El conflicto por el liderazgo del sector armamentístico en España sube de tono y se judicializa. Por un lado General Dynamics, la multinacional norteamericana que se benefició de la privatización de la pública Santa Bárbara durante los gobiernos de José María Aznar. Por otro, Indra, la empresa de Ángel Escribano, participada por el Estado, y que aspira a convertirse en el nuevo gran polo armamentístico español. Una lucha de titanes por la lluvia de contratos millonarios que va a suponer el rearme europeo.
El Tribunal Supremo admitió este viernes a trámite un recurso presentado por la norteamericana Santa Bárbara-General Dynamics que, como medida cautelar, solicita la suspensión de 3.000 millones de euros en préstamos estatales concedidos a una unión temporal de empresas, entre ellas la española Indra, para programas de renovación de las fuerzas armadas, algunos de los cuales prevén llevarse a cabo en la nueva fábrica de esta compañía en El Tallerón, en Xixón. De prosperar adelante el recurso presentado por la multinacional norteamericana el gran proyecto de la industria bélica en Asturies quedaría en el aire tras haber sido celebrado, a bombo y plantillo, en un acto que reunió a empresa, trabajadores e instituciones.

De cómo la industria militar rescató a Duro Felguera
La compra del antiguo Tallerón de Duro Felguera se cerró el pasado verano por 3,65 millones de euros, y llegó en un momento especialmente delicado para la histórica compañía, especializada en la fabricación de bienes de equipo. De hecho, en algunos círculos empresariales se habló de la compra por parte de Indra, compañía semi-pública, como de un rescate encubierto a Duro Felguera.
El objetivo de Indra es ahora transformar la planta, para la que anteriormente se había hablado de una fábrica de eólicos, en una de las más modernas factorías de vehículos militares y carros de combate de Europa. Todo un síntoma del abandono de los proyectos de “economía verde” en favor del rearme que la Comisión Europea está avalando.
La planta, ubicada a orillas del Cantábrico, cuenta con 75.000 metros cuadrados, de los que 23.000 son superficie cubierta, un espacio que se prevé modernizar para instalar nuevas líneas de fabricación y montaje de todo tipo de vehículos militares, de cadenas y de ruedas.
El Principado confía en que nada se detenga
Sin entrar en valoraciones sobre los procesos judiciales abiertos entre empresas, el Gobierno del Principado ha subrayado que mantiene la “plena confianza” en el compromiso del Ejecutivo de España de impulsar la industria de defensa en Asturias.

La apuesta del Principado por el desarrollo de la industria de defensa en Asturias es “firme”, ha dicho el consejero de Ciencia e Industria Borja Sánchez en referencia a un sector “clave” para el futuro de la comunidad.
“Continuaremos trabajando para consolidar y atraer todos los proyectos que supongan inversión y empleo de calidad”, ha concluido el consejero de Industria.



























