Viva!
Autoría e interpretación: Daniel Olmos y Lisa Peyron
Off Niemeyer, 14 de marzo, Avilés
Daniel Olmos y Lisa Peyron forman La Loquace Compagnie franco-española –o “hispano-francesa”, tal y como bromea Daniel con el calificativo para quitarse el “Franco” de encima– con esta producción que aborda asuntos relacionados con la historia de España y sus antepasados, desde la República hasta la Transición y con la guerra civil como detonador y arranque de muchos de nuestros males. Siempre alejados del dogmatismo y el planteamiento político directo, porque lo suyo es hacer sociología y exponer responsabilidades individuales y colectivas, como si de una didáctica escolar o para bachilleres se tratase. Con sede en Ercé, un pueblecito de los Pirineos de la región Ariégeoises fronterizo con España y el apoyo de Katy Deville y el Théâtre de Cuisine, La Loquace se ha especializado en teatro de objetos, una modalidad que en esta ocasión se desmarca del manipulador y titiritero convencional al ser el objeto un material simbólico, sin llegar nunca a alcanzar la condición de ente animado. Tras su reciente paso por Fetén y otras muestras importantes, la compañía llega al Off avilesino para corroborar su éxito y mostrar el peculiar trabajo a los aficionados.

Daniel y Lisa son una pareja que entiende el arte escénico como un espacio libre para la investigación. Desde un escritorio de época con grandes cajones, cientos de lápices de colores y un tajador, cuentan la historia del abuelo José, zapatero de profesión, y de su mujer María, ambos inmersos en el fatídico contexto de la guerra civil y la desoladora postguerra. José fue sacado del pelotón de fusilamiento y rescatado a la vida por el cura de la parroquia, pero marginado de la vida social por los vencedores. Posteriormente envilecido, maltrataría y golpearía a su mujer hasta llegar a matarla. La pieza, con dos partes bien diferenciadas, incluye también los testimonios de la vida de María, que al igual que el resto de mujeres perdería los derechos conquistados por la República, ciñéndose “como Dios manda” a los únicos y exclusivos valores de la Sección Femenina: ordenada, paciente, de aspecto impecable, volcada en el hogar y la familia, hasta convertirse en víctima expiatoria. El realismo costumbrista sostiene todo el relato, aunque es la conjunción de los hechos narrados con los objetos lo que construye una evocación muy significativa, lapiceros que van al tajador como al verdugo y virutas que se amontonan para después ser barridas debajo de la alfombra. El humor seco y dramático reforzado por el claroscuro de la iluminación es otra característica destacable. Lisa y Daniel son personalidades antitéticas que forman un tándem perfecto. Lisa es pura energía, una ardilla un tanto clownesca, que aporta mucha ternura a su personaje. Daniel, al contrario, es tímido y reflexivo, le encanta hablar y tiene una ironía pausada y melancólica. Ambos relatan la historia con sinceridad, apoyados en la épica de unos objetos que son también referencia de un contexto. Estamos ante un trozo de la historia de España y un feminicidio –el que les sucedió a sus abuelos–, desgraciadamente muy presente en el mundo de hoy. Trabajo sobrio y relevante el de La Loquace con este Viva! tan irónico y necesario, al que ya podemos inscribir por méritos propios al lado del mejor teatro vinculado con la Memoria Histórica o Democrática.



























