“En Xixón estamos demostrando que organizaciones distintas podemos trabajar por un proyecto común”

Olaya Suárez hace balance de la situación en la principal ciudad asturiana, y apuesta por una confluencia entre Podemos e IU para 2027.

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Estela PG
Estela PG
Es periodista.

Olaya Suárez (Xixón, 1993) es del barrio de La Calzada, como ella misma dice, de toda la vida. Aún antes de lanzarse a la militancia activa, seguía el panorama político muy de cerca. El debate político era lo normal en el seno del hogar familiar, auspiciado por su padre y su madre, ambos de izquierdas, también, de toda la vida.

Estudió Administración y Dirección de Empresas en UniOvi. Una trayectoria académica que encumbró con un máster en Integración Económica en Valencia. Fue por aquel entonces cuando asistió al nacimiento de Podemos, con mucha ilusión. Para ella representaba un impulso de energía ante el horizonte de un cambio que, por fin, se hacía posible. Un buen día, allá por mayo de 2016, estaba estudiando en casa cuando vio en las noticias el icónico Pacto de los Botellines entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón. Olaya se quedó petrificada ante la pantalla, como suele suceder cuando una toma una decisión trascendental para el transcurso de su vida. En su caso, incorporarse formalmente a la militancia. Olaya Suárez tenía 25 años cuando asistió a su primera asamblea de la agrupación morada.

Una década más tarde, es elegida como concejala de Podemos del Ayuntamiento de Xixón. Suárez recapitula estos tres años en el consistorio, un periodo claroscuro. De las sombras, destaca la vorágine de emociones y experiencias de la campaña electoral, una agenda agobiante, las tensiones entre otras figuras de ideología afín cuya relación personal se ve deteriorada por la estrategia institucional o, sin ir más lejos, algún comportamiento reprobable tras la sentencia del Tribunal de Cuentas por parte de la alcaldía. También condena los ataques personales y las amenazas en redes sociales por parte de seguidores de Vox. Entre las luces, más de 500 iniciativas presentadas y la estimulante vida institucional, vecinal y de movimientos sociales que laten en la ciudad.

Sobre los comedores escolares, desde el Ayuntamiento se defiende que la línea caliente es un avance, pero vosotras señaláis que llega tarde y no resuelve el tema de fondo. ¿Qué mejoras inmediatas crees que serían necesarias para garantizar tanto la calidad como la accesibilidad? Y pensando ya en recuperar cocinas propias o de proximidad, ¿qué condiciones técnicas y presupuestarias permitirían iniciar esta transición? ¿Se podría hacer antes del año que viene?

A corto plazo, con los pliegos que tenemos encima de la mesa de la línea caliente, lo que hay que hacer, en cuanto a la calidad, es que el Ayuntamiento controle lo que va a hacer la empresa concesionaria. Hasta ahora no se ha hecho, y han incumplido los pliegos de manera sistemática. Y esto no puede seguir pasando. A nivel de accesibilidad, también para las familias, desde luego, lo que no puede pasar es que el encarecimiento del menú escolar que se está planteando, de un 45%, lo asuman las familias. El mes pasado llevamos a pleno, junto con Izquierda Unida, una proposición para que el Ayuntamiento asumiera ese incremento de precios del menú escolar. Creemos que es un servicio esencial y, por lo tanto, tiene que haber una financiación pública para ello; no puede quedar en manos exclusivamente de las familias. Evidentemente, a largo plazo, nuestro modelo no es este. Es el de las cocinas de proximidad. Este pliego es para dos años y medio, porque entraría en vigor en enero del 2027, y entonces sería para acabar este curso y dos más. Es tiempo más que suficiente para poner en marcha cocinas en los colegios, in situ, y hacer una gestión directa de ese servicio que garantice, de una vez por todas, la calidad de lo que comen los niños y niñas en nuestra ciudad. Para el curso que viene no es una posibilidad. Por eso entendemos este contrato como necesario para una transición hacia el modelo de cocinas de proximidad, porque hay que hacer unas obras en los colegios y hacer una instalación de las cocinas, y eso, dentro de tres meses que empieza el curso escolar, evidentemente no es viable. Lo que queremos es que nos pongamos a trabajar ya para que, cuando termine este pliego, podamos tener cocinas de proximidad en los colegios. Lo que nos ha trasladado el gobierno, por un estudio externo, es que con menos de un millón de euros habría cocinas en todos los colegios.

