La Malatería de San Lázaro encara por fin una nueva etapa. Tras 15 años de abandono y varios intentos fallidos de recuperación, el histórico edificio, que estuvo a punto de ser derribado, se transformará a partir del proyecto “Dame tira”, ganador del concurso internacional convocado para definir su futuro.
La propuesta elegida, concebida por un equipo joven de arquitectura, integrado por María Fernández Herrero, Juan Burgos y Antonio Burgos, combina respeto patrimonial, vivienda pública y un nuevo espacio de encuentro para el barrio, demandas vecinales que fueron incorporada por la Consejería de Ordenación del Territorio, Vivienda y Derechos Ciudadanos en los pliegos del concurso internacional Europan.
El conjunto resultante acogerá 29 viviendas de promoción pública. Las viviendas rondarán los 60 metros cuadrados y apostarán por espacios luminosos y adaptados a las necesidades de quienes envejecen en su comunidad.


Además del uso residencial, la Malatería incorporará un centro polivalente con capacidad para unas 70 personas. Este nuevo equipamiento pretende convertirse en un punto de actividad social y vecinal, un lugar para talleres, reuniones, cuidados y vida comunitaria. El edificio tendrá además un patio interior con iluminación natural. El exterior también tendrá un papel relevante: se conservará la zona verde que rodea el edificio, integrándola en un pequeño parque accesible desde el barrio.
La arquitecta María Fernández Herrero ha destacado el valor patrimonial y paisajístico del edificio, así como la apuesta del proyecto ganador por la construcción bioclimática.
Tanto la preservación del patrimonio histórico de este edificio, de 1929, como de sus jardines, así como la creación del centro social, eran las principales reivindicaciones de la plataforma vecinal “La Malatería no se Tira”, que ha mostrado su “satisfacción” con el compromiso de los acuerdos alcanzados con la Consejería, y más en concreto la Dirección General de Vivienda, que ocupa Daniel Sánchez. Ezequiel Etxániz, miembro de la plataforma, ha destacado que con el proyecto “no se perderá el carácter social que siempre ha tenido el edificio”.
Las nuevas viviendas se ejecutarán mediante el modelo de derecho de superficie. La inversión total superará los seis millones de euros, financiada en parte con fondos europeos.



























