Dos bloques en lucha para la manifestación por el derecho a la vivienda

Vecinos de dos edificios gijoneses temen perder sus casas con el cambio de propiedad de sus inmuebles.

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Ismael Juárez Pérez
Ismael Juárez Pérez
Graduado en Periodismo. Ha escrito en La Voz de Avilés, Atlántica XXII, El Norte de Castilla y El Salto. Fue coeditor y redactor en la revista de cortometrajes Cortosfera.

Las ocho familias que viven en el número 66 de Juan Alvargonzález serán una de las protagonistas de la manifestación por el derecho a la vivienda convocada este sábado 6 de junio en Gijón. Organizadas junto al Sindicato de Vivienda, denuncian que la compra del edificio por parte de una nueva sociedad ha desembocado en una estrategia para vaciar progresivamente el inmueble mediante la no renovación de contratos y la apertura de procedimientos judiciales contra algunos residentes.

La protesta partirá de la Plaza del Humedal a las 12.00 horas y realizará una parada ante el bloque. Para las familias afectadas, la movilización supone una oportunidad para visibilizar un conflicto que comenzó tras la venta del edificio a NEW MINDSET SL, una sociedad con sede en Madrid cuya administradora única y socia única figura como Mónica González Quintana.

Según explica Estela Rodríguez, portavoz del Sindicato de Vivienda, el caso llegó a la organización cuando una de las familias pidió ayuda. Lo que parecía un problema individual acabó revelando una situación que afectaba al conjunto del inmueble. “No sólo le pasaba a una familia, sino que era a nivel de bloque”, señala.

El edificio que cambió de manos

En el inmueble residen actualmente ocho familias con perfiles muy distintos. Hay pensionistas, trabajadores en activo, personas que perciben prestaciones sociales, menores y vecinos con discapacidad. Algunas llevan más de veinte años viviendo en el edificio y otras llegaron hace apenas unos años, pero todas recibieron la misma comunicación cuando fueron venciendo sus contratos de alquiler.

El sindicato sostiene que la nueva propiedad dejó de renovar los arrendamientos y comunicó a los residentes que debían abandonar las viviendas. Algunos vecinos ya afrontan procedimientos judiciales y otros viven pendientes de cuál será su situación cuando expire su contrato.

Rodríguez asegura que la intención de la empresa pasa por recuperar las viviendas para obtener una mayor rentabilidad. A su juicio, la propiedad busca “echarles a todos del edificio para poder especular con esas viviendas”.

La organización también denuncia problemas de mantenimiento que afectan a las condiciones de habitabilidad del inmueble. Entre los ejemplos que señalan figura el caso de una familia que permanece sin agua caliente después de que una avería no haya sido reparada. Los vecinos mencionan además desperfectos en zonas comunes y un deterioro progresivo del edificio.

Para el sindicato, estas situaciones forman parte de una estrategia de presión sobre los residentes. “Si ves que tu casa se está cayendo, pues efectivamente no te queda otra que irte de ahí”, afirma la portavoz.

La propiedad ha rechazado públicamente que el destino de las viviendas sea su conversión en pisos turísticos, una posibilidad que había sido planteada por parte de algunas de las familias afectadas. El conflicto, sin embargo, continúa abierto y los vecinos mantienen su preocupación por el futuro del inmueble.

Aunque el caso de Juan Alvargonzález centra buena parte de la atención de la convocatoria del sábado, no es el único conflicto habitacional que ha aflorado en las últimas semanas en Gijón

Alquileres al alza

La situación de Juan Alvargonzález 66 se desarrolla en un contexto de fuerte encarecimiento del alquiler en Gijón. Durante los últimos años, el precio medio de los arrendamientos ha registrado incrementos continuados mientras la oferta disponible sigue siendo limitada para una parte importante de la población.

Las familias afectadas consideran que abandonar sus viviendas significaría enfrentarse a un mercado cada vez más inaccesible. “Actualmente es prácticamente imposible encontrar ninguna alternativa habitacional para la clase trabajadora”, resume Rodríguez.

La portavoz insiste en que el problema no afecta únicamente a personas en situación de vulnerabilidad extrema. Entre los vecinos del bloque hay trabajadores, pensionistas y familias con ingresos regulares que, aun así, tendrían serias dificultades para encontrar una vivienda similar en el mercado actual.

Un conflicto que no está solo

Aunque el caso de Juan Alvargonzález centra buena parte de la atención de la convocatoria del sábado, no es el único conflicto habitacional que ha aflorado en las últimas semanas en Gijón.

A poca distancia, las vecinas del número 41 de Eleuterio Quintanilla, organizadas junto al Sindicato de Inquilinas, mantienen otra lucha relacionada con la venta del edificio en el que residen. Se trata de una operación distinta y protagonizada por otra sociedad, pero comparte algunos elementos con el conflicto de Juan Alvargonzález. En ambos casos, la compra de edificios residenciales por nuevas empresas ha generado inquietud entre familias que llevan años viviendo en sus barrios y que temen no poder continuar en ellos cuando finalicen sus contratos.

Las organizaciones implicadas consideran que estas situaciones reflejan una tensión cada vez más visible en el mercado residencial gijonés. La manifestación del 6 de junio pretende precisamente conectar esos conflictos y trasladarlos al centro del debate público.

Lo que comenzó como la preocupación de una familia terminó convirtiéndose en una reivindicación compartida por todo un bloque. Este sábado, las vecinas y vecinos de Juan Alvargonzález y Eleuterio Quintanilla llevarán esa experiencia a las calles junto a otros colectivos y personas que reclaman medidas para garantizar el acceso y la permanencia en la vivienda.

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