Foto: David Aguilar Sánchez

Se ha gastado este gobierno un millón y medio en el patrocinio de un torneo de pádel para el que han tenido que regalar las entradas porque nadie iba a verlo. Yo creo que es una cuestión de prioridades y de voluntad política. Económicamente es muy viable para el Ayuntamiento de Gijón hacer este modelo, sin ningún tipo de duda. ¿Quieren hacerlo? La derecha ya ha dicho que no.

P: Hay indicadores que apuntan hacia un incremento de la brecha social, de la desigualdad, también en Xixón. ¿Qué prácticas consideras prioritarias o urgentes para que se pueda ir revirtiendo esta tendencia?

Lo principal es tener suficientes recursos en la Fundación Municipal de Servicios Sociales para desarrollar los proyectos que son necesarios. Este gobierno, en lugar de eso, utiliza el ahorro de los servicios sociales para pagar la deuda del Ayuntamiento, algo que, la verdad, nos parece demencial. Hay proyectos importantes que no acaban de tirar, como el de la Mesa Institucional de la Soledad No Deseada. Creemos que es imprescindible y que llega tarde, porque es un problema, casi una epidemia, que lleva afectando a nuestra sociedad desde hace mucho tiempo. Hay una prueba piloto en marcha, pero necesitamos que se extienda cuanto antes y con los recursos suficientes, porque es una realidad no solo en la gente mayor, sino también en la gente joven, y ahí las formas de abordarlo son muy distintas.

En el caso de la gente joven, recuerdo una proposición que trajimos a pleno sobre la creación de un espacio de videojuegos, porque mucha gente joven que sigue ese tipo de hobbies no tiene lugares de encuentro. No se recibió bien en el gobierno, porque no entendían ni la propuesta ni la necesidad de ella. En cuanto a las personas mayores, tenemos el servicio de ayuda a domicilio, que está muy precarizado y no cuenta con los recursos suficientes para atender las necesidades reales de la gente. Por eso siempre defendimos —y volveremos a plantear en este Ayuntamiento— la remunicipalización del servicio, para que la atención sea como tiene que ser. Nos encontramos con muchas personas solas, con distintas necesidades, que no se atienden en las debidas condiciones, y hay ejemplos a rabiar.

“Creemos que la reforma del Albergue Covadonga está bien enfocada”

Otro tema es el abordaje del sinhogarismo, que es un problema evidente. Creemos que la reforma del Albergue Covadonga está bien enfocada, porque va a permitir otro tipo de atención, ser menos asistencialista y apostar más por hogares reales, por la comodidad y, sobre todo, por la dignidad de las personas que están allí. Pero no son suficientes los recursos que hay. Ahora, además, empiezan a verse las consecuencias de la crisis de vivienda en este asunto. Y el gobierno municipal tampoco hace nada por solucionar el problema de la vivienda en esta ciudad.

Son muchos los temas que necesitan un abordaje mucho más amplio y muchos más recursos. Y, volviendo a la gente joven, las mayores reclamaciones que estamos viendo tampoco son ninguna locura: vivienda, empleo que no sea precarizado, y espacios propios, que es justo lo que comentábamos con el tema del espacio de videojuegos.

P: La juventud reclama vivienda, empleo digno… ¿Hay alguna medida estructural que tengáis para responder a estas demandas?

A nivel de vivienda, es imprescindible la construcción de vivienda pública para alquiler asequible. Vemos al gobierno siempre enfocado en la construcción para la venta, con precios de más de 200.000 euros, a los que evidentemente ninguna persona joven puede acceder. Hay que enfocarse en el alquiler asequible y la vivienda pública. Lo que tiene que hacer el Ayuntamiento es buscar el tipo de promociones y proyectos que lo permitan. Lo único que han anunciado es regalar suelo a constructores para que puedan vender pisos en esta ciudad al mejor postor. Estamos en un lugar completamente opuesto a esas políticas.

