Entrada la tarde ovetense, fría y gris, un grupo de gente se arremolina en Trascorrales buscando el calor. La cosa parecía la Tierra de Oz, porque resultó que se trataba de conjurar un tornado que trajera el color a la escena. De eso iba —va, irá— eso que llaman Capital Europea de la Cultura. No obstante, no había que temer monos alados ni trampantojos, lo único a lo que los asistentes le tenían miedo era a que todo fuera una trampa y de la nada comenzara una dinámica de grupo. No llegaron los post-its al río. La bienvenida la dio Marta Silverio, comisaria de juventud —y cosas varias—, quien hizo las oportunas presentaciones: La primera, conceptual. La clave de bóveda que sujeta toda la candidatura asturiana es eso, un concepto, el de amabilidá.
La amabilidá ha llevado a Oviedo y a Asturias a pasar el corte. La candidatura es ahora una de las cuatro finalistas, junto a Granada, Cáceres y Las Palmas de Gran Canaria. Una de esas cuatro ciudades será la elegida y el resto se unirán a la red de capitales perdedoras. ¿Y qué aporta la candidatura asturiana? Pues eso, Asturies. Una red integrada de lo urbano y lo rural con una propuesta cultural transversalizada, desde la música hasta la literatura, y que parte de los 78 concejos del Principau. Y la Fábrica de La Vega, lo que el panel de expertos valora como un activo muy importante, no solo por lo que supone la extensión de las instalaciones, sino por qué significa convertir una factoría armamentística en un hub cultural, en una fábrica de amabilidá.
El director de la candidatura, Rodolfo Sánchez, no se cortó en reconocer que el proyecto implicará una «revolución» para cambiar «el funcionamiento de la cultura en Oviedo». «Si lo conseguimos, y yo estoy seguro que lo vamos a conseguir, esta ciudad va a cambiar radicalmente en los próximos 10 años». Casi recordaba al «a España no la va a reconocer ni la madre que la parió» de aquel. Para hacerlo, se ha desarrollado una base, el Plan Estratégico de Cultura de Oviedo —o PECO—, que consiguió un gran apoyo político en el seno del Ayuntamiento, con el voto favorable de todos los grupos salvo el de Vox. Este extremo también fue aplaudido por el panel de expertos.



Rodolfo Sánchez, que en el acto anunció una línea de ayudas de 200.000 euros a los proyectos culturales, dio paso a Zoe López y Paula Mota, quienes hablaron con Silverio de aquellos aspectos que se han hecho bien. El primero es apartar la intuición con la experiencia en lo que resulta ser un proceso tremendamente técnico. Destacaron tres pilares que consideran han llevado a Asturies a ser finalista: la amabilidá, la participación territorial y diversa y la Fábrica de La Vega. Paula Mota, que ya fue asesora en la candidatura ganadora de Évora en 2027, en un portuñol que se comprometió a limar, confesó que si algo aprendió de aquella otra situación fue que «es posible creer en lo que es improbable» y que creer es la llave para el triunfo.
Con un agradecimiento al resto de comisarios y comisarias, a las asistentes, a quienes participaron en el vídeo promocional de la candidatura, se abrió un espacio participativo en el que tejer redes y en el que también podrían hablar con los poetas de hablalatinta y escuchar su voz, sus sentimientos, todo eso que es también candidato a la capitalidad europea de la Cultura, convertidos en un poema. La jornada, aderezada con viandas, clausuró con la música de la artista canguesa Tania Pereira.



























