Los resultados de la Chunta Aragonesista han sido la única buena noticia en unas elecciones aragonesas que han vuelto a poner de manifiesto la profunda derechización que vive la sociedad española. Victoria holgada del PP, aunque lejos de la mayoría absoluta, subidón de Vox, y hasta un sorprendente e inesperado 2,9% de los votos para Se Acabó la Fiesta en Zaragoza. Derechas pues, para todos los gustos.
Varapalo para el PSOE, si bien algo menor del que llegó a pensarse durante los momentos más oscuros de la campaña electoral, cuando llegó a planear sobre Pilar Alegría el espectro del sorpasso de Vox. En el ámbito de la izquierda alternativa Podemos naufraga con el 1%, IU entra por muy poco, gracias a su tradición en la ciudad de Zaragoza, y es Chunta quien se lleva el gato al agua, confirmando la buena racha que viven las izquierdas nacionalistas, soberanistas, o por lo menos con acento territorial. Desde Bildu a Más Madrid, pasando por todas las estaciones intermedias.

Fundada en 1986, poco después del referéndum de la OTAN, a partir de jóvenes militantes procedentes de diferentes movimientos sociales, principalmente el ecologista, el pacifista y el aragonesista, Chunta picó mucha piedra antes de vivir su edad de oro a principios de los 2.000, con el carismático José Antonio Labordeta en el Congreso de los Diputados. Luego se integró en el sistema de partidos aragonés, compartió gobiernos con el PSOE, y pasó sus peores momentos durante la década del 15M, Podemos y el municipalismo, cuando el partido envejeció, aislado, e incluso enfrentado, a los nuevos movimientos sociales que entonces sacudían el tablero político, llegando a conquistar en 2015 la alcaldía de Zaragoza. Ahora, con el reflujo de todas aquellas experiencias políticas, la Chunta vuelve a brillar, o al menos a ser la tuerta en el país de los ciegos. Ha vivido tiempos mejores, pero sigue teniendo una notable presencia territorial, 131 concejales y 22 alcaldías, y ese músculo ha jugado sin duda a su favor en estas elecciones, en las que el aragonesismo ha sido un valor seguro para muchos votantes que están buscando en el arraigo territorial de las izquierdas plurinacionales un refugio al que asirse en tiempos de desconcierto.

Las izquierdas se confederalizan. Un dato, el próximo sábado Gabriel Rufián, de ERC, y Emilio Delgado, de Más Madrid, presentarán en la capital del reino su propuesta para un Frente Popular y plurinacional. El objetivo: aglutinar a todas las izquierdas en algo así como una confederación de izquierdas autónomas. La hostilidad con la que algunos están recibiendo la convocatoria solo pone de manifiesto que el acto será, por lo menos, un éxito de público.
Lecturas asturianas
En el Principado es Somos Asturies, la nueva formación liderada por Covadonga Tomé, es la que más ha celebrado los buenos resultados de Chunta. La diputada, que durante la campaña envió un mensaje de apoyo a Chunta, “fuerza hermana”, reiteraba este domingo en sus redes la necesidad de que las izquierdas asturianas se unan “en un proyecto común” capaz de hacer frente al ascenso de PP y Vox.
También en IU Asturies hablaban este domingo de de la necesidad de abrir un periodo de reflexión en la izquierda, así como de articular algún tipo de “alianza democrática” frente al fascismo.
Por último, Aína ha celebrado los resultados de Chunta, pero sin ninguna llamada a construir frentes amplios, sino a tomar nota de la posibilidad de construir un espacio parecido a nivel asturiano: “La CHA articula un aragonesismu abiertu, inclusivu, tresformador, de los pueblos, les villes y les ciudaes qu’Aína ve repensase y medrar socialmente como esperanza qu’enfrente a les dereches que van gobernar”.



























