Hay alternativas a la incineración de residuos en La Pereda

Asturias podrá reciclar más del 80% cuando la administración pública olvide la quema y apueste por vías ya ensayadas en otras partes.

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Dacio Alonso
Dacio Alonso
Es presidente de la Unión de Consumidores de Asturias.

Días atrás la prensa asturiana recogía la propuesta de Benigno Fernández Fano, exviceconsejero de Medio Ambiente, de levantar una incineradora en terrenos de Cogersa en Serín, Gijón. La propuesta del exviceconsejero supone recuperar una vieja y malísima idea que ya se intentó llevar a cabo hace más de una década, siendo descartada básicamente por la crisis financiera 2008 – 2014 y sustituida por la incineración por la puerta de atrás, mediante la preparación de combustible sólido recuperado (CSR) para ser quemado en La Pereda, Mieres, y otras instalaciones industriales, según se recoge en las previsiones del Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias, PERPA 2016-2024.

Tanto con la propuesta de la incineradora como destinando los residuos a la preparación de combustible CSR se cierra la puerta a la recogida selectiva integral, así como al impulso del compostaje de la materia orgánica. Dando la espalda a la jerarquía en el tratamiento de los residuos según la prioridad de primero la prevención, después la preparación para la reutilización y el reciclaje, siendo la valorización energética y la eliminación las últimas opciones.

Respetar e impulsar dicha jerarquía es lo que mandata la Ley 7/2022 de Residuos para una economía circular y lo propuesto por las personas expertas en una jornada sobre “Alternativas a la incineración de combustible de residuos (CSR)”, que organizamos Ecoloxistes n´Aición, la Plataforma por la Salud y la Sanidad Pública y la Unión de Consumidores, en la que intervinieron Joan Marc Simon, director y fundador de Zero Waste Europe, Julio Barea, responsable de residuos de Greenpeace, y Ana Gutiérrez Dewar, coordinadora de Retorna.

Jornada en la que las personas resumieron con claridad la alternativa a la gestión de residuos que es necesario impulsar cuanto antes en Asturias, y que podríamos resumir en estos tres puntos básicos:

  • 1) Implantación del sistema de depósito, devolución y retorno de envases (SDDR) a tiendas y supermercados para reducir en más del 90% las botellas y bricks que van a la bolsa de basura mezclada.
  • 2) Implantación de un sistema eficiente de recogida Puerta a Puerta (PaP) para conseguir, como se hace en la ciudad de Milán, que la materia orgánica, un 40% de los residuos, no sea un problema.
  • 3) Reforzar el sistema de recogida separada y extensión de los puntos verdes de proximidad, para conseguir que otro 20% salga de la bolsa de basura mezclada.

Solo con estas tres medidas podríamos lograr un reciclaje doméstico del 80%. Si, además se implementan otras de prevención y reutilización para evitar la generación de residuos, con el objetivo de no superar los 300 kg por habitante al año, como ocurre en muchas ciudades europeas en donde se aplica la estrategia Residuo Zero, se lograría que solamente el 10% del total de los residuos actuales se destinarían a vertedero. A la espera de que las nuevas normativas aprueben la obligatoriedad del ecodiseño y que todos los residuos sean reciclables.

Frente a la política de prevención, reutilización y reciclaje que evita la generación de sustancias tóxicas y las emisiones de gases que agravan el cambio climático, la incineración es dañina para la salud y el medio ambiente. En las emisiones de las plantas incineradoras de residuos urbanos se han identificado una gran cantidad de elementos tóxicos y peligrosos para la salud. Por sus chimeneas se emiten dioxinas, metales pesados (cadmio, mercurio, plomo…), compuestos orgánicos volátiles (tolueno, diclorobenceno, hexaclorobenceno y otras 186 sustancias más), además, de partículas finas y ultrafinas, NOx y CO2.

Por muy buenos que sean sus sistemas de filtrado o purificación de gases, estos elementos pasan al aire, agua y suelos. La mayor parte de estas sustancias son nocivas para la salud, provocan enfermedades como el cáncer, afectan al sistema inmune, respiratorio y reproductivo; al desarrollo hormonal femenino y masculino, y al sistema nervioso, entre otros.

La emisión de estas sustancias repercute también en el medio ambiente y parte de estos elementos tóxicos son asimilados por la flora y fauna, que posteriormente pueden ser ingeridos por los seres humanos como último eslabón de la cadena trófica.

La incineración necesita vertederos de productos tóxicos y peligrosos. No existe ningún sistema de quema de basuras que no transforme los residuos que quema en nuevos residuos tóxicos: son las escorias y cenizas, que deben ser gestionadas en depósitos o vertederos de seguridad. Se estima que entre el 20 y el 30% en peso de lo que se incinera, se convierte en estos peligrosos desechos. Por lo tanto, las incineradoras convierten residuos domésticos, que podría ser valorizados materialmente, en cientos de miles de toneladas de productos tóxicos.

La incineración es la opción más cara para los municipios y la ciudadanía. La construcción de una incineradora supone un alto coste, elevados gastos de financiación y lo mismo su mantenimiento. Siendo las tasas de basuras que paga la ciudadanía en los municipios que llevan sus residuos a una incineradora un 30% más elevadas que en los municipios que no llevan sus residuos a una incineradora.

Asimismo, la incineración destruye empleo. Estudios de la organización Greenpeace constatan que el número de personas empleadas se reduce a medida que aumenta la capacidad y tamaño de la incineradora. Cuando se compara su capacidad de creación de empleos con la de otros sistemas de tratamiento de residuos, es fácil llegar a la conclusión de que el reciclaje puede crear hasta 39 veces más puestos de trabajo que la incineración.

Por todo ello, pedimos al Gobierno de Asturias que en el previsto Plan Integrado de Residuos para una Economía Circular (Pireca) que se está elaborando, se descarte tanto la opción de la incineradora como la de continuar con la preparación y almacenamiento de CSR destinado a la quema en la Central de La Pereda, Mieres, u otras instalaciones industriales.

Al igual que demandamos a los ayuntamientos asturianos, comenzando por los de más población, Gijón, Oviedo, Avilés, Siero, Langreo y Mieres, que pongan en marcha planes locales para cumplir con los objetivos de prevención, reutilización y reciclaje (recogen de forma separada menos del 25% de los residuos municipales lo que hace imposible que cumplan desde 2025 con el objetivo de reutilizar y reciclar el 55%). Evitando por todos los medios que SUS residuos sean incinerados directamente o utilizados en la preparación de combustible CSR, igualmente destinado a la incineración en térmicas, cementeras u hornos industriales.

Es fundamental que el próximo Plan de Residuos del Principado de Asturias (Pireca) enfoque el tratamiento de los residuos como un activo potencial para crear empleo, cerrar el ciclo de materiales, reducir el impacto ambiental y estimular el ecodiseño y el reciclaje integral.

  • * Firma también este artículo Pablo García, sociólogo.

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