Asturias Acoge lleva el proyecto Qabilah a Tetuán para orientar a jóvenes vulnerables marroquíes que pretender migrar

Los datos de los estudios con chicos y ONGs del país vecino los trasladarán a los colectivos que trabajan con migrantes en Asturias.

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Sonia Moreno
Sonia Moreno
Corresponsal de la Cadena SER en el Magreb, y coloboradora habitual de El Español y Eldiario.es. Vive desde 2010 en Marruecos, donde también trabajó para el diario Público hasta su cierre en papel.

La asturiana Lorena Neira Corral aterrizó en Tetuán, antigua ciudad del protectorado español en el norte de Marruecos, en febrero de 2024 con el proyecto Qabilah en la cabeza, pero sin apoyo oficial de ninguna entidad.

El objetivo era trabajar con jóvenes vulnerables de la zona norte de Marruecos, sobre todo Tetuán, Martil, Rincón y Castillejos, que tienen en mente migrar. Aunque, finalmente, ya sobre el terreno, se amplió, atendiendo al desarrollo comunitario, el trabajo con mujeres y la sensibilización en Asturias.

“Había hablado con alguna ONG pero no habían cuajado las cosas” hasta que se lo contó a Nazaret Sánchez, la educadora social de Asturias Acoge, donde se habían planteado iniciar algún proyecto de cooperación en otro país. “Entonces, se juntó el hambre con las ganas de comer. Hicimos match y desde junio de 2024 el proyecto pasó a formar parte de Asturias Acoge”, reconoce Lorena Neira en una entrevista con NORTES.

Posteriormente, consiguieron el apoyo económico de la Agenda 2030 del Principado de Asturias. Hasta entonces, Lorena había trabajado en Asturias y en Ceuta en varios centros de acogida de menores.

En Tetuán, “los perfiles que vamos atendiendo son vulnerables, aunque cada uno tiene unas necesidades diferentes. Si hay alguna necesidad asistencial que haya que cubrir, la cubrimos, pero el apoyo va dirigido principalmente a la búsqueda de empleo, de oportunidades y de recursos a chicos que tienen un objetivo, pero no saben cómo lograrlo”.

Además, aspiran a que los menores de los centros de acogida puedan recibir la orientación y el acompañamiento por parte del proyecto “porque una vez que salen de los centros ya se quedan, como pasa en España, con una mano delante y otra detrás”, lamenta Lorena.

“Queríamos saber su opinión sobre la migración de una manera muy delicada, porque tampoco es un tema del que aquí guste que se hable.”

“Nuestra intención es que trabajemos desde los dos sitios. No solamente aquí (Tetuán), sino todo lo que vamos conociendo, todo el análisis de la realidad que vamos haciendo, volcarlo en Asturias para combatir un poco los discursos que existen ahora de odio, de islamofobia y de tantísimo rechazo en concreto a las personas marroquíes, más aún a los chicos jóvenes”, explicita Lorena.

De esta manera, Lorena entró en contacto con las entidades tetuaníes para conocer lo que se está haciendo y las carencias que detectan tanto los centros como la propia juventud. Es decir, “sumarnos a las iniciativas que ya hay y aportar nuestra experiencia, nuestras ideas o nuestros recursos e impulsar otras acciones que creemos que pueden ser interesantes porque igual han funcionado en Asturias o porque lo demandan los jóvenes”, afirma Neira.

Para ello, a finales de 2025 realizaron un estudio en la calle. Dos jóvenes tetuaníes actuaron como mediadores y entrevistaron a alrededor de 70 chicos de diferentes barrios de Tetuán, Martil y Castillejos, unos en situación precaria y otros de clase más acomodada, para saber cómo se sentían.

Les preguntaban qué creían que hacía falta para replantearse la opción de migrar. “Queríamos saber su opinión sobre la migración de una manera muy delicada, porque tampoco es un tema del que aquí guste que se hable. Las rutas migratorias son tan sumamente duras, que nos apetecía estudiar un poco qué se tendría que dar aquí para que al menos reflexionasen sobre esa posibilidad y que en el caso de que quieran migrar lo hagan en otras condiciones”, detalla Lorena.

Informar a la sociedad asturiana

Una vez que extraigan los resultados del estudio, informarán a la sociedad asturiana, sobre todo a los sectores que trabajan con la población marroquí, como profesores, educadores y trabajadores sociales, para ayudarles a entender y a conocer de qué realidades parten esos chicos.

Asimismo, contemplan cooperar entre profesionales de Asturias y de Marruecos a través de mesas de trabajo conjuntas, con sesiones formativas online, para compartir conocimiento y experiencias.