Foto: David Aguilar Sánchez

También creemos imprescindible la extensión de las zonas tensionadas. Ya existe en alguna zona, pero nosotras pedimos en noviembre de 2023 que se extendiera a toda la zona urbana; algo que sería posible, según los datos que hay encima de la mesa. Es necesario para frenar la subida de los precios del alquiler- como ha pasado en lugares como Barcelona, donde incluso han bajado un poco gracias a las limitaciones impuestas-. Creemos que hay que intervenir el mercado, por una vez, a favor de los inquilinos y las familias, y no de los rentistas, como nos tienen acostumbradas tanto los gobiernos de derecha como el Partido Socialista. En eso estamos, desde luego esas son nuestras apuestas.

¿Qué responsabilidad le atribuyes al Ayuntamiento en todo el tema de la expansión del alquiler turístico?

Es verdad que el año pasado hubo una moratoria que paró el crecimiento en las zonas que más sufrían la petición de licencias para pisos turísticos, tanto en el acceso al centro como en Casco Viejo. Desde entonces se han frenado muchísimo las peticiones. Pero eso ha sido porque ha habido una modificación de la ley autonómica, no porque el gobierno haya modificado la normativa urbanística. Por eso, volvemos a llevarlo a pleno este mismo mes, para poder bloquear la petición de nuevas licencias de viviendas de uso turístico en nuestra ciudad. Creemos que no debería sobrepasarse el 3% en cada barrio y, para que esto no ocurra, hay que regularlo en la normativa urbanística. Dicen que hay barrios que están lejos de ese porcentaje y que solo hay cuatro zonas censales donde se supera. Pero el objetivo es que no se supere en ninguna. Si esperamos a que el problema ya esté encima de la mesa, luego no podremos hacer nada. A posteriori no se pueden retirar esas licencias. Hay que evitar que lleguen a producirse. El gobierno, por sí mismo, no está haciendo absolutamente nada para frenar ese crecimiento de las VUT.

Foto: David Aguilar Sánchez

En Xixón, como en otras ciudades, estamos en un momento de cambio de dinámica social, industrial, laboral, energética, de movilidad… ¿Qué modelo de ciudad defiendes para garantizar la vuelta a un empleo estable para toda la ciudadanía de Xixón, sin que caigamos en “ciudad franquicia”?

Creo que hay que poner coto, evidentemente, al crecimiento descontrolado del turismo en esta ciudad. Yo no quiero que Xixón sea una ciudad de vacaciones. Quiero que sea una ciudad para vivir. ¿Que pueda recibir turismo? Desde luego. ¿Que esa sea la principal actividad económica de nuestra ciudad? Bajo ningún concepto. Constituye empleos precarios, con muy malas condiciones laborales y de bajo valor añadido. Por lo tanto, no puede ser a lo que aspire una ciudad que históricamente ha sido industrial como la nuestra. Hay que poner cierto control sobre cómo se desarrollan las viviendas, y eso vuelve a pasar por la normativa urbanística de esta ciudad. No puede ser que lo único que prolifere y crezca económicamente en Xixón sean las terrazas y las viviendas de uso turístico. Ese es un modelo fracasado y caduco, que la derecha promociona y que también impulsa el PSOE a nivel autonómico. Se vanaglorian constantemente del crecimiento del turismo en nuestra tierra, y no es para tanto. Es un sector económico más, y no hay que demonizarlo ni hacerlo desaparecer. Tiene que ser un sector complementario al principal, que debe ser, sin ninguna duda, la industria, que es la que genera empleo de calidad.

¿Cómo crees que la industria entronca con los nuevos retos de transición energética, el ecologismo, las ciudades verdes, etc.?

