El periodista Pascual Serrano fundó la revista ‘Voces’ de Izquierda Unida, puso en marcha el sitio web alternativo ‘Rebelión’ y fue asesor editorial de Telesur. Actualmente escribe en Le Monde Diplomatique y en el elDiario.es y repasa las noticias de actualidad quincenalmente en ‘La aventura del saber’ de TVE2. Además, es columnista y miembro del consejo de redacción de la revista Mundo Obrero.
Dirige la colección de libros ‘A Fondo’, sobre temas de actualidad, en la editorial Akal, que ofrece información complementaria a la de los medios, y es autor de una veintena de ensayos sobre periodismo, comunicación y relaciones internacionales.

El pasado jueves 26 de febrero participó en la charla-debate ‘Imperialismo y disputa global: medios, hegemonía y geopolítica’ en el Palacio de Camposagrado de Avilés invitado por Izquierda Unida, donde habló sobre la geopolítica mundial y sus efectos sobre la sociedad y los ciudadanos, incidiendo en el papel que juega Estados Unidos en lo que ocurre en Cuba y en lo que ha sucedido en Venezuela. En ese foro ya adelantó la posibilidad de que Estados Unidos e Israel bombardeasen Irán, como ocurrió este sábado 28 de febrero.
Asimismo, más allá de los asuntos internacionales, marcados por no respetar el derecho internacional, charlamos con Pascual Serrano sobre sus conocimientos acerca de la salud y el futuro del periodismo.
“EEUU no lleva ninguna democracia a ningún lado.
En su intervención en Avilés señaló las amenazas de guerra contra Irán, tras la destrucción de Iraq, Siria, Libia y Afganistán. Realmente, Estados Unidos e Israel han tardado solo dos días en bombardear algunas ciudades de Irán, entre ellas su capital, Teherán. ¿Cuál es su valoración?
Lo primero en lo que tenemos que pensar es en el derecho internacional. No se trata tanto de decir qué régimen o qué gobierno nos parece democrático y no democrático, defensor de derechos humanos y no defensor de derechos humanos. Entre otras cosas, porque no existe ningún juez en el mundo ni ninguna policía encargada de eso, sino que el modo en que se entiende que el mundo está en paz es en base a la Carta Fundacional de las Naciones Unidas, que dice que no se puede invadir a un Estado soberano. Ese es un principio fundamental de las Naciones Unidas que se violó en Venezuela, se está violando en Cuba y se ha vuelto a violar en Irán. Es decir, la coartada de que tú quieres llevar la democracia, de que ese gobierno es una dictadura, de que en ese gobierno no se respetan los derechos humanos es inválida desde el punto de vista del derecho internacional.
Además, se podría asegurar que por la vía de la invasión, Estados Unidos no ha obtenido buenos resultados.
Esa es la segunda parte. La experiencia basta para saber que nunca es verdad y que nunca ha resuelto nada. Es decir, no llevó ninguna democracia a Iraq, no llevó ninguna democracia a Libia, no llevó ninguna democracia a Siria y no lleva ninguna democracia a ningún lado. Intervenir en nombre de esos valores es violar el derecho internacional porque no procede y además es mentira.

En esta ocasión Irán ha reaccionado bombardeando bases militares estadounidenses en terceros países, como Qatar, Kuwait, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos, lo que ya afecta a toda una región.
Efectivamente es una guerra regional. Todos sabemos que Irán de alguna manera tenía algunas influencias en países como Líbano y Palestina, no es cualquier país, no deja de ser una potencia regional con todo una influencia religiosa, política, económica y energética. Esto supone enfrentarnos a una guerra que no es de Estados Unidos contra Irán, sino contra más países. Primero, porque hay más Estados cercanos a Irán, como puede ser Yemen. Y segundo, porque todos los países que tienen bases militares de Estados Unidos se convierten en enemigos. Quiero recordar que España es uno de los que tiene bases militares estadounidenses y que se podrían perfectamente utilizar para hacer escala para llegar allí. En todo caso, las dos agresiones no son iguales. En términos de derecho internacional, la primera es una violación de la Carta Fundacional de las Naciones Unidas y la segunda es una defensa por una agresión que es legal en términos de esa Carta.
¿Lo dice como respuesta a los que ha manifestado el gobierno español?
