“La Fábrica de Gas es fundamental para el paisaje de Oviedo”

El geógrafo Víctor Fernández Salinas habló en el RIDEA sobre la conservación del patrimonio y la importancia de los paisajes culturales.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

El asturiano Víctor Fernández Salinas, catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Sevilla, lleva décadas trabajando en la preservación del patrimonio histórico, como docente, investigador y miembro del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios Histórico-Artísticos (Icomos). Este martes regresó a Oviedo/Uviéu, donde estudió y residió durante varios años, para pronunciar una conferencia en el Real Instituto de Estudios Asturianos.

¿Qué les diría a los ciudadanos y a los políticos que siguen considerando que el patrimonio es un estorbo?

Creo que cada vez hay más gente que no lo considera un estorbo. Incluso desde el punto de vista más egoísta, el patrimonio es un recurso económico de primer orden. Pensemos en Asturias: en los últimos 25 o 30 años se ha reinventado en gran medida a través del patrimonio. Quien ve el patrimonio como un estorbo no solo es insensible a sus valores culturales, sino también a un modelo de desarrollo que puede apoyarse precisamente en esos recursos. Además, el patrimonio es un elemento identitario. No es solo un edificio o un conjunto histórico: el patrimonio somos nosotros, proyectándonos en esos espacios. Con un mínimo de sensibilidad, compromiso social o comprensión de lo que significa vivir en sociedad, valorar el patrimonio es propio de personas inteligentes.

En Oviedo el gobierno local parece ver en el patrimonio de La Vega más un obstáculo al desarrollo urbanístico que una oportunidad para la ciudad

Aunque vengo mucho a Asturias, vivo en Sevilla y ha habido momentos en los que he seguido muy de cerca el debate sobre La Vega y otros en los que menos. En una fase inicial se plantearon propuestas que alteraban mucho los valores del conjunto, pero después se fue matizando: se conservaron los chalés de los ingenieros, más naves… y eso iba por buen camino. Había, sin embargo, un vial central que en mi opinión era innecesario. No sé si se mantiene en los proyectos actuales, porque necesitaría conocerlos con detalle.

“Incluso desde el punto de vista más egoísta, el patrimonio es un recurso económico de primer orden”

¿Por qué no ve conveniente ese vial, que por cierto siguen defendiendo por Ayuntamiento y Principado?

Cada bien patrimonial tiene sus propias claves. No es lo mismo intervenir en una catedral, en un paisaje o en un conjunto industrial. Esas claves dependen de los atributos del bien y, según cómo se intervenga en ellos, los valores pueden alterarse. La Vega ha tenido históricamente una concepción relativamente cerrada, y aunque ahora pueda y deba abrirse a Oviedo, la interconexión con la ciudad debe hacerse de forma muy calibrada, muy pensada. En las propuestas que conocí, el vial descentraba demasiado el espacio.

¿Qué modelos podrían servir como referencia para la recuperación de La Vega?

El patrimonio tiene algo curioso: los problemas son parecidos, pero las soluciones nunca son iguales. Cada lugar exige una receta específica. Es útil mirar lo que se ha hecho con el patrimonio industrial en Reino Unido, Alemania, Italia u otras zonas de España. En Asturias hay además una enorme cantidad de patrimonio industrial. Existen asociaciones como INCUNA, que tienen un conocimiento profundo y un bagaje doctrinal muy sólido, de primer nivel, y sería lógico contar con ellas y con otras asociaciones civiles.

Por ahora no se está escuchando nada a la sociedad civil

Un problema recurrente en España es que se habla mucho de participación ciudadana, pero luego no sabemos gestionar esa participación.

Da la impresión de que no interesa demasiado, sobre todo porque la participación va en sentido contrario al de los intereses inmobiliarios

Los poderes económicos están muy bien organizados, mientras que la ciudadanía está mucho más atomizada y desmembrada. Una tarea de la administración pública es también organizar esa participación. Introducir la mirada de todos.

Pasando a la Fábrica de Gas de Oviedo, ¿qué valor podría aportar a la ciudad?

La fábrica de gas aporta un testimonio industrial de primer orden, y además en un emplazamiento espectacular, junto al centro histórico. Es fundamental para la historia, el paisaje y la identidad de Oviedo. Cualquier intervención que se haga allí debe ser sensible a estos valores. El patrimonio industrial no siempre se entiende igual de bien por parte de la sociedad que una catedral. Todo el mundo entiende que una catedral debe protegerse, pero ya no hay tanta unanimidad cuando se habla de una fábrica. Sin embargo existe una doctrina internacional muy clara sobre cómo intervenir en estos bienes. Los elementos estructurantes de la antigua fábrica deberían incorporarse, en la medida de lo posible, al proyecto.