Cuando hablo de industria, me refiero a industria limpia. Lo que no quiero es que me pongan otra chimenea por la que acabemos todos adquiriendo un cáncer de pulmón. Yo vivo en la zona oeste y sé lo que es la contaminación atmosférica, lo que es respirar porquería todos los días. Sé lo que es asomarte a la ventana y ver las humaredas que a veces proceden de la siderurgia. Hay una serie de industrias que lo que tienen que hacer es respetar la normativa ambiental, que en muchos casos no es todo lo estricta que debería ser. En otros casos, simplemente, no la cumplen. Lo que tenemos que aspirar es a que los límites de emisiones sean los recomendados por la Organización Mundial de la Salud, porque de lo que estamos hablando es de una cuestión de salud pública. España va muy por detrás de esos límites. La Unión Europea los irá actualizando, pero mientras tanto estamos en un entorno de contaminación pura. Una de las ciudades más contaminadas de Europa es la nuestra, y eso no puede seguir siendo así. Tenemos proyectos, como el de donde estaba Naval Gijón, que tiene que ver con el desarrollo de un polo de economía azul que hemos pactado entre la mayoría de grupos políticos en el Plan General de Ordenación de 2019. Algo que también pidieron los propios trabajadores de Naval Gijón, para que eso quede como industria limpia. Eso es a lo que hay que aspirar, junto con la ampliación del parque científico-tecnológico. Lo que no podemos tolerar son proyectos como el que nos trajo el PSOE en el mandato anterior, como la pirólisis en El Musel. Esa no es la industria a la que aspiramos tener en nuestra ciudad, ni la que íbamos a permitir que se instale.

¿Qué diferencia al proyecto de Podemos-Xixón y qué papel crees que debe jugar en la reconstrucción de la confianza otra vez del voto de la izquierda?

La confianza también se gana por la vía de los hechos, y llevamos tres años trabajando por traer a este Ayuntamiento la voz de las asociaciones gijonesas de todo tipo: entidades vecinales, sociales, culturales, deportivas, de comerciantes… De hecho, hay más de 550 iniciativas. A lo largo de este mandato nos hemos reunido con más de 130 entidades, siendo una sola concejala. Imagínate todo el trabajo que podríamos desarrollar si fuéramos el partido mayoritario de este Ayuntamiento. De hecho, conseguimos cosas como un Centro Municipal para Nuevos Roces -que esperemos que se haga adelante, seguimos a pico y pala para que así sea, porque es un compromiso que adquiere el Gobierno con nosotras-. También unas instalaciones deportivas en el Complejo Deportivo de la Calzada. Vamos consiguiendo más cosas, como el estudio de la reforma de la plaza de los Fresnos, en el Llano, o la reforma de las piscinas de la Laboral. Son compromisos que adquiere el Gobierno con nosotras por todo el trabajo que estamos desarrollando. Eso, al final, es nuestro bagaje y lo que podemos presentar a la ciudadanía. Los grupos tendrán que ver si tienen algo presentable de cara a las elecciones.

Con la marcha de Ruiz de la Peña, Podemos Asturies afronta un nuevo proceso interno apenas dos años y medio después de las últimas primarias. ¿Cómo has vivido esta dimisión? En su carta de despedida reivindicó a Podemos como la izquierda “que no se calla” y que “no mira para otro lado”, en contraste con lo que calificó de “conformismo y autocomplacencia de la actual izquierda institucional”. ¿Compartes ese diagnóstico? ¿Cómo se traduce en la práctica esa forma de hacer política diferente dentro de las instituciones locales?

La dimisión la hemos vivido con normalidad. Detrás de las organizaciones hay personas con vidas propias y a veces hay que parar, echarse un lado y cuidar de la gente que te rodea y cuidar de uno mismo. Y la organización seguirá su camino, porque al final todas las personas que formamos parte de este proyecto político somos importantes, pero ninguna es imprescindible. Respecto a la segunda parte, creo que la izquierda existe precisamente para romper con los marcos establecidos, con el objetivo principal de conquistar nuevos derechos y seguir avanzando como sociedad. Y para lograrlo es importante contar con todas las fuerzas aliadas posibles. En Xixón estamos demostrando que siendo organizaciones distintas podemos trabajar por un proyecto común que mejore la vida de la gente. Y lo seguiremos haciendo porque es lo que esta ciudad merece: una alternativa que priorice el interés general por encima del beneficio de unos pocos.