Claro, porque España critica a los dos y no son iguales. Hay uno que habla de la ley de derecho internacional y otro que no. En este momento, condenamos a los dos bandos, pero un bando es el que lidera nuestra coalición militar y al otro es al que tenemos sancionado. Así las palabras son de condena para los dos, pero en cambio la realidad es muy distinta en cuanto al comportamiento con uno o con otro. Es que hasta las condenas son falsas. Si te si te das cuenta, para una cosa tenemos palabras y para la otra tenemos acciones. Para lo que pasa en Gaza tenemos palabras. Es decir, no paran de morir palestinos y nosotros reconocemos Palestina, o sea, palabras, ¿verdad? La realidad es que cuando hay una manifestación y hay unos disturbios en Irán, al día siguiente ponemos sanciones contra Irán. O sea, ya no palabras. Es decir, contra Israel tenemos un acuerdo preferencial de relaciones comerciales de la Unión Europea. Incluso la OTAN tiene un acuerdo de colaboración militar. Ahí no son palabras. Los hechos son colaboración militar y colaboración económica. Mientras las palabras son de condena. Con Estados Unidos condenamos lo que queremos, pero evidentemente es el líder de nuestra alianza militar. Esa es la falsedad. La Unión Europea, o incluso el sector más progresista de la Unión Europea que es España, solo tiene palabras para las cosas verdaderamente justas, pero para las injustas tiene derechos.
“Lo que se está pretendiendo con Cuba es la versión energética de Gaza.”
Durante la conferencia en Avilés denunció las violaciones en Venezuela, el bloqueo, el bombardeo del 3 de enero, y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores. ¿Cómo será el futuro?
Lo primero es que en Venezuela no puede haber ni un solo análisis que no empiece diciendo las violaciones del derecho internacional que eso supone. Ahora se abre todo la incertidumbre porque lo que ha ocurrido es que hay algo que ha aprendido Estados Unidos, que nunca libera nada. Es decir, lo único que hacía hasta ahora era arrasar gobiernos y dejar convertidos los países en un caos. No es capaz ni siquiera de saquearlos, simplemente los desestabiliza y los deja destrozados. Es el caso de Libia, de Afganistán o de Iraq. Es decir, todas las guerras las pierde. Ellos llegan, arrasan con un gobierno, bombardean, matan a un montón de gente, se inicia una guerra en ese país y al final se tienen que ir porque no son capaces de dejar nada organizado y claro ni siquiera de quedarse con el petróleo. Eso lo han aprendido, y en Venezuela no han entrado a tiro limpio para no dejar el país destrozado y desestabilizado porque entonces no sirve ni para comprar el petróleo ni para robarlo. Ninguna buena petrolera va a querer llegar a un escándalo de país. Entonces el único modo de poder avanzar es aceptar y asumir que son incapaces de derrocar al gobierno de Venezuela, porque solo han sido capaces de llevarse a un presidente. El único modo de que Venezuela no sea un país arrasado, porque tampoco a ellos les interesa, es recurrir al gobierno de Maduro, porque no está Maduro pero es el gobierno de Maduro. Van a mantener las instituciones de Maduro, las estructuras populares, las estructuras sociales, todas las instituciones porque son incapaces de poner un gobierno alternativo, y así que han descartado a cualquiera de los líderes opositores. Se vuelve a confirmar que a esos líderes opositores no los ponen porque saben que no son representantes del pueblo venezolano. El único que puede mantener estable a ese país es el gobierno de Maduro. No deja de ser la revolución bolivariana chavista la única que puede mantener el país estabilizado.
Ha escrito sobre Cuba e incluso ha recibido el premio Félix Elmuza que otorga la Unión de Periodistas de Cuba, ¿cómo es la situación actualmente con las agresiones y el embargo?
Lo que se está pretendiendo con Cuba es la versión energética de Gaza. Israel cierra las fronteras a la alimentación a Gaza para se mueran de hambre y Estados Unidos le cierra a Cuba las fronteras para que se mueran también sin energía. Así la convierte en una isla sin energía, pues evidentemente si no tienes electricidad, no tienes transporte, no tienes industria… Es otro crimen contra la humanidad. De nuevo, está la impotencia del gobierno de Trump que se da cuenta, igual que con Venezuela, de que todas las amenazas que ha hecho no han provocado lo que pretendían. Su teoría con Cuba es si les hacemos unas sanciones que son ilegales, porque no las ha aprobado la ONU, si les amenazamos con armas, si les provocamos atentados, entendemos que en algún momento la gente se va a indignar y se va a levantar contra el gobierno cubano. Bueno, pues no ha sucedido nunca. Entonces están en esa escalada de que si no funciona, entonces se tendrán que enfrentar al siguiente dilema que es la intervención militar, aunque no sabemos con qué profundidad o con qué nivel de intensidad. Mientras tanto los cubanos no se están rebelando, con lo cual quiere decir que las tensiones de Marco Rubio y de Donald Trump no se están cumpliendo. La solidaridad se está moviendo en la medida en que la dejan. México está llevando ayuda humanitaria, pero no le dejan llevar petróleo. Los chinos y los rusos están estudiando cómo llevar el petróleo. Trump ha dicho que va a llevar petróleo, pero solo al campo privado. En cualquier caso no entra militarmente porque tiene el mismo dilema, y además es diferente a Venezuela. Uno, no hay ningún elemento dentro de Cuba que pudiera servirle de cómplice para una transición. Dos, Cuba no tiene recursos que le interesen a Estados Unidos. Y, tres, están tan cerca como para que una crisis humanitaria en Cuba probablemente le cree más problemas que soluciones a Estados Unidos. No descarto la intervención, pero el dilema es que tienen que saber que hasta ahora en toda su historia el único modelo de intervención que ha tenido Estados Unidos era arrasar un país. Sin embargo, en Venezuela ha intentado otra cosa, dejar la estructura de institucional y simplemente secuestrar al presidente. Entonces, claro, no sabemos a qué tipo de intervención se puede enfrentar Cuba. No se sabe qué resistencia va a poner, porque si hay resistencia el país se arrasa y si arrasas el país a bombazo limpio, entonces no es eso lo que tú querías, porque lo único que vas a conseguir es una crisis humanitaria a 60 millas de tu frontera, que te va a perjudicar. Y además, ¿qué quieres conseguir con Cuba? Repito, no tienes recursos. ¿Qué hay en Cuba que le interese a Estados Unidos?

