Más apagones de luz y por más tiempo, hasta cuatro días sin luz; un litro de gasolina a 8 euros, falta de transporte y por lo tanto parón en las empresas estatales y educación a distancia son las consecuencias directas más acuciantes del bloqueo del petróleo en Cuba, que nos enumera el cineasta ovetense Juan Caunedo, desde La Habana, donde reside con su esposa y sus dos hijos.
Después de que Donald Trump bombardeara e invadiera Venezuela el 3 de enero, secuestrara a su presidente, Nicolás Maduro, y pusiera al Gobierno chavista al frente, ordenó bloquear el petróleo que enviaban a Cuba.
La isla consume alrededor de 150.000 barriles por día, de los que unos 53.000 litros de petróleo y derivados eran importados de Venezuela gracias a un acuerdo de cooperación. Ahora llevan tres meses sin recibir petróleo, al margen de algún barco ruso que ha entrado de manera clandestina, porque Trump ha prohibido la ayuda de cualquier país.
“Apagones, un poquito más en los últimos tres meses, sobre todo en La Habana. En el resto del país eran más frecuentes desde hace ya más de un año, pero es verdad que en La Habana la cosa estaba un poco más tranquila hasta hace unos meses que recortaron el petróleo, recortaron la gasolina y entonces pues hay apagones más largos”, relata desde su casa Juan Caunedo.
Antes la población tenía una planta o un generador de gasolina, pero ahora está complicado también. “En nuestro caso, hemos comprado un generador con una batería de litio que se alimenta con un panelito solar. Con eso se resuelve el consumo doméstico de corriente”.
Realmente, “es una cosa que podía haber hecho el Gobierno hace tres o cuatro años perfectamente, se podían haber planificado y ayudar un poco a la financiación de este tipo de equipos domésticos para generar electricidad en la casa con el sol, que aquí nunca falta”, lamenta Juan Caunedo.
Sin embargo, “ha pillado un poco fuera de tono al Estado, porque al final lo que está pasando es que se está desmantelando poco a poco desde hace unos años para acá. Antes llegaban a todos los rincones, hasta controlaban las cafeterías, y ahora prácticamente están entregando todo a la gestión privada. O sea, al final a buscarse la vida cada uno”, confiesa Caunedo.

Así, “en tu casa te buscas la electricidad, pero hay comida en todos los lados, en los pequeños negocios privados. El problema es el combustible, incluso para el gas de la cocina. Aunque un tiempo atrás hubo muchos problemas con el gas y se tuvo que recurrir a la leña y al carbón”, detalla el realizador de cine.
Juan Caunedo, fundador de la productora Champola Films, es autónomo y no le falta trabajo, pero los puestos estatales funcionan a medio gas por el parón del transporte. “Hay gente que lo está pasando mal. Nosotros por suerte somos unos privilegiados por nuestro trabajo. Aquí teniendo un trabajo vives bien, al final como en todos los lugares. En Oviedo o en Madrid como tengas un mal trabajo también estás fastidiado”, precisa Caunedo.
En el sistema educativo se han reducido las horas lectivas en primaria y secundaria, aunque sí funcionan las guarderías. “Los profesores van haciendo magia un poco como pueden con los tiempos que tienen, dando tareas también para reforzar un poquito más en casa. Es una situación un poco parecida a la de la COVID-19 cuando daban las teleclases, aunque no son cien por cien”, detalla el asturiano en La Habana.
Sin transporte y con educación a distancia
Para conseguir gasolina, los cubanos tenían un ticket de planificación con el que a través de una aplicación compraban hasta 40 litros cada tres semanas aproximadamente a un precio mucho más barato que en el resto del mundo, a 40 céntimos de euro al cambio.
Al mismo tiempo existían unas gasolineras donde se podía repostar en dólares si se disponía de una tarjeta internacional o con una cubana en la que se depositan dólares en el banco para comprar determinados artículos.
“Así estuvo casi un par de meses hasta que se recortó del todo. Esto se fue complicando poco a poco, hasta que dejaron de vender de forma liberada la gasolina en divisa e incluso las gasolineras en divisa pasaron a la aplicación que te racionaliza y te da un turno. La espera es prácticamente impensable, igual tienes 11.000 coches delante. Es decir que ya tienes que asegurarte la gasolina en el mercado negro, y está a 8 dólares el litro aproximadamente”, aclara Caunedo.
Actualmente se está resolviendo el problema del transporte con triciclos eléctricos, alimentados con baterías de litio
Actualmente, se está resolviendo el problema del transporte con triciclos eléctricos, alimentados con baterías de litio “con los que haces los trayectos más lento, pero bueno, que se van haciendo. El que tiene una moto eléctrica se puede mover, la pone a cargar más o menos el tiempo que puede y la saca para moverse. Pero con los coches particulares está complicado”, advierte el asturiano.
Con la falta de combustible, no cuentan con transporte público, “las guaguas (los autobuses) se han reducido prácticamente a nada”. Igualmente, afecta a los taxis colectivos, que antes se cogían por medio dólar por trayecto, y que ahora escasean porque normalmente trabajan con gasóleo.
“Pero es que para todo, porque incluso lo poco que puede quedar de producción nacional de alimentos: frijoles, caña, patatas, tomates, fruta, etcétera se da en el campo, pero hay que distribuirlo. Entonces, como no hay petróleo no hay camiones. Y entonces se estropea y se pudre”, lamenta la enfermera jubilada y exconcejala ovetense Isabel Bermejo, que ha regresado a la capital asturiana tras nueve años viviendo en La Habana.

