional de sus vidas. Toño fue su manager y promotor infatigable.
Después completaría una impresionante carrera profesional con decenas de discos editados y miles de conciertos en toda la geografía peninsular. Su empresa representó a solistas y bandas que marcaron época, asturianos y nacionales, y lo sigue haciendo en la actualidad. Lo mismo se puede decir de los conciertos, de excelencia en el cartel, el sonido y la organización.
Además de Los Locos, entre los asturianos por sus manos pasaron entre otros Nuberu, UHP, Tejedor y Rodrigo Cuevas, la última estrella del firmamento de El Cohete. Con Balsera, que entonces trabajaba con él, Toño trajo a Oviedo a actuar en los noventa a un grupo norteamericano desconocido, al que tuvieron el privilegio de escuchar varias decenas de aficionados: Green Day. También organizó uno inolvidable en Oviedo de The Chieftains y Van Morrison. Con el norirlandés tuvo otras actuaciones en España.

Toño nunca desechó un género musical, porque su premisa profesional siempre fue el talento. Fues durante años programador del Festival de Jazz de Bueño, donde vive.
El concierto que le despidió en su adios laboral estuvo a la altura de los mejores de su carrera. Tocaron y cantaron Jerónimo Granda, Los Últimos de Filipinas, Radio Fox y Los Sangrientos, con un sonido impecable. Especialmente emotiva fue la presencia con Radio Fox como vocalista de Guillermo Redondo, hijo del fallecido Carlos Redondo, de Los Locos y Felpeyu.


El primero en saludar y abrazar a Toño al entrar en la sala fue el Rector de la Universidad de Oviedo, Ignacio Villaverde, que fue uno de los músicos del grupo Néctar y gran amigo de Carlos Redondo.
Durante el concierto hubo un recuerdo al pueblo palestino y al genocidio en Gaza, algo natural en el homenaje a Toño Barral, que organizó o participó en muchos solidarios, con los trabajadores de Duro Felguera, por la guerra en Yugoslavia, en solidaridad con la revista Atlántica XXII cuando tuvo un acoso judicial… También se reconoció esa entrega generosa y solidaria de Miguelo, el dueño del Tribeca, que está ahora lanzado en su carrera de actor. Y se colocó en las paredes de la sala un cartel del periodista musical Alberto Toyos, que hubiera presentado el acto si la muerte no lo hubiera sorprendido la pasada primavera.
Toño abandona su trabajo detrás de los escenarios, pero no dejará nunca de escuchar música y demostrar su gran olfato para nuevas propuestas. El mismo olfato que tuvo para huir de las trampas en las vísperas del homenaje de sus amigos, que pretendieron sin éxito llevarlo por sorpresa a su propia fiesta. Por eso la denominaron La Fiesta de la caza del raposo, en alusión a las habilidades de un hombre básico en el último medio siglo de la música asturiana.
El Cohete sigue en manos de Carlos Barral, el hermano pequeño de Toño, que entró en la empresa en 1993. Hay garantía de continuidad, éxitos y calidad en las ofertas, Carlos ya ha demostrado que el talento musical de esta saga debe de estar en sus genes.



