Groenlandia está amenazada como Irán, ¿cree que después de todo lo que está haciendo Donald Trump en Irán invadirá Groenlandia?
Bueno, lo que está claro es que a Trump no hay que hacerle caso en nada de lo que dice. Pues si le hiciéramos caso habría invadido Panamá para quedarse con el canal, y Canadá lo pintó también con la bandera estadounidense, como Groenlandia. Es decir, yo creo que su obsesión, su política, quien mejor la explicó fue Xi Jinping, cuando después de una reunión para negociar los aranceles salió diciendo: “Yo me he dado cuenta de que para llegar a un acuerdo con Trump no hay que ceder a sus exigencias, hay que dejarle que salga de la reunión diciendo que ha conseguido imponer sus exigencias”. En el caso de Irán, hace un mes Trump dijo: “Ya me he cargado todos los sitios de producción nuclear de Irán”. Y ahora dice: “Voy a bombardear para cargarme todo”. Es decir, todo lo que dice es mentira. Querer hacer análisis geopolítico de lo que dice Trump no tiene sentido.
Y parece que nadie le puede frenar.
Yo creo que Estados Unidos está siendo ya un Estado fallido. Es decir, si los jueces malamente logran frenarlo es que estamos ante un golpe de Estado en Estados Unidos. Según la Constitución estadounidense se tiene que aprobar en el Congreso una declaración de guerra y Trump está iniciando guerras sin pasar por el Congreso. Es decir, está burlando las sentencias de los jueces, está violando los derechos humanos de la gente, ha creado una policía militar paralela que es el ICE que está matando gente impunemente. Yo creo que es directamente un golpe de Estado y un Estado fallido lo que en este momento hay en Estados Unidos.
“La gente debería de cambiar el chip y debería de entender que la información no es gratis.”
¿Detrás de todo este panorama belicista están las industrias armamentísticas?
Otra gran paradoja de Europa con su discurso en bucle. Dice que Estados Unidos ya no es un centro de confianza, Estados Unidos ya no nos va a defender. Por lo tanto, tenemos que ser más soberanos y más independientes gastándonos más dinero en armas. Pero claro, tú te estás gastando más dinero en armas dentro de la organización militar que dirige Estados Unidos.Trump nos dice: “Os tenéis que gastar más dinero en armas que me tenéis que comprar”. Entonces nosotros decimos: “Como no es de fiar, lo que vamos a hacer es gastarnos más dinero en armas que vamos a comprar” para la OTAN. Precisamente estamos haciendo lo que él dice porque como no es de fiar, pues vamos a hacer lo que él dice. Cualquier soberanía militar de Europa debería pasar por la salida de la OTAN, que es otra de las cosas que se está olvidando en este país. Con la pertenencia a la OTAN, que yo creo que en este momento es la organización armada más criminal contemporánea, estamos siendo cómplices. Cualquier país, en este momento Irán, puede decir que nuestras bases militares son objetivo militar y será absolutamente legítimo, incluso desde el punto de vista del derecho internacional.
Como miembro fundador de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, creada en México en 2004, ¿qué mensaje de esperanza puede mandar a los lectores?
