Los miembros de la Brigada Central de Salvamento Minero de Hunosa acumulan casi tantos premios y reconocimientos como horas extras sin cobrar. Los 19 miembros de este cuerpo especializado en rescates peligrosos han presentado su renuncia voluntaria y solicitado su regreso a su puesto de trabajo original ante la acumulación de horas extraordinarias que no han sido pagadas y que, según han denunciado, son ya más de 9.000.
La renuncia fue presentada el pasado 7 de noviembre y ahora la empresa tiene un plazo de 30 días para resolver su petición, según ha informado CCOO de Industria en un comunicado en el que advierte que, de llegar a ejecutarse los traslados, la brigada quedaría anulada.
Según los brigadistas, la dirección de Hunosa no ha dotado de plantilla suficiente a este cuerpo, ha incumplido los acuerdos laborales y salariales que vienen rigiendo desde hace años por sus estatutos y, de esta forma, está favoreciendo su “desmantelamiento paulatino al no existir relevo generacional”.
La Brigada Central de Salvamento Minero, fundada en 1912 y gestionada por la Asociación de Salvamento de Minas (ASM) que agrupa a diversas empresas mineras encabezadas por la hullera pública, mantiene un servicio de asistencia presencial todos los días del año ante posibles emergencias en espacios industriales y otros equipamientos. En 2019 recibieron la Mella de Oro de Asturies y también la de Andalucía por sus trabajos en el rescate del cuerpo de un niño muerto en un pozo de Málaga.
También ofrece asesoramiento y formación especializada en trabajos en espacios confinados y en atmósferas explosivas, microvoladuras o extinción de incendios, entre otros y colabora habitualmente con otros organismos como Protección Civil (112), Bomberos de Asturias, Guardia Civil o la Unidad Militar de Emergencias.
La operativa exige que las instalaciones del Pozo Fondón, sede de la Brigada, nunca queden vacías, por lo que cada salida a un servicio, sea de la índole que sea, obliga a que otro equipo se persone en la sede en menos de 20 minutos.
Según los brigadistas, la falta de personal obliga a doblar turnos de manera continuada y reiterada, “consecuencia directa de una gestión empresarial deficiente y de una dirección incapaz de dotar a la brigada de los medios humanos necesarios”.
Esta falta de personal, añaden en el comunicado, se ha resuelto a costa de la acumulación de miles de horas extraordinarias que ahora la empresa se niega a abonar, pretendiendo compensarlas por descansos, a la vez que les obliga a seguir doblando turnos.
Los brigadistas tienen un horario de siete horas y diez minutos al ser personal de interior de mina, lo que genera 50 minutos extraordinarios diarios para dar cobertura a tres turnos de ocho horas, pero, según informa CCOO, esos minutos que se venían pagando con normalidad, también han dejado de abonarse desde el mes pasado.
La Brigada Central de Salvamento fue movilizada el pasado 31 de marzo y sus miembros fueron los primeros en intervenir para rescatar a los cinco mineros que fallecieron en el interior de la mina de Zarréu por una explosión de grisú.





