“Se queda uno como el pintor que está subido a una escalera pintando una pared y le dicen: Agárrate de la brocha que te voy a quitar la escalera. Porque al no entrar el petróleo la vida se paraliza, el transporte, las centrales térmicas que son la mayor parte de la energía en Cuba, todas son consumidoras de petróleo…”, describe el profesor cubano retirado Gustavo Grillo, pareja de Bermejo.
Esperando el cambio
Por lo demás, “el país sigue un poco la misma dinámica, que es un ritmo mucho más tranquilo, más relajado, porque noto que siempre hay como mucha aceleración del lado de ahí y que se dramatiza más de lo que es”, tranquiliza Caunedo desde Cuba.
“Es una dinámica que lleva tiempo y al final la gente se acostumbra. Entiendo que la gente que no conoce otra cosa también puede estar un poco harta y le apetezca un cambio. La gente quiere que suceda algo, pero no hay una ansia tampoco, están esperando. Llevan muchos años viviendo con una organización social determinada y perciben que tampoco les han resuelto la mayoría de los problemas”, comenta. En todo caso, “nadie va tampoco a salir a recibirlos, a ir con una barca a traerlos a casa. No hay esa voluntad, porque sino la gente se organizaría y lucharía desde dentro. Pero no existe esa organización tampoco”, manifiesta Caunedo.

“La gente espera y se lo toma con paciencia hasta que, por ejemplo, nos quitan cuatro días la luz y entonces sacan las cazuelas a la calle, tocan un poco las cazuelas, pero no es que digan que venga Trump, que ya saben que el tipo pues está un poco majara, pero quieren un cambio aunque no saben cuál, porque tampoco hay nada organizado que les plantee otra cosa”, detalla Juan.
¿Es posible una invasión de Trump?
“Los únicos locos que piden invasión y que piden que un cubano norteamericano sea el que lleve la renta de Cuba son los trumpistas que están en Miami. Los cubanos de adentro quieren y tienen que resolverlo entre ellos. Por lo tanto, no hay manifestaciones ni nada”, avisa Gustavo Grillo.
Precisamente lo que espera la administración Trump es ahogar al pueblo cubano para que se subleve contra el poder. Los analistas descartan una invasión porque Cuba es diferente a Venezuela, “no hay ningún elemento dentro de Cuba que pudiera servirle de cómplice para una transición. Además, no tiene recursos que le interesen a Estados Unidos. Y están tan cerca como para que una crisis humanitaria en Cuba probablemente le cree más problemas que soluciones a Estados Unidos”, explica el periodista Pascual Serrano, experto en relaciones internacionales.

En la isla hay litio, cobalto y níquel que se explota en una empresa copropiedad con Canadá. De hecho, son elementos que están dentro del bloqueo tradicional porque no se puede comercializar en Estados Unidos con ningún producto que lleve más de un 10 por ciento del níquel cubano.
“Cuando se firmó el bloqueo, que ellos le llaman embargo pero es un bloqueo, las circunstancias que aparecen en el documento son lograr por cualquiera y con todos los medios disponibles la rendición y levantamiento masivo de la población contra el Gobierno”, matiza Grillo.
Donald Trump en su primer mandato aprobó un documento de 264 medidas de estrangulamiento adicionales a las que existían en el bloqueo, e incluyó a Cuba en la lista de los países colaboradores o patrocinadores del terrorismo. “Cuando en Cuba la experiencia es todo lo contrario, porque en Cuba terrorismo no se ha albergado nunca. Cuba lo que ha hecho es enviar a sus profesionales a salvar la vida a la gente”, defiende Gustavo Grillo.
“Llegó Biden y no hizo nada, no quitó ninguna de aquellas cosas, porque es que eso está escrito con sangre en su ADN, se siente con una espina clavada tener un país que dijo democráticamente que iba a hacer un socialismo a los cubanos, pero un socialismo a 90 millas de ellos. Es decir, eso no lo siguen soportando”, lamenta Grillo.
“Trump se siente poderoso, el dueño del mundo que puede hacer lo que le dé la gana. Porque ha hecho invasiones que son ilegales totalmente, fuera de todo marco internacional y ha visto que le ha salido bien porque nadie se le ha puesto con los cañones apuntando”, afirma este cubano residente en Oviedo. Sin embargo, advierte que “la gente cuando está muy apretada, pasándolo muy mal, sin treinta y pico horas de luz, sin poder poner un ventilador, quiere mandar todo al carajo”.
¿Qué va a pasar cuando empiecen ellos a poner pie en suelo cubano? “Ahí mismo van a empezar las cajas de muertos de soldados norteamericanos que no tienen los pobres nada que ver con esto, pero bueno, van a empezar a regresar las cajas para allá y eso va a ser como Vietnam”, responde Grillo.
En Cuba agradecen la ayuda humanitaria y el apoyo de la flotilla que salió de México con suministros médicos, alimentos y paneles solares, y que ha movilizado a voluntarios de más de treinta países. “Estoy encantada. No voy porque soy minusválida, pero si pudiera iba. Sí, sí, me encanta. Por parte de Cuba no van a tener problema. Trump no se va a meter ahí. En principio, porque no se atreve. Este es un plan muy viejo lo de meterse a Cuba al bolso. Saben que defienden lo suyo”, sentencia Isabel Bermejo. Por eso, considera que “a Cuba la quieren en casi todo el mundo. No hay país, salvo Israel y Estados Unidos, que se ponga en contra. Y la gente en Estados Unidos también, pero estamos hablando de que manda Trump. Una invasión sería un escándalo, pero mira lo que está haciendo este señor. Yo admito cualquier locura, porque en Cuba está haciendo lo de Gaza pero en vez de a cañonazos con el petróleo”.



























