El presidente de la Junta General del Principado, Juan Cofiño, ha abogado este miércoles por abordar la reforma del Estatuto de Autonomía “sin que el asunto de las lenguas propias se erija en un imponderable absoluto”.
Cofiño ha destacado que dicha reforma permitiría incorporar modificaciones para disponer de la posibilidad de dictar decretos–leyes, “un instrumento de gestión relevante y necesario”, celebrar elecciones anticipadas “ante situaciones de crisis” o reformar el modelo electoral asturiano, “materias sobre las cuales los consensos serían factibles”.
El presidente de la Junta General ha advertido de que “la insistencia sobre la oficialidad del bable” “sin una mayoría social clara y evidente, más allá de lo legítimo de la reivindicación, y la honestidad intelectual de quienes la impulsan, tanto desde las instituciones como desde la sociedad civil, no puede paralizar el necesario proceso de reforma”, y tampoco introducir en la sociedad asturiana “un elemento divisivo, ni constituir el parteaguas que clasifique asturianos de mejor o peor condición”.

Cofiño ha hecho esta reflexión en su discurso de ingreso como miembro de honor en el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), titulado “De la Diputación Provincial al Principado de Asturias. Breve balance de una época y algunos apuntes sobre el futuro”, en un acto en el que ha estado acompañado, entre otras autoridades, por el presidente del Principado, Adrián Barbón, del que lleva tiempo distanciado políticamente.
El que fuera vicepresidente del Principado en el primer Gobierno de Barbón ha hecho un discurso muy en la línea de las derechas y las organizaciones empresariales sobre la “burocracia”, a la que ha acusado de la escasez de vivienda.
Singularidad fiscal
Cofiño, que en su discurso se ha referido a otros asuntos como la transición energética, las transferencias ferroviarias o los avances y los “cuellos de botella” que aún persisten en materia de infraestructuras, también ha hablado del “elefante en la habitación” que a su juicio representa la fiscalidad para defender “una fiscalidad suficiente para proveer unos servicios públicos universales y de calidad”.
Sin embargo, ha considerado que “Asturias debe emprender un proceso de revisión de su planta fiscal en orden a corregir déficit” que la colocan “en situación de desventaja” frente a su entorno más próximo ya que la “singularidad fiscal” -por exceso- opera como un factor distorsionante y penalizador de la actividad económica, “en ocasiones más en clave psicológica que por el alcance real del saldo fiscal resultante”.
El riesgo es la inacción
Tras referirse a los “síntomas de cierto agotamiento del actual modelo autonómico, derivados de la incapacidad sobrevenida para reformular el sistema de financiación”, que ha calificado de “auténtica viga maestra del sistema”, Cofiño se ha mostrado favorable a superar sus insuficiencias por “la vía natural de su transformación en un verdadero estado federal”.
Tras advertir de que “un más o menos verosímil relato identitario no puede ser sustitutivo de la gestión pulcra de la cosa pública desde la perspectiva autonómica”, el presidente de la Junta ha considerado que “el prototipo cuasi federal” configurado hoy en día en España “atiende a la naturaleza plural” de la realidad territorial del país y “hace posible el diseño de políticas a medida”.
El presidente de la Junta General ha defendido que, en estas décadas de proceso autonómico, Asturias ha logrado “avances de gran trascendencia” pese a haber tenido que superar “variadas vicisitudes” en términos demográficos, industriales o de aislamiento.
Para Cofiño, “Asturias tiene un tamaño que impide que ejerza una influencia definitiva en los grandes centros de decisión” ya sean políticos o empresariales, pero ha remarcado que la comunidad dispone “de capacidades, resortes y recursos suficientes para competir en muchos ámbitos de la economía y de los servicios”. “Disponemos de recursos, cualidades y capacidades para enfrentar el futuro. El riesgo es de inacción”, ha enfatizado Cofiño



























