La revolución de los festivales rurales asturianos

Lejos de la masificación y estandarización de la industria musical, la geografía asturiana se está llenando de pequeñas iniciativas arraigadas al territorio.

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Diego Díaz Alonso
Diego Díaz Alonso
Historiador y activista social. Escribió en La Nueva España, Les Noticies, Diagonal y Atlántica XXII. Colabora en El Salto y dirige Nortes.

Mientras los grandes festivales compiten por atraer decenas de miles de personas, cerrar patrocinios con multinacionales y anunciar cabezas de cartel internacionales, en Asturies lleva ya más de una década gestándose otro modelo. Uno donde la escala humana no es una limitación, sino una declaración de principios. “El techo de este festival son 2.000 personas. No queremos crecer más”. Lo dice David Cuerdo, uno de los fundadores del Prestoso, un pequeño gran festival que lleva celebrándose desde 2014 en Cangas del Narea, y que el año pasado se colaba casi por sorpresa en los TIIM Awards como mejor iniciativa musical de 2025. No es su primer reconocimiento, y todo apunta a que tampoco será el último.

El Prestoso Fest arrancó por el entusiasmo de un grupo de amigos en la aldea canguesa de Xedré, 270 habitantes, y allí se celebró hasta después de la pandemia, cuando la fuerza que estaba cogiendo el evento les llevó a trasladarlo a Las Barzaniellas, en las inmediaciones de la capital del mayor concejo asturiano, y con mayores facilidades para el acceso de público y artistas. “Si queríamos aspirar a un festival con el cartel y el tipo de bandas que queríamos era inviable dejar Xedré” explica Cuerdo, sobre una decisión que no fue fácil, pero que considera acertada. Ahora, afirma rotundo, no tienen pensado cambiar de emplazamiento otra vez. “De crecer nos gustaría a lo ancho, es decir, sumando más días de actividades pequeñas en Cangas, pero no muchas más personas” explica Cuerdo, para el que la masificación es incompatible con la filosofía del festival.

El Prestoso que volverá a celebrarse los días 6, 7 y 8 de agosto, no quiere que Cangas sea un decorado. Ha ido incorporando cada vez más a creadores y productores locales, ofrece excursiones, visitas a bodegas, y este año, como novedad, una jira campestre. Que parte de las actividades sean gratuitas es otra seña de identidad del festival, que recibe apoyo público gracias a la línea específica de ayudas de la Conseyería de Cultura para festivales rurales, una apuesta pública que está permitiendo la consolidación de esta y otras iniciativas.

Prestoso Fest. Foto: Pablo Vinuesa.
Público del Prestoso. Foto: Viti Amieva
Prestoso Fest. Foto: Javier Rosa

Otro festival en el Suroccidente, y que también cuenta con apoyo del Principado, es el Zarréu Fest que organiza este fin de semana AMA Asturies. Desde la organización destacan que el festival no solo va de conciertos y folixa, sino también de colaborar con el rico tejido asociativo de Zarréu, Degaña y Tsaciana, así como con otras entidades como Ecoloxistes n´Aición, que este año organiza varias actividades en el marco del festival.

“Extendemos la programación diurna a tres espacios diferentes del pueblo, más de una veintena de propuestas, sumamos actividades deportivas y reforzamos el apartado musical con conciertos de primer orden. Este fin de semana podremos disfrutar de Süne, Felpeyu, Alienda, La Tarrancha, Otramiente y las Pandereteiras de Zarréu” afirma Sara Combarros, psicóloga en el centro público de un concejo con un rico patrimonio etnográfico y natural, pero muy afectado por la despoblación y el envejecimiento. Este carácter orgullosamente periférico es precisamente una de las señas de identidad del evento, que celebra su tercera edición, bajo el subtítulo de “Sestaferia cultural nel monte”.

Tres momentos del Zarréu Fest. Foto: Cristina Velasco

Este fin de semana, al mismo tiempo que en la otra punta de Asturies tendrá lugar el Zarréu, en el centro se desarrollará el festival de jazz de Güeñu/Bueño, La Ribera, pionero de este tipo de eventos descentralizados, y nacido asimismo del impulso vecinal. Con 24 ediciones a sus espaldas y una historia por la que han pasado figuras nacionales e internacionales del jazz contemporáneo, este viernes y sábado tendrá como invitados a Christopher Perez Quartet, LVDF, Nicole Zuraitis y The International Classic Jazz All Star. El evento es completamente gratuito.