Creo que hay que seguir reivindicando, que es una cuestión que en Europa tenemos que tener muy clara. Es decir, yo creo que hay un planteamiento mental europeo que me parece pernicioso, cuando decimos en este país violan los derechos humanos y tenemos que hacer algo. En este país pues las mujeres no tienen derechos y tenemos que hacer algo, en este país los gays están perseguidos y tenemos que hacer algo. En este país se violan los derechos humanos de la oposición y tenemos que hacer algo. Eso es un error porque no podemos decirle al mundo que nosotros somos la guardia moral, ética y democrática de los derechos humanos para imponerlo al resto. Entre otras cosas, porque el resto del mundo se está dando cuenta de que con nuestras armas se está haciendo un genocidio en Gaza, con nuestras armas se está manteniendo una guerra en Ucrania, con nuestras armas se está en la OTAN interviniendo y aquí en multitud de países violando todos los derechos. El ciudadano occidental tiene que hacerse a la idea de que él no se puede agarrar al derecho de salvar a la humanidad. Sería bueno que los ciudadanos occidentales empiecen a entender que hay que dejar a los países en paz, así como suena.

Cambiando de ámbito, como experto y estudioso de la comunicación y el periodismo, ¿a qué se debe la precariedad de los medios en España?
Hay una precariedad moral, hay una precariedad económica y hay una precariedad empresarial. Creo que no es solo una cuestión laboral, que también. Las empresas necesitan rentabilidad, y si partimos de que los grandes medios forman parte de las empresas privadas, pues tienen que hacer caja y hacer negocio. La libertad de expresión, el derecho de información, la ética periodística, la deontología profesional, eso no tiene por qué interesarle a ninguna empresa. Pero es que al mismo tiempo también le hace vulnerable a todos los intereses comerciales que pueda entrar financiación de anunciantes o de gobiernos. Es decir, es imposible que con esos mimbres pueda salir un periodismo decente. Es absolutamente imposible. Solamente puede salir desde unas empresas públicas y evidentemente con mecanismos democráticos de participación ciudadana, de la oposición, de los profesionales, de todos.
¿El modelo público podría entonces garantizar un buen periodismo sin manipular políticamente?
Lo que no podemos pretender es poner en un gobierno a unos miserables y que luego salga una televisión buena. El problema no es la televisión pública valenciana o la televisión pública madrileña, el problema es el gobierno valenciano o el gobierno madrileño. Y ese gobierno es el futuro de la democracia. Así que el problema no está en el modelo público, sino en quién hemos votado. Al fin y al cabo, si tenemos una televisión autonómica manipuladora y miserable, tenemos una agencia pública manipuladora y miserable, pues evidentemente todo eso puede cambiar al día siguiente de unas elecciones en las que cambiemos el gobierno. En cambio, por mucho que tú votes, te puedo asegurar que no vas a cambiar Telecinco. Alguna vez podría llegar un gobierno, sea del color que sea porque no vamos a partir de que unos sean mejor que otros, que cree mecanismos para garantizar unos medios públicos independientes. Por ejemplo, con el gobierno de Zapatero se intentó hacer un estatuto del periodista, pero se quedó en un cajón.
“las redes han conseguido democratizar la desinformación.”
¿Se avecina una crisis de los medios digitales como la que se vivió con los medios en papel?
Al principio eran gratis, pero la publicidad no da y entonces empezaron a explorar los mecanismos de cobrar. La gente debería de cambiar el chip y debería de entender que la información no es gratis. Si tú quieres leer un periódico gratuito es porque detrás hay alguien pagando y ese que está detrás pagando tiene unos determinados intereses y entonces lo que te va a llegar es fruto de los intereses del que paga. Entonces, creo que es bueno desde cualquier opción ideológica sensibilizar a la gente para que estudie cuál es el medio que se ajusta a sus líneas editoriales, a su principio o a su concepto de profesionalidad, y la gente debería ir pagando. Claro, el problema es que con eso también se crea una diferencia de clases, es decir, tendrás una población formada e informada porque ha aceptado pagar y luego una masa de gente que no lo entiende o que no tiene dinero o que no tiene recursos y esa gente va a ser carne de cañón de la desinformación.
Siempre ha sido muy crítico con la redes sociales, ¿vivimos una inseguridad informativa?
Creo que no hay que ser ni tecnófobo ni tecnofílico. Hay que entender que las redes están provocando una cierta democratización, es decir, noticias que a lo mejor pues se quedaban en un medio minoritario y que estaban ocultas en el maremágnum de la prensa, pues las redes las pueden sacar a la luz y pueden conseguir una mayor exposición y mayor éxito del que el ecosistema mediático dominante les permitía. Siempre hablaba de democratizar la información, pero te puedo asegurar que las redes han conseguido democratizar la desinformación. Es decir, ahora ya todo el mundo desinforma. Antes de las redes, desinformaban solamente los poderosos y ahora ya desinformamos todos. Con lo cual ya el caos es absoluto. Entonces, hay una inseguridad informativa tremenda. Creo que la rapidez y la brevedad son los mayores cánceres de la información. Todo el mundo quiere ser breve, quiere ser espectacular y quiere ser rápido. Y lo breve, espectacular y rápido no tiene ninguna relación con la buena información.



