Igualmente, tienen la intención de informar a la Consejería de Derechos Sociales y Bienestar del Principado de Asturias, que se encarga de los centros de menores en Asturias, para exponerles el proyecto Qabilah. Este Qabilah significa tribu, familia, clan en árabe. “Lo elegí por la sensación de comunidad, de grupo, de familia, de lo conocido, de lo pequeño”, enumera Lorena.

Lo que más le sorprendió del estudio en el terreno es que “se han puesto las pilas y sí que hay bastantes recursos, lo que pasa es que me encontré una cosa curiosa que también pasaba cuando trabajaba con jóvenes en Oviedo, que esos recursos no llegan a las capas más vulnerables. Les falta la información, el acceso, el acompañamiento”, explica la trabajadora social.

Por ejemplo, hay formación profesional, hay escuelas de segunda oportunidad, pero en el estudio que realizaron con los chavales en la calle lo desconocen, no saben que existen esos recursos. Ahí es donde están detectando la carencia, cómo acercar esos recursos a los más necesitados.

A partir de las respuestas recibidas, Asturias Acoge ha ido proponiendo actividades de tipo lúdico social para enganchar y darse a conocer entre los jóvenes marroquíes, sobre todo los más vulnerables, acompañarlos y darles la información que necesiten.

“Lo estoy todavía volcando a datos, pero la percepción de todos o de la gran mayoría de los chicos es la falta de ilusión, de oportunidades y de expectativas. Sienten que tienen un techo muy bajo hasta donde pueden llegar. Además en el discurso se repite la motivación económica, mejorar para ayudar a las familias. Muchos de ellos dicen que si consiguiesen un buen trabajo aquí en Marruecos se replantearían la opción de emigrar y no tendrían que hacerlo. De hecho están migrando hasta los que están uniformados, los gendarmes que están en la playa”, confiesa la trabajadora social.

Trabajar en red

En Ramadán comenzaron a trabajar en red, juntándose varias asociaciones, para organizar actividades participativas que fomenten el bienestar, con el fin de multiplicar las opciones y llegar a una mayor población.

Con el Centro Lerchundi de Martil celebraron un torneo de fútbol y un encuentro de mujeres estudiantes por el 8M para reflexionar sobre el papel de la mujer en Marruecos. “Hablamos sobre mujeres marroquíes relevantes, hicimos un mural, nos reímos mucho, estuvimos escuchando música. El año pasado organicé un grupo de baile y hacíamos zumba y batucada, como buenamente podíamos, porque era lo que les apetecía”, recuerda Lorena.

A partir de esta actividad, Asturias Acoge prepara un espacio para un grupo de mujeres con el Centro Lerchundi de Tetuán, que ya cuenta con un servicio de atención a mujeres, “para escucharlas, saber qué sienten, qué necesitan y ver qué les apetece hacer”.

Por el momento, el centro Lerchundi de Tetuán y Martil imparte clases de español y costura a precios muy populares. Sin embargo, la ONG asturiana pretende “conseguir que las propias personas se involucren en todas las capas, que sean ellas mismas las protagonistas de los cambios, de las actividades, de mejorar un poco los entornos y los espacios en función de sus intereses y de sus necesidades”, mantiene Neira.

“Claro, hay una parte muy asistencial porque hay mucha necesidad y también nos sumamos a ella, pues están haciendo reparto de comida y de ropa, pero también se hicieron varias mesas redondas en las que las mujeres hablaban de su rol y de sus necesidades”, detalla Lorena.

Estas reuniones estarían también abiertas a la población migrante subsahariana que reside en el norte de Marruecos, porque Asturias Acoge colabora con el Consejo de Personas Migrantes de Marruecos, que se plantea para este 2026 el empoderamiento de la mujer africana.de “conseguir que las propias personas se involucren en todas las capas, que sean ellas mismas las protagonistas de los cambios, de las actividades, de mejorar un poco los entornos y los espacios en función de sus intereses y de sus necesidades”, mantiene Neira.

“Claro, hay una parte muy asistencial porque hay mucha necesidad y también nos sumamos a ella, pues están haciendo reparto de comida y de ropa, pero también se hicieron varias mesas redondas en las que las mujeres hablaban de su rol y de sus necesidades”, detalla Lorena.

Estas reuniones estarían también abiertas a la población migrante subsahariana que reside en el norte de Marruecos, porque Asturias Acoge colabora con el Consejo de Personas Migrantes de Marruecos, que se plantea para este 2026 el empoderamiento de la mujer africana.

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