El pacto entre grupos de izquierda es síntoma de una democracia sana, si bien, la decisión final corresponde a la militancia. ¿Qué condiciones mínimas serían necesarias para una alianza entre Podemos-IU?

Lo importante para cualquier coalición es el proyecto de ciudad que puedan poner en común las organizaciones que la componen. Para Podemos es imprescindible garantizar el derecho a la vivienda mediante un parque público de alquiler asequible y la declaración de toda la ciudad como zona tensionada. Es crucial luchar contra la contaminación y trabajar por un modelo de movilidad sostenible, que priorice la salud y la utilización mayoritaria del espacio urbano por parte de las personas, reforzando el transporte público. Para nosotras es importante hablar de una perspectiva de la cultura y los festejos que huya de la mercantilización y la privatización; también del acceso al deporte como un derecho, de una alimentación de calidad en los comedores escolares o del impulso de la participación ciudadana y la voz de los barrios. Creo que, para la alianza por la que me preguntas, todas estas condiciones se cumplen sobradamente.

Afirmas que Vox no debería estar en una institución democrática. ¿Qué mecanismos crees que deberían activarse o reforzarse para impedir que sigan marcando la agenda política?

Yo creo que habría que empezar por aplicar la Ley de Partidos, porque la incumplen constantemente. La difusión de discursos de odio está penada, y puede tener como consecuencia incluso la ilegalización de un partido. Y esta gente lo hace de manera constante. Atentan contra los Derechos Humanos en cada una de sus intervenciones, y aquí no pasa nada. Ese es un límite democrático que no pone el Partido Popular, pero tampoco el Partido Socialista, al que le ha interesado darle alas a ese discurso para su relato del “voto útil”. Y así se ha permitido que fueran ganando posiciones, y ahora mismo se están consolidando. Cuando se deja que digan lo que quieran en las instituciones, cuando lo repiten los propios medios de comunicación y luego, además, tienes jueces que piensan como ellos… La verdad es que corre peligro la propia democracia y el sistema. Y también me preocupa lo que pueda pasar en las próximas elecciones, tanto municipales como autonómicas y estatales, porque que gobierne esta gente pone en peligro nuestros derechos. Los más básicos, pero también todos los demás. Empezando por los derechos feministas, donde vamos a sufrir un retroceso que tardaremos décadas en recuperar. Pero también en materia laboral, en materia medioambiental… Creo que todo lo que está en juego, lo está, porque se ha permitido llegar hasta aquí por parte de un bipartidismo al que le resultaba útil.

En cuanto a cómo está calando este discurso en la calle, preocupa especialmente entre la gente joven, que al final es quien nos va a relevar. ¿Crees que desde la izquierda se debería hacer algo de autocrítica? ¿Y cómo crees que se podría frenar este avance?

La verdad es que siempre nos estamos autoflagelando. Lo de la autocrítica, que hacemos cosas mal, es una evidencia. Hemos perdido el apoyo de nuestro propio electorado y de la gente de nuestro espectro ideológico, así que evidentemente algo mal hemos hecho. Pero cuando el discurso es que “los inmigrantes nos roban la prioridad nacional”, yo no creo que tengamos que entrar constantemente a debatir la defensa de los Derechos Humanos. Creo que debería haber un límite, para todos los partidos que estamos en la institución, de no comprar ese tipo de discursos que nos venden los medios de comunicación. Pero para eso, repito, tendría que haber unos medios de comunicación democráticos, que no nos alimentaran de ese odio, que es lo que generan. El Partido Popular, en lugar de poner un límite y decir “con esta gente no voy a pactar porque no tienen ningún respeto a nuestro sistema democrático ni a la Constitución”, lo que hace es seguidismo, comprar ese relato. Y es muy difícil, porque además las redes sociales están sesgadas técnicamente hacia la derecha. Es una realidad, no una conspiración “woke”. Sabemos que ocurre. ¿Que los vídeos de la derecha llegan más fácil en TikTok que los de la izquierda? Correcto. ¿Es porque la izquierda lo hace mal? Yo creo que el principal problema es que los algoritmos están preparados para que lleguen sus mensajes, y que sus mensajes son mucho más simples. Nosotros tenemos que argumentar y matizar cada posicionamiento, mientras que los suyos son simplistas. Señalan a un culpable y ya está. Así cala muy fácil, sin ningún argumento ni reflexión. Pero podemos ir también a un nivel más profundo. ¿Por qué no hay pensamiento crítico? Podemos hablar de las leyes de educación de este país. Nos parecían superfluas las asignaturas de filosofía y ética, y les hemos quitado horas en los institutos. Y luego tenemos ciudadanos sin actitud crítica, incapaces de determinar si algo es falso o no. Y en la época de la IA, menos todavía. ¿Tenemos parte de culpa? Puede ser. Pero creo que la mayor parte hay que buscarla en otro lado.

¿Realmente el discurso ultraderechista está calando tanto entre los jóvenes, o puede ser más bien una estrategia de propaganda?

Hay unos dueños de Silicon Valley moviendo los medios de comunicación —y en España lo vemos muy claro—, posicionando el algoritmo como una pantalla de humo. Si a mí me aparecen tres tuits de gente con discurso ultra, ¿qué pasa con toda la gente que desapareció de las redes? Con todas las feministas, por ejemplo. A mí, que soy feminista y consumo contenido feminista, me saltan constantemente vídeos de hombres hablando del “body count” y de que a una mujer “muy usada” no la quieren para compartir su vida. El sesgo es evidente. A todos nos llegan esos mensajes y, evidentemente, a quien no le suenen mal, se retroalimenta con ellos constantemente. Hay muchas mujeres haciendo divulgación de derechos feministas, o en materia LGTBIQ+, a las que les cancelan las cuentas, que sufren persecución, como le pasó a Cristina Fallarás. No es casual. Tenemos el poder político, el judicial y el mediático yendo en la misma dirección, y es muy difícil luchar contra eso. Y aún así, insisto: tanto en Asturias como en España hay ahora mismo gobiernos progresistas, y la batalla no está perdida. En eso sí tenemos parte de culpa. A veces compramos ese discurso pesimista de que ya está todo perdido, de que los gobiernos se van a perder frente a la derecha a nivel local, autonómico y estatal durante los próximos ocho años, y que ya no hay nada que hacer. Estoy radicalmente en contra de eso. Creo que se puede recuperar Gijón, y creo que puede haber gobiernos progresistas en Asturias y en España a partir de 2027.

Estamos viendo claramente un sesgo de género, especialmente en los comentarios que provienen de sectores de derecha o ultraderecha. ¿Te has visto afectada por este tipo de situaciones?

Sí, desde luego. Me han insultado, han criticado mi físico, me han llamado de todo en distintas redes sociales, en multitud de ocasiones. Eso pasa constantemente. Y lo que más me molesta, más incluso que los propios insultos, es la condescendencia: que te digan “como eres mujer y joven, no puedes saber de esto”. Y eso ocurre incluso aquí, dentro de la institución, entre mujeres. En redes sociales, en concreto, están esos “incels” que te persiguen y te acosan porque eres una mujer joven en política. Y, claro, según ellos, si estás ahí es porque habrás hecho algún favor sexual, evidentemente no por tu valía. Es muy ofensivo, la verdad. Pero todo esto viene de los discursos que escuchamos constantemente y que no se frenan desde ningún sitio. Ni desde el nivel político, ni desde el mediático. Parece que se puede decir cualquier cosa porque “todas las opiniones son respetables”. Y no. Lo que atenta contra mi derecho al honor y contra mi libertad personal no es libertad de expresión, es un insulto. Y que te lo señalen no es censura. Los discursos que tenemos que escuchar de la ultraderecha en esta institución no son respetables.

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