Otro veterano, pero de un estilo musical bien distinto, es el Unirock de Veiga, Navia. Cita clásica para los amantes del rock y del heavy metal en este pueblo pesquero del Occidente asturiano, todos los conciertos son gratuitos y al aire libre, aunque los de los invitados se celebran en una carpa en el muelle. Los organizadores cuentan con la ayuda y el apoyo entusiasta de 1.200 socios, prueba del espectacular arraigo del rock en un concejo que no llega a los 8.000 habitantes. Realizado sin ningún tipo de ánimo de lucro, hace años pleitearon contra la Sociedad General de Autores al considerar que sus tarifas eran abusivas y ganaron en los tribunales.

Festival de Jazz de Bueño/Gueñu. Foto: Alisa Guerrero
Barón Rojo en plena actuación. Foto: Jorge López Novales

También este fin de semana, el domingo, tendrá lugar en La Benéfica, en Piloña, el concierto de la rapera rural Bewis de la Rosa, anticipo de Una Señora Fiesta, la gran cita del verano piloñés.

Una Señora Fiesta nació en 2018 de la pasión de Rodrigo Cuevas y “un grupín de personas enamoradas de su pueblo, a las que les apetecía mucho hacer algo interesante y positivo en él”. Su éxito fue de hecho el precedente de la gran aventura que iba a ser rehabilitar un teatro centenario para poner en marcha La Benéfica.

Foto: @Nombre fotógrafo/Una Señora Fiesta
Foto: @Nombre fotógrafo/Una Señora Fiesta
Foto: @David Pando & Tomás Ibarra/Una Señora Fiesta

Una Señora Fiesta, que también ha apostado deliberadamente por el decrecimiento y los típicos formatos de festival de música al usao, volverá a celebrararse en Vegarrionda, Piloña, los días 17 y 18 de julio, con actividades como romería, filandón, concurso de picnics y de bañadores. Frente a un tipo de espectador pasivo, la fiesta fomenta precisamente todo lo contrario: una actitud activa y participativa. El “háztelo tú mismo” del punk, pero en versión rural.

La descentralización cultural es, lógicamente, otra de las banderas del proyecto. Con ironía, en la web del evento celebran que el festival haya conseguido que “si buscas “Vegarrionda” en Internet ya salgan más de tres fotos y hasta esté bien situada en el mapa”.

También en el Oriente Llanes lleva años apostando por pequeños eventos como el RARU, ReAcciones artísticas RUrales, coordinado por la artista todoterreno Mónica Cofiño, La Xata, pionera en la promoción de festivales rurales, o el Porrúa en Bolas, que dirige Nieves González, y que se celebra del 9 al 12 de julio.

Foto: Patricia Corral/Porrúa en bolas.
Foto: Patricia Corral/Porrúa en bolas.
Foto: Patricia Corral/Porrúa en bolas.

A este mosaico de iniciativas disperas por la geografía asturiana se suma la Romería Cuir, el único especializado en el público LGTBI, y que como muchos otros, sale adelante gracias a mucho trabajo voluntario. Se celebra los días 3, 4, 5 y 6 de septiembre en Les Arriondes, y une deporte, debates, música y talleres.

El Guateque de Vitorina, a finales de junio, y el Argayu Fest, en octubre, ambos en Llaviana, son las nuevas incorporaciones a este listado de nuevas folixas rurales. Cuerdo apunta que si festivales así están funcionando tanto en este momento es porque hay un tipo de público que huye del “gran evento”, y busca experiencias a escala más humana, como las que llevan años creciendo y consolidándose en el medio rural asturiano.

En un momento en el que buena parte de la industria parece avanzar hacia la concentración, la homogeneización de carteles y la dependencia de grandes promotores, en muchos casos vinculados a grandes fondos de inversión como KKR, Asturies está apostando por una constelación de proyectos que demuestran que otra manera de entender la cultura es posible.

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