La Consejería de Cultura del Principado de Asturias paraliza los plantes del fondo de inversión Ginkgo y del Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu para la demolición de varias estructuras de la antigua Fábrica de Gas de la capital asturiana, el llamado Plan Mangado, que sustituiría al actual Plan Portela, y que reduciría a su mínima expresión el histórico conjunto fabril, aumentando así la construcción de viviendas en la que es hoy una de las últimas factorías en pie de este tipo.
La decisión se apoya en un acuerdo de la Comisión Permanente del Consejo de Patrimonio Cultural de Asturies, que recuerda que parte del ámbito de la fábrica se encuentra dentro del entorno protegido de varios bienes culturales del casco histórico de Oviedo/Uviéu, como la Cámara Santa y el Camino de Santiago, lo que obliga a contar con informes favorables de Cultura antes de cualquier actuación urbanística o demolición.
El organismo autonómico reprocha además que el peso del factor cultural haya sido “minusvalorado” en el proceso y advierte de que la documentación histórica y arquitectónica presentada por el fondo de inversión para justificar el estado de ruina de la marquesina construida por el ingeniero Ildefonso Sánchez del Río, ha sido hasta ahora insuficiente.

El informe de la Consejería, hecho público este lunes por el grupo municipal socialista, apunta que aunque la fábrica se haya ido reformando a lo largo de sus 150 años de historia, e incorporando así materiales y construcciones nuevas, no por eso deja de tener interés patrimonial: “el valor cultural de muchos elementos no reside en la conservación de la materialidad y su antigüedad, sino en la singularidad del hecho tecnológico, su uso y la perduración del mismo en el tiempo”.
Entre los elementos que tendrán que seguir protegidos están la fachada de azulejo azul de la calle Paraíso, obra de Vaquero Palacios, o el gasómetro, en el que se pretendían construir viviendas. “Al igual que el perfil urbano del gasómetro, la imagen de esta fachada de la calle Paraíso es icónica para la ciudad de Oviedo” destaca el informe, que también pide preservar la nave de la Popular Ovetense.

Además, durante los trabajos de derribo han aparecido restos del antiguo gasómetro que deberán ser documentados arqueológicamente antes de continuar con cualquier intervención. Cultura ha ordenado limpiar y excavar la estructura para poder registrarla adecuadamente y realizar una visita técnica que determine las medidas a adoptar.
La Consejería insiste en que su función no es gestionar la descontaminación ambiental del solar, sino garantizar la conservación del patrimonio cultural, y subraya que cualquier declaración de ruina o modificación del plan urbanístico deberá contar con su informe previo.

El conflicto en torno a la antigua Fábrica de Gas se suma así al debate sobre el futuro urbanístico de uno de los suelos más estratégicos del centro de Oviedo, donde confluyen intereses inmobiliarios, patrimoniales y urbanísticos. Mientras continúan los trabajos técnicos y arqueológicos, el derribo del conjunto queda, por ahora, en suspenso.
El PSOE acusa al Canteli de ser el “agente comercial” de Ginkgo
El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Oviedo/Uviéu ha acusado al alcalde, Alfredo Canteli, de actuar como “agente comercial” de la empresa Ginko en el proyecto de la Fábrica de Gas y ha reclamado al equipo de gobierno que reconduzca el plan para hacerlo compatible con la protección del patrimonio industrial de la ciudad.

El portavoz socialista, Carlos Fernández Llaneza, ha advertido que la situación del ámbito de la Fábrica de Gas está abocada a “un bloqueo y un callejón sin salida” si el Ayuntamiento continúa impulsando un proyecto, el de Ginko, que choca de forma reiterada con los criterios de la Dirección General de Patrimonio del Principado de Asturias.
El portavoz socialista recordó que la ciudad aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura y consideró contradictorio que, al mismo tiempo, se pongan en riesgo elementos históricos del pasado industrial de la ciudad. “No se puede aspirar a una capitalidad cultural mientras se plantea eliminar o poner en peligro piezas fundamentales de nuestro patrimonio”, afirmó.



























