Vocento planea nuevos despidos en El Comercio mientras paga a su CEO casi medio millón de euros al año

El alto ejecutivo, con una remuneración de más de 493.000 euros, fichó en 2024 por un grupo que el año pasado perdió 97 millones de euros.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El grupo Vocento prepara una nueva ronda de recortes y despidos en varias de sus cabeceras locales, entre ellas El Comercio, en un contexto de deterioro financiero y cambios estratégicos dentro del grupo. La reestructuración coincide con la llegada, a finales del año pasado, de Manuel Mirat como consejero delegado, y con el debate interno sobre las condiciones retributivas de la alta dirección en un momento de especial vulnerabilidad para la prensa en papel.

En 2024 el grupo que integra, entre otros medios, ABC, El Correo, El Diario Montañés o El Norte de Castilla, registró unas pérdidas netas superiores a los 97 millones de euros. Este año sin embargo, el primero con Mirat como CEO, las pérdidas son significativamente menores: 3,2 millones hasta septiembre, ocho veces menos que en 2024. Las cifras no son malas, si bien se han conseguido en gran medida por la vía de la liquidación, y no tanto de la mejora del negocio.

La reducción de las pérdidas se ha hecho principalmente a través de la venta de las sedes de los diarios Sur y Las Provincias, el cierre de su fallido diario deportivo, Relevo, la venta de su portal inmobiliario Pisos.com, el recorte de personal, y algunas mejoras de ingresos. Los suscriptores de pago han crecido en todo el grupo desde los 152.000 hasta los 169.000, lo que ha compensado en parte el desplome de la venta en los kioskos. Con 60.000 suscriptores, ABC, buque insignia del grupo, sigue por debajo de los 70.000 de El Español, los 163.000 de El Mundo o los 400.000 de El País.

Para el ejecutivo, el futuro del negocio periodístico pasará en gran medida por ahí: menos contenidos, pero de más calidad, y habituar a los lectores a volver a pagar por ellos. Sin embargo, también algunos se preguntan en el sector si esa apuesta por la calidad es compatible con el recorte de personal y la sobrecarga de las plantillas. La apuesta en El Comercio parece pasar por ejemplo por una drástica reducción en el apartado de fotografía, donde ya hubo dos despidos el año pasado en la redacción de Oviedo/Uviéu y en La Voz de Avilés.

Para el ejecutivo, el futuro del negocio periodístico pasará en gran medida por ahí: menos contenidos, pero de más calidad, y habituar a los lectores a volver a pagar por ellos

Un ejecutivo con pasado

Procedente del Grupo PRISA, Mirat fue un hombre de Juan Luis Cebrián hasta que dejó de serlo. Entre 2017 y 2021 fue CEO del gran grupo de comunicación que integra a la SER y a periódicos, canales, emisoras, editoriales y otros negocios escritos y audiovisuales de toda España y Lationamérica.

Durante los años en los que El País giró a la derecha, con Antonio Caño al frente del medio, Mirat estaba allí, pero con “una actitud conciliadora”, apuntan fuentes del periódico, que señalan que el hoy CEO de Vocento solía mediar en los habituales conflictos entre una redacción de tendencia progresista y un director de ideología muy conservadora, hoy columnista en The Objective. Para hacernos una idea uno de los últimos artículos firmados por Caño se titula: “Vito Quiles practica el periodismo de la manera correcta”

El calvario para los periodistas duró cuatro años, de 2014 a 2018, y acabó con la salida de Caño y su sustitución por Soledad Gallego Díaz, en un intento de PRISA no solo por reconciliarse con la plantilla, sino también con unos lectores y lectoras que habían ido abandonando El País por su acusada derechización. “Mirat participó en esa operación de salvamento y también en la salida de Cebrián” explica un conocedor de las interioridades del periódico. Posteriormente cayó en desgracia dentro de las luchas de poder en el seno de PRISA. Una desgracia, eso sí, muy relativa. En 2021 abandonó el grupo con 2,9 millones de euros en concepto de liquidación.

La retribución de la cúpula, en el centro del debate

En paralelo al ajuste y los despidos, la retribución del consejero delegado ha contribuido a avivar el malestar de una plantilla que se ha visto mermada en muchas redacciones. El contrato de Mirat, hecho público en la CNMV, contempla un salario fijo de 493.598 euros al año, menos de lo que ganaba en PRISA, donde llegó a superar los 800.000 euros, pero con un bonus variable de hasta 440.915 euros, ligado al cumplimiento de objetivos.

Aunque este tipo de honorarios son habituales en la alta dirección de los grandes grupos mediáticos, la coincidencia entre las remuneraciones directivas y los recortes reabre el debate sobre los salarios de los altos ejecutivos. Según un informe de la ONG Oxfam Intermón el sueldo de los ejecutivos de las cuarenta mayores empresas españoles es 118 veces mayor que el de un empleado medio.

Vocento sostiene que la captación de perfiles de primer nivel es imprescindible para garantizar la viabilidad futura del grupo, pero medio millón de euros es también el coste de muchas redacciones locales o incluso de cabeceras enteras en el caso de algunos de los medios que supuestamente el CEO ha venido a salvar. No se trata solo de una cuestión de igualdad social: ¿Están realmente justificados salarios así desde el punto de vista de la eficiencia empresarial, o simplemente estamos ante la extracción de plusvalía de toda la vida, pero envuelta en un lenguaje moderno, con aroma de escuela de negocios?


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