“La lucha de clases no va por un lado y la lucha antirracista por otro, forman parte de la misma lucha”. Para Pastora Filigrana (Sevilla, 1981), abogada, escritora, activista gitana y militante del Sindicato Andaluz de Trabajadores, cuando se niegan derechos y papeles a los trabajadores migrantes en situación irregular lo que se está logrando es una mano de obra dócil y precaria, chantajeada por la permanente amenaza de expulsión del país: “El odio y el miedo abaratan la mano de obra de trabajo”.
Filigrana, que este viernes inauguró en la antigua cárcel de Oviedo/Uviéu las jornadas “La toxicidad está en el aire. La buena gente también”, vinculó la eclosión de la extrema derecha con el desarrollo del neoliberalismo hasta sus últimas consecuencias, y en su versión más despiadada. “Las medidas neoliberales niegan la vida y la humanidad a muchas personas, la extrema derecha lo único que hace es justificar estas políticas en el plano simbólico y del discurso” expuso la activista, para la que “el racismo está rompiendo a la clase trabajadora”, ya que enfrenta a unos trabajadores contra otros por el origen nacional o étnico.
“No vamos a avanzar en conquistas laborales si sigue habiendo miles de personas chantajeadas porque no tienen papeles”. “Con lo que está amenazando la ultraderecha es con una auténtica limpieza étnica. Son el brazo político de la necropolítica” advirtió Filigrana, para la que se están normalizando en el espacio público a través de Vox propuestas que antes solo se atrevían a hacer grupúsculos nazis como Núcleo Nacional.
“No vamos a avanzar en conquistas laborales si sigue habiendo miles de personas chantajeadas porque no tienen papeles”
Filigrana reconoció cierto “cansancio con los diagnósticos” sobre el fenómeno ultra, y concentró su intervención en el foro, organizado por CODOPA, EAPN, XEGA, Asturias Acoge y otras organizaciones asturianas, con el apoyo de la Dirección General de Agenda 2030, en lanzar algunas hipótesis de trabajo. La primera, romper el discurso que naturaliza las desigualdades sociales o culpa a las personas de ser las responsables de los problemas sociales que sufren: “La culpa no es nuestra por no habernos esforzado lo suficiente. Te puedes esforzar mucho, pero si naces en un barrio de Dakar es muy probable que en tu vida encuentres límites insalvables”.


La segunda, asumir que la lucha es plural y diversa, y que puede hacerse desde muchos lugares: las asociaciones vecinales y de familias, los sindicatos, la Universidad, los medios de comunicación, las instituciones… “Desde todas partes podemos humanizar a las personas que la ultraderecha señala como peligrosas” apuntó Filigrana, para la que “aquí no sobra nadie”.
De entre todo esos frentes de lucha, Filigrana se detuvo en el que ahora mismo está más implicada, Acción contra el Odio, una entidad que está llevando a los tribunales a quienes recurren a los discursos de odio para incitar a la violencia, como sucedió este verano en Torre-Pacheco, Murcia, cuando se desató una verdadera cacería del migrante tras una serie de bulos propagados en las redes sociales. El objetivo de los propagadores de los discursos de odio, explicó la abogada, “siempre es pasar de lo discursivo a la violencia”, por lo que, defendió tomarse en serio la amenaza.
Como abogada y feminista antipunitivista Filigrana es consciente que los delitos de odio son un arma de doble filo que puede terminar volviéndose contra los movimientos sociales, como recientemente ha pasado con la Santina Antifascista de AMA Asturies, denunciada por Abogados Cristianos: “El riesgo está ahí siempre. No queremos que aumenten las penas, pero si el delito existe queremos usarlo”.
Por último Filigrana se refirió a la necesidad de alianzas amplias entre movimientos, ya que ninguno por sí solo tiene la receta mágica: “Solo con el derecho penal no vamos a ganar. Lo que estamos haciendo en Acción contra el Odio tendrá sentido si encontramos que hay respaldo social detrás”.
La abogada recordó en todo caso que construir esas coaliciones necesitará de un gran esfuerzo militante que está por hacer: “La alianza requiere cuerpo, tiempo y dedicación, y ya sabemos que no hay nada más cansado que la micropolítica”. De eso irá este sábado la asamblea para construir la Plataforma Asturiana contra el Odio.



























