Por trigésimo tercer año consecutivo, la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies ha concedido de forma simbólica la Bullada de Purpurina, un anti-premio con el que la organización denuncia a empresas, instituciones y responsables públicos que, a su juicio, han destacado negativamente por sus actuaciones contra la conservación de la naturaleza y el medio ambiente en Asturias.
En la edición de 2025, tras analizar los “méritos” acumulados a lo largo del año, la Coordinadora nominó a varias personas y entidades: la exdirectora general de Energía y Minería, Belarmina Díaz Aguado; las empresas HUNOSA y ArcelorMittal; la Demarcación de Carreteras, y el consejero de Medio Rural y Política Agraria del Principado, Marcelino Marcos Líndez.
Finalmente, el colectivo ecologista decidió otorgar la Bullada de Purpurina 2025 a Marcelino Marcos Líndez, al que responsabiliza de una “desastrosa gestión” en materias clave de su competencia. Según la Coordinadora, sus políticas han tenido un impacto especialmente negativo en la protección de la fauna, la flora y los ecosistemas asturianos.
Entre los principales reproches, la organización denuncia la gestión del lobo, señalando que se siguen autorizando disparos contra la especie pese a no ser cinegética y a la dificultad incluso de localizar ejemplares en el territorio. También alerta de una deriva que, según afirman, podría extenderse a otras especies protegidas como el oso.
Asimismo, critican que se mantenga la pesca con muerte del salmón en los ríos asturianos, pese al acusado descenso de las poblaciones, así como el control letal del cormorán para satisfacer a sectores de la pesca deportiva. Otro de los puntos señalados es la continuidad de la pesca de la angula, especie en grave regresión y vedada en otros territorios.
La Coordinadora también denuncia la expansión del eucalipto en montes y praderas, incluidas plantaciones ilegales que, según afirman, no son sancionadas y acaban siendo regularizadas, así como la falta de restricciones al pastoreo en montes quemados tras incendios, muchos de ellos intencionados. A ello se suma la crítica por permitir la extracción de algas marinas, consideradas refugio clave para numerosas especies, en un contexto de pérdida de biomasa ligada al cambio climático y la sobreexplotación.
Desde el colectivo subrayan que este anti-premio no tiene un carácter humorístico, sino reivindicativo. “Cada paso atrás en la defensa medioambiental y cada mala decisión compromete el futuro de la región y de las generaciones venideras”, señalan, al tiempo que expresan su deseo de que llegue un año en el que no sea necesario conceder la Bullada de Purpurina.



