Los propietarios, Ginkgo, plantean derribar la marquesina y llenar de viviendas el gasómetro

No puedo valorar el proyecto en detalle porque solo conozco lo que ha aparecido en prensa. Lo fundamental es evitar una excesiva volumetría y respetar las estructuras propias del lugar. Londres por ejemplo está lleno de intervenciones de primer orden, y con resultados magníficos, sobre la arqueología industrial.

Víctor Fernández Salinas. Foto: Pablo Lorenzana

¿Y respecto al patrimonio prerrománico de Oviedo? ¿Hay aspectos mejorables?

En el caso del prerrománico, la gestión debería ser más conjunta entre todos los bienes, aunque no todos estén en Oviedo. Santa Cristina de Lena por ejemplo debería también estar en ese paquete. Mi prioridad es siempre la conservación material y la integridad física de los bienes, además de otras cosas como los ambientes que los rodean, o las condiciones de la vista. Pero me preocupan tanto esos monumentos como otros patrimonios más olvidados, que para la ciudadanía son igual de importantes.

¿Por ejemplo?

Me interesan mucho un patrimonio como Universidad Laboral de Gijón, con ese reto que es resignificar un edificio tan marcado por la dictadura franquista. Me preocupa el mercado del Fontán de Oviedo, que no debería convertirse en otro de esos mercados gourmet. Y, sobre todo, me preocupa el paisaje en general, y los paisajes culturales en particular. En Asturias vivimos en una situación casi “pre-paisajística”: no hay una ley de paisaje, la ley de patrimonio no reconoce paisajes culturales y, sin embargo, el paisaje es uno de los principales valores de la región. Sin embargo apenas tenemos herramientas para protegerlo.

¿Qué herramientas harían falta para protegerlo?

Políticas horizontales que impliquen a ordenación del territorio, urbanismo, cultura, infraestructuras… El paisaje aparece citado en muchos documentos, pero de forma superficial. Falta una visión integral, como la que ya existe en Galicia, País Vasco o Cantabria. Me interesan esos paisajes cotidianos que viven los ciudadanos en el día a día. Oviedo por ejemplo tiene un paisaje cultural que engloba el Naranco, la Catedral, la Fábrica de Gas… Hay una asignatura pendiente de esta comunidad con respecto a lo que es uno de sus valores, y algo que los turistas siempre destacan cuando les preguntan lo que más les ha gustado de Asturias.

En Cimavilla, Xixón, que en teoría es un barrio protegido, se está planteando derribar la antigua autoridad portuaria para hacer un hotel de lujo

La autoridad portuaria es un edificio de referencia de un puerto que hace 30 años era todavía un puerto pesquero y que ahora se ha convertido en una marina deportiva. Se optó por eliminar la actividad pesquera, pero quedó un paisaje que ahora también se quiere eliminar en favor de esa ciudad de hoteles y turismo. Si el turismo puede con todo estamos despojando a la ciudad de sus valores característicos. Entiendo que la autoridad porturaria pueda convertirse en un hotel, pero no que haya que desfigurar el paisaje del antiguo puerto. La memoría debería permanecer.

La moda de añadir pisos a edificios históricos está haciendo furor

Los recrecidos suelen implicar el vaciado interior y la conservación solo de fachadas, con lenguajes arquitectónicos a veces muy agresivos. No se están rehabilitando casas, se están rehabilitando fachadas.

Vive en Sevilla, uno de los cascos históricos más grandes y mejor conservados de España y de Europa. ¿Es un referente en cuanto a rehabilitación?

En Sevilla ha habido mucho lavado de cara. Se han demolido edificios para levantar otros nuevos que imitan los históricos. Hoy el centro histórico de Sevilla o el barrio de Triana son espacios completamente turistificados, con unos precios imposibles para vivir en ellos, y donde los sevillanos cada vez van menos a tomarse sus tapas y sus cañas. Desde el punto de vista del paisaje es cierto que Sevilla se ha alterado menos que otras cidades, aunque también se haya hecho un rascacielos terrible como la Torre Pelli. No siempre un paisaje que parece armónico está amparando una ciudad que realmente está equilibrada.

¿Cómo se puede proteger la ciudad frente a la gentrificación y la presión de las grandes franquicias?

Con políticos y políticas fuertes, que tengan muy claro qué modelo de ciudad quieren y lo apliquen con coherencia. Esa es la clave.

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