Sabía que la enfermedad avanzaba, que le quedaba poco tiempo, y no por eso tiró en ningún momento la toalla. Todavía en los últimos meses en los que pudo hacer una vida, más o menos normal, participó activamente en las movilizaciones en defensa de la sanidad pública y en las protestas contra el genocidio palestino.
Precisamente desde ambos movimientos sociales impulsó una iniciativa parlamentaria, presentada por Covadonga Tomé, para sacar de la sanidad asturiana a la farmacéutica israelí Teva. Así era Mercedes González, una luchadora infatigable. Hasta el último aliento. La portavoz de Somos Asturies, también médica, la ha definido este martes como “una gran compañera, una mujer excepcional”.
Mercedes González nació en Oviedo/Uviéu en 1954. Hija de una enfermera y un médico, siguió los pasos profesionales de su familia en un momento en el que no había tantas mujeres en la medicina asturiana. Como médica de familia trabajó en el hospital Monte Naranco, en los centros de salud de Ablaña, Mieres, y en las urgencias del centro de salud de Llano Ponte, Avilés. Una fractura ósea en la columna le apartó con apenas 40 años de una profesión que amaba. Jubilada forzosamente, “a partir de ahí centró sus esfuerzos en los colectivos sociales” explica su hijo, Pedro Menéndez, periodista en RPA.

Llegó a los movimientos sociales desde la militancia en un cristianismo humanista, social, muy alejado de la jerarquía católica. Participó en la asociación Prisión y Sociedad, dedicada al apoyo a las personas presas, fue directora de Cáritas Asturias en otros tiempos para la Iglesia asturiana, los de Gabino Díaz Merchán, y más tarde ocupó la presidencia de la Coordinadora de ONGD de Asturias.
Llegó a los movimientos sociales desde la militancia en un cristianismo humanista, social, muy alejado de la jerarquía católica
En 2015 Somos Oviedo/Uviéu, la plataforma municipalista impulsada por Podemos en la capital asturiana, le propusó ir como independiente en un puesto de salida. Su salud ya era delicada, pero en un momento excepcional, marcado por la efervescencia social y politica posterior al 15M, González aceptó el reto de llevar las propuestas de la calle a las instituciones.

Los resultados fueron una sorpresa. La lista de Somos fue la segunda más votada en las elecciones de mayo de 2015, superando en un edil al PSOE. La izquierda ovetense sumó mayoría, y tras un pleno de infarto, el socialista Wenceslao López fue elegido alcalde con los votos de la formación municipalista, que tuvo que renunciar a la alcaldía tras el veto de la cúpula de la FSA a Ana Taboada.

Desde la concejalía de Educación del primer gobierno progresista en 24 años, González modernizó los comedores escolares, introdujo los desayunos en los colegios, creó los primeros programas de conciliación familiar, e impulsó una ambiciosa política de becas que fue más allá de las familias pobres para alcanzar también a sectores amplios de las clases trabajadoras e incluso a parte de las clases medias.
Modernizó los comedores escolares de Oviedo, introdujo los desayunos en los colegios, creó los primeros programas de conciliación familiar e impulsó una ambiciosa política de becas
La Escuela Municipal de Salud y la Universidad Popular Ovetense fueron otras de sus aportaciones, dos proyectos educativos por los que González sentía una vinculación especial. La ex vicealcaldesa Ana Taboada ha destacado de ella su compromiso contra viento y marea “por intentar desde las pequeñas cosas cambiar este mundo salvajemente desigual y violento”. “Fue un lujo tenerla de jefa y sobre todo de amiga”, ha destacado Chelo Veiga, coordinadora de las bibliotecas ovetenses, y estrecha colaboradora de González durante sus tiempos en la concejalía.

Ya con la salud muy deteriorada, en 2019 optó por no repetir en las listas electorales, pero siguió vinculada al activismo a través de la Plataforma en defensa de la Sanidad Pública y el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe. De carácter fuerte, pero maneras amables, González sabía estar en primer plano y llevar la voz cantante, pero también, cuando tocaba, dar un paso atrás y arrimar el hombro desde la segunda fila. No es tan común. La elegancia y la discrección eran otras de sus virtudes. Telly Lorenzo, amiga y compañera de muchas batallas, destaca de ella su “personalidad luminosa”: “Es una de esas personas que pasan por tu vida y te hacen mejor”.
Su vida no fue fácil. Perdió a su madre con nueve años. Más tarde a su hermano Pedro, periodista deportivo, especializado en ciclismo, y recientemente a su marido Pedro, al que había conocido con 18 años. Deja tres hijos, Pedro, Mercedes y Paloma, dos nietos, Iyán y Deva, muchos amigos, compañeros, y un puñado de pequeños logros y conquistas que acreditan que su paso por el mundo no fue en vano.
EN



























