“Sentíamos que la policía tenía casi más imágenes nuestras que nosotras mismas”

Irene Bailo presentó en MUSOC "Queer Me", un documental en primera persona sobre okupación y disidencia sexual.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

La cineasta aragonesa Irene Bailo presentó este miércoles en un abarrotado CMI El Llano de Xixón, en el marco del MUSOC, “Queer me”, un largometraje documental basado en su propia experiencia en una casa okupa queer de Toulouse. “Cuando llegué a Toulouse quería okupar y hacer cine” explicó Bailo, para la que la revolución colectiva se terminó convirtiendo en una revolución personal que le llevó a superar complejos y aceptarse por completo.

Tras la proyección, Bailo compartió sus reflexiones sobre el origen del filme, profundamente autobiográfico, y nacido de la necesidad de construir una memoria propia, feminista y queer.

“Faltaban referentes femeninos y queers, y eso nos llevó a crear nuestros propios archivos”, explicó la directora. “Sentíamos que la policía tenía casi más imágenes nuestras que nosotras mismas”, señaló, aludiendo a la vigilancia y al control ejercido históricamente sobre los movimientos disidentes.

Aunque inicialmente la película se planteó recurriendo solo a las imágenes de archivo, finalmente se optó por alternar material documental con nuevas imágenes, fruto de un rodaje en el que la directora y protagonista va al encuentro de sus antiguos compañeros, compañeras y compañeres de okupación, “las primas”.

Un momento del coloquio. Foto: Equipo de foto de MUSOC.

“Queer me” se adentra en una experiencia comunitaria intensa, poblada de personajes carismáticos y extravagantes, atravesada por vínculos afectivos, conflictos y una fuerte carga política personal. Aunque el documental es ante todo una celebración de la libertad y el placer de construir juntos, Odile Méndez Bonito, coproductora de la película, recordó que al TDB, la okupa en la que se ambienta la película, no solo llegaban personas impulsadas por su convicción ideológica, sino también otras muchas con casos de extrema necesidad, no solo económica, sino también de afecto y apoyo moral. Bailo reconoció que “Queer Me” solo cuenta una pequeña parte de las situaciones, algunas muy complejas, que se vivieron en una casa que duró una década.

Bailo habló también del paso del tiempo y de cómo hoy mira una experiencia que le marcó, pero que “no volvería a vivir”, aunque desde entonces haya seguido viviendo en casas compartidas, si bien de un modo más convencional.

Aunque el proyecto inicial era haber rodado la película mientras okupaba, Bailo explicó que eso no pudo ser posible, y que necesitó esperar una década a que “la gente hubiera hecho la digestión de una experiencia tan intensa”. “En los últimos años muchas okupas han cerrado”, lamentó la cineasta, que no obstante celebró la expansión que las ideas feministas y queers han tenido en la última década.

La directora aragonesa, que se encuentra en plena fase de promoción de la película, adelantó que su próxima película, todavía en fase muy inicial, hablará de su padre, Paco Bailo, maestro, sindicalista y activista social en diferentes causas, recientemente fallecido a la edad de 66 años: “El cine puede ser una herramienta para el duelo”.

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