Ha fallecido a los 86 años en su domicilio de Oviedo/Uviéu la filóloga clásica Inés Illán. Había nacida en 1939 en Don Benito, Extremadura, en un hogar marcado por la derrota republicana y el encarcelamiento de su padre, un telegrafista cercano al PCE durante la Guerra Civil. La situación de extrema precariedad de la familia impidió a Illán acudir de manera regular a la escuela hasta los 11 años. Nada podía hacer preveer entonces que aquella niña que había aprendido a leer de forma casi autodidacta terminaría estudiando en la universidad, y mucho menos, que acabaría siendo profesora en ella.
Licenciada en lenguas clásicas por la Universidad Central de Madrid, fue becaria del CSIC y posteriormente profesora de la Universidad de Oviedo, a la que llegó en años interesantes, el curso 1967/1968.

Aunque su inicial contacto con la capital asturiana, que definiría como “oscura y lluviosa”, no fue fácil, Inés iría progresivamente encontrando su espacio en los círculos intelectuales y antifranquistas asturianos. En la capital serían años marcados por el renacimiento del movimiento estudiantil al calor de las protestas contra la Guerra de Vietnam, así como por el surgimiento de iniciativas que aportaban cierto oxígeno cultural a la ciudad como la Alianza Francesa, el Club Cultural de Oviedo o el Cine Palladium.
Illán, próxima al PCE, aunque no militante, participaría en varias de ellas, así como en el movimiento de Profesores No Numerarios, origen del sindicalismo en la enseñanza media y superior.
En 2009 publicó el libro «Armensallé del tejido y la escritura. Manifiesto fenicio», una obra surgida a partir de su propuesta de nuevos usos culturales para la Fábrica de Gas de Oviedo.

Jubilada desde hacía 15 años, con el retiro se dedicó a desarrollar una vocación tardía, la pintura. Peculiar, activa y sin complejos, siguió siendo hasta su inesperada muerte, este fin de semana, una presencia habitual en manifestaciones y actos políticos y culturales